«Hemos venido a escuchar», dicen los eurodiputados de misión en la región
Miembros de la Comisión de Peticiones abordan las consecuencias del cierre de la central nuclear de Almaraz con responsables políticos, alcaldes y trabajadores de la planta
El Ayuntamiento de Navalmoral estuvo más concurrido que nunca de informadores a primera hora de la tarde del lunes de Carnaval ante la expectación levantada por la visita a Extremadura de una misión de la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo, que continuó el martes en la central nuclear de Almaraz.
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Su objetivo era conocer sobre el terreno la opinión que se tiene sobre el cierre previsto de la central y sus repercusiones para la zona desde el punto de visto económico y laboral y para España y la UE desde el punto de vista energético.
Al jefe de la misión, Bogdan Rzońca, y al resto de sus integrantes, de Polonia, Grecia y España, les recibieron la presidenta de la Junta en funciones, María Guardiola; el presidente de la Diputación de Cáceres, Miguel Ángel Morales; el alcalde anfitrión, Enrique Hueso, y el alcalde de Almaraz, Juan Antonio Díaz.
Con traducción al castellano de por medio, el polaco Rzonca dio las gracias por la invitación a las reuniones «tan interesantes en las que vamos a participar», recordando que se trata de «estudiar una serie de peticiones en relación con la vida de los españoles» y, en el caso concreto de Extremadura, «conocer de primera mano el problema del suministro energético en España. El suministro energético y los precios de la energía constituyen un problema y lo que queremos conocer es cómo afecta específicamente a esta región el cierre de la planta nuclear».
Agradecimiento de Guardiola
María Guardiola agradeció después a los eurodiputados que «pongan en el foco» en un activo «imprescindible» para Extremadura y para toda España, como es Almaraz.
«Cerrar la central sería una decisión terrible, con consecuencias nefastas en el empleo, en nuestra economía y en la soberanía energética. Y no me voy a cansar de decirlo. Por una decisión absolutamente ideológica, que no obedece a criterios técnicos, científicos ni objetivos, no se puede acabar con el bienestar de los ciudadanos, con nuestra seguridad energética ni con la competitividad industrial», afirmó.
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En ese sentido recordó que la Junta decidió «dar un paso al frente comprometiéndose a reducir la Ecotasa, frente a un Gobierno que ha asfixiado a impuestos a la energía nuclear. Por eso planteamos una reducción de hasta el 50%, lo que ha hecho que las propietarias soliciten prolongar la vida útil de la central, lo que ahora mismo se está evaluando en el Consejo de Seguridad Nuclear».
«Y no se trata de renunciar a las energías renovables, añadió. Todo lo contrario. En el mix energético extremeño conviven nuclear y renovables y eso demuestra que tienen que funcionar juntas. Sobran las razones que vamos a detallar a los miembros de la comisión para que lleven a Bruselas la voz de Extremadura, que es que Almaraz no se cierra. Afecta a 4.000 familias. Pero es mucho más: energía limpia, segura, estable y barata».
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Interés general y no político
A continuación, el presidente de la Diputación cacereña recordó que en varias ocasiones se han aprobado en los plenos declaraciones institucionales de apoyo sin ningún tipo de fisura entre los dos partidos, PSOE y PP.
«En una provincia como Cáceres, donde la industria brilla por su ausencia, es importante que siga una industria como Almaraz. Y a mí no me han trasladado ninguna razón objetiva de por qué tiene que cerrar», insistió.
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Después pidió «cordura» y apuntó que no es cuestión de enfrentamiento político entre Junta y Gobierno, sino una «acción conjunta de todos para que la nuclear no se cierre. Esto no va de la diatriba política de quien tiene más razones o quien va a hacer más afrenta al otro, sino que empresas y Gobierno se pongan de acuerdo pensando en el interés general de los ciudadanos para mantener el empleo y fijar población en el territorio, y no en los partidos políticos».
Eso sí, Miguel Ángel Morales lamentó que no se vaya a escuchar la voz del Gobierno, a través de su delegado en Extremadura, José Luis Quintana, cuando es la parte fundamental para decidir o no la continuidad de Almaraz, «pero la comisión no lo ha entendido así».
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El alcalde anfitrión, Enrique Hueso, dijo no entender que se les escuche en Bruselas pero que no lo hagan ni el presidente del Gobierno ni la ministra, además de señalar que grandes industrias tienen solicitados proyectos en la comarca, pero que sin la central «no van a poder salir adelante».
Para el alcalde de Almaraz, Juan Antonio Díaz Agraz, la visita de los eurodiputados es un «hito histórico. Los ciudadanos del Campo Arañuelo necesitan la continuidad de la central y eso es lo que vamos a pedir. Y esperamos, como ha dicho el presidente de la Diputación, que se olvide la política y trabajemos todos por el futuro de la comarca».
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Antes de pasar a la primera de las tres reuniones previstas para la tarde del lunes, el jefe de la misión quiso matizar las palabras de Miguel Ángel Morales en torno a la ausencia del Gobierno central.
«Estamos dispuestos y encantados de reunirnos con todo el mundo. Hemos venido aquí para escuchar y si viene cualquier representante del Gobierno central estaremos encantados de recibirlo. No hemos venido con ningún tipo de idea preconcebida ni hay ninguna censura. El problema del suministro energético afecta a toda la Unión Europea y hemos venido a hablar de eso y a conocer cómo se pueden cumplir los objetivos de desarrollo sin descuidar el medio ambiente. Porque tenemos que alcanzar un equilibrio entre la defensa del medio ambiente y la economía. Necesitamos precios bajos de la energía para que nuestras empresas puedan seguir operando en nuestro territorio y no se marchen fuera».
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