Entrevistas electorales

Valentín Tomé: «Hay propuestas de la derecha y la extrema derecha que amenazan la convivencia pacífica y los valores democráticos»

Valentín Tomé en un acto electoral /HOY
Valentín Tomé en un acto electoral / HOY

El candidato de Unidas por Navalmoral, y coordinador local de IU, es profesor del instituto Zurbarán

Miguel Ángel Marcos
MIGUEL ÁNGEL MARCOS

Manuel Valentín Tomé, de 42 años, es profesor funcionario de Secundaria desde hace 16 años. En la actualidad trabaja en el IES Zurbarán. Posee una licenciatura en Matemáticas por la universidad De Santiago, donde completó estudios de posgrado y trabajó como investigador becado en diferentes campos de la ciencia básica. Además de gallego, domina el inglés, portugués y un poco de italiano. Su contacto con la política se inició desde muy temprano al afiliarse, siendo adolescente, al Partido Comunista de Galicia. Llegó hace diez años a Navalmoral, entrando en contacto entonces con IU, siendo en la actualidad coordinador local.

¿Por qué se presenta como candidato a la alcaldía?

Nuestro proyecto, como no podía ser de otra forma, es colectivo. No soy nada más que la cabeza visible de una confluencia en la que llevamos trabajando más de dos años desde una perspectiva ecofeminista, con el objetivo de que aquellas personas de sensibilidad progresista no se vieran huérfanas de candidatura. Era, por lo tanto, un deber moral presentarse a estas elecciones, más aún si tenemos en cuenta que Navalmoral se convertirá en las próximas fechas en un laboratorio electoral de la derecha y la extrema derecha -con propuestas que amenazan seriamente la convivencia pacífica y los valores democráticos-, y que el PSOE, vista la última legislatura, se halla incapacitado para dar respuesta a los intereses de la amplia mayoría social.

¿Con qué propuestas?

Sería imposible exponer aquí el amplio abanico de propuestas que recoge nuestro programa electoral, por lo que invitamos a los lectores a su consulta. Por citar algunas de ellas, consideramos prioritaria la creación de una concejalía exclusiva de Planificación Económica, cuyo objetivo será, en coordinación con los agentes sociales y económicos locales, la creación de empresas públicas municipales en todas aquellas actividades susceptibles de explotación económica que no cubre la iniciativa privada. Dada la situación de emergencia social que sufre Navalmoral, no podemos permitirnos el lujo de permanecer de brazos cruzados a la espera de la llegada de empresas que apuesten por nuestra ciudad. Todos los mecanismos implementados hasta ahora en forma de bonificaciones fiscales -que además son los mismos que practican muchos ayuntamientos de nuestro país-, además de injustos y contrarios a nuestra Constitución, no han dado ningún resultado. Por ello, es una obligación democrática que la Administración local coja las riendas, y cree empleo allí donde no llega el mercado, y aquí recordemos que en una sociedad capitalista, estar desempleado es sinónimo de carecer de las posibilidades mínimas para una subsistencia digna. Un empleo de calidad que contribuya a la circulación local de las rentas, con perspectiva de género y que fomente la economía verde.

Por poner un ejemplo, proponemos la creación de una empresa pública para la instalación y mantenimiento de placas fotovoltaicas en los edificios, con la finalidad añadida de favorecer la autogeneración y el autoconsumo energético, transformando así un sistema centralizado, oligopólico y fósil a uno descentralizado, abierto, limpio y digital.

Otras actividades susceptibles de ser impulsadas desde el sector público serían proyectos ecológicos de siembra y riego, habilitación de edificios para lograr la eficiencia energética, cuidado de adultos dependientes… Entre ellas estarían incluidas, por supuesto, la gestión plenamente pública de la nueva residencia de ancianos, la Escuela Municipal de Música, Danza y Artes Escénicas o la línea de transporte urbano que conecte el centro de Navalmoral con sus zonas periféricas, todas ellas recogidas en nuestro programa.

Relacionado con todo esto, proponemos también que a la hora de la adjudicación de contratos públicos municipales sean prioritarios los criterios propios de la Economía Social: grado de democratización de la empresa, número de trabajadores locales, salario de los mismos, carácter local de los circuitos de renta, conciliación familiar del horario laboral… Todo ello favorecería la creación de círculos virtuosos en la redistribución de las rentas, al contrario de los modelos imperantes en la actualidad que son puramente extractivistas.

Como ya comenté anteriormente, las medidas recogidas en nuestro programa abarcan la práctica totalidad de los aspectos relacionados con la gestión municipal desde una óptica transformadora, cuyo fin último no es otro que hacer realidad, en la medida de nuestras posibilidades, los artículos de nuestra Carta Magna relativos a los derechos sociales.

¿Cómo ve la situación general de Navalmoral?

Somos conscientes de que en los últimos años, Navalmoral ha vivido momentos especialmente difíciles para muchas familias, con alta precariedad laboral, bajos niveles de renta, jóvenes en el exilio, y como profesor de Instituto he sido testigo especial de esto último. Seguimos presentando índices de desempleo y paro juvenil inaceptables, similares a los del inicio de la legislatura y superiores a la mayoría de los municipios que nos rodean (por ejemplo, en Talayuela es seis puntos inferior), y que, desafortunadamente, no se han visto influenciados positivamente por la nueva coyuntura económica por la que atraviesa nuestro país. Tenemos por delante enormes retos, como por ejemplo el paso del AVE y su muro asociado -para la que proponemos en nuestro programa la creación de una SIF-, que amenazan seriamente el desarrollo socioeconómico de nuestra ciudad, o la creación de empleo y desarrollo económico en un escenario postnuclear y de globalización neoliberal, para el cual consideramos que las medidas expuestas anteriormente son fundamentales.

¿Cómo valora la legislatura que termina?

No podemos dejar de reconocer que ha habido mejoras significativas con respecto a la legislatura popular en materias muy concretas, como el trabajo realizado en el área de la mujer o la programación de actividades culturales. Más allá de esto, sólo podemos valorar la gestión socialista como muy deficiente. Se han traicionado valores fundamentales de la tradición democrática como el laicismo, el cumplimiento de la legalidad vigente o la transparencia informativa. Los procesos de guetificación de muchos barrios se han incrementado, así como la degradación de nuestros espacios naturales. Como decimos muchas veces, pasear por Navalmoral es ser inundado por la sensación de estar en dos mundos diferentes en función del barrio en el que te encuentres. Se ha profundizado en la privatización de los servicios públicos, como la Escuela de Música. No se ha encarado con determinación, en una mezcla de opacidad informativa, demagogia populista y desidia institucional, el paso del AVE y su muro asociado. Se han aplicado políticas neoliberales en materia de impuestos, regresivamente proporcionales, al contrario de lo que estipula nuestra Constitución. Se ha desprotegido a nuestro pequeño comercio, sometiéndolo a una competencia salvaje de grandes superficies comerciales que además, son bonificadas en materia fiscal, cuando deberían ser las que más contribuyesen al mantenimiento de los servicios municipales. En este sentido, es necesario hacer pedagogía y desmentir ese mantra simplista de «toda empresa genera riqueza». Una empresa no se crea en el vacío, sino en un entorno en el que coexiste con otras, donde lo que normalmente ocurre es que el éxito de una supone la destrucción de muchas otras, y más aún cuando una de ellas, por su propia naturaleza, compite en unas condiciones inasumibles para las demás. Se ha dejado en suspenso la aplicación de la tasa municipal del transporte energético a las compañías eléctricas y gasísticas aprobada en pleno tras una moción presentada por nuestra asamblea, la cual supondría una recaudación de cientos de miles de euros para las arcas municipales. Se ha incumplido más del 60% del programa electoral con el que el PSOE se presentó en las elecciones pasadas…

¿Debe gobernar la lista más votada?

Para nada. En el régimen democrático español los votantes no eligen directamente al alcalde. Por eso, siempre que un partido no traicione abiertamente su programa electoral, no hay nada antidemocrático en que, conocidos los resultados electorales, se busquen o acepten acuerdos o coaliciones que faciliten la investidura de un candidato, aunque no sea el más votado.

Si son necesarios pactos, ¿Con quién pactaría y con quien no?

«Programa, programa, programa», como no se cansaba de repetir mi admirado Julio Anguita. Pactaremos con cualquier partido dispuesto a asumir las líneas maestras de nuestro programa electoral.

¿Cómo cree que va a quedar el reparto de concejalías?

Sería una irresponsabilidad por mi parte realizar un vaticinio sobre los resultados electorales cuando nos encontramos ante un alto grado de incertidumbre en el que caben infinitas posibilidades. Lo único que puedo asegurar es que nuestra confluencia no se ha puesto ningún límite. Estamos convencidas de que unidas sí se puede.