Vecinos del parque municipal piden que se cierre por la noche

Bancos arrancados del suelo para sentarse juntos /HOY
Bancos arrancados del suelo para sentarse juntos / HOY

Denuncian ruidos y vandalismo continuado ante la «pasividad» de las autoridades

Miguel Ángel Marcos
MIGUEL ÁNGEL MARCOS

«Las llamadas a la Policía Local y la Guardia Civil son continuas, casi diarias, durante el verano. También he denunciado la situación por escrito en el Ayuntamiento, pero todo sigue igual».

Así argumenta Isabel Jiménez, vecina del parque municipal, que haya decidido recurrir a los medios de comunicación para denunciar la situación que vienen soportando los últimos meses tanto ella como las cientos de personas que residen en el entorno.

Botellones y ruidos que se acentúan por la noche hasta bien entrada la madrugada, así como actos vandálicos, son algunos de los hechos que asegura llevan meses poniendo en conocimiento de las fuerzas de seguridad.

«La Guardia Civil viene pronto y parece que los que están en el parque hacen algo de caso. La Policía Local menos, cuando vienen, porque muchas de las veces que he llamado me han dicho que no tienen patrullas por la noche y que llamase a la Guardia Civil», afirma indignada. Y es que Jiménez, que habla en representación de numerosos vecinos, dice venir sufriendo esta situación no solo este verano, sino el anterior, sin que nada haya cambiado a pesar de remitir un escrito al Ayuntamiento y haberse entrevistado con la alcaldesa.

Una valla y varios pivotes dentro de la fuente
Una valla y varios pivotes dentro de la fuente / HOY

«Vivo en un cuarto piso, con doble ventana, y se oye todo perfectamente. Es una situación caótica, un verdadero desmadre, porque aquí nadie hace nada por evitarlo», comenta estupefacta, subrayando que «todo esto pasa con el cuartel de la Guardia Civil y la jefatura de la Policía Local a pocos metros».

Piden que se cierre

De ahí que soliciten que el parque se cierre por las noches «como se ha hecho toda la vida», insistiendo en que la mayor parte del escándalo se forma a partir de las once y media con la llegada de numerosos jóvenes «desde 12 o 13 años hasta algunos de más de 20». Entonces llegan a arrancar bancos de forja del suelo para juntarlos y sentarse en grupo, además de ocasionar daños en otros elementos del mobiliario urbano o bañarse en las fuentes.

Prueba de estos comportamientos incívicos, concluye, es que los barrenderos retiran cada mañana –especialmente los fines de semana- varios contenedores de basura.