Santiago Hernández siempre tuvo claro que quería dedicarse a la agricultura y la ganadería / HOY

«Estamos totalmente abandonados, nadie mira por nosotros», afirma Santiago Hernández

Este joven ganadero y agricultor de Saucedilla lamenta la falta de solución a los cada vez más escasos márgenes de beneficio que sufre el sector

ELOY GARCÍA

Junto a su hermano Iván, Santiago se hizo cargo de la explotación familiar, en la que actualmente cuentan con 2.000 ovejas de ordeño y 150 vacas, distribuidas en varias fincas de Saucedilla y otras poblaciones del entorno.

-Comenta que le viene de familia, ya que sus padres ya eran agricultores…

-Así es. Mis padres siempre se han dedicado a este sector. Nací en Casatejada y cuando tenía 10 años nos mudamos a Saucedilla. Recuerdo que ya desde bien pequeños nos gustaba, tanto a mi como a mi hermano Iván, con quién llevo la explotación. Desde pequeños lo que hacíamos a diario era salir del colegio e irnos corriendo a ver en lo que podíamos ayudar.

-¿Siempre tuvo claro que quería dedicarse al sector agropecuario?

-Sí. Es que siempre lo he tenido muy claro. De hecho, la única temporada que he faltado fueron los nueve meses que estuve haciendo la mili, en Cuatro Vientos. Así es que cuando mis padres se jubilaron, de lo que hará siete u ocho años, mi hermano y yo decidimos hacernos cargo de la explotación familiar. Por aquel entonces tendríamos 34 años yo y 32 él.

-¿Cuál es la situación actual del campo, económicamente hablando?

-Ahora está criminal, está todo para cerrar e irnos, pues tenemos unos márgenes con los que no podemos sobrevivir. Todo ha subido, desde los piensos hasta la electricidad y el combustible. Y nosotros utilizamos generadores para ordeñar, no te digo más… Desde que empecé a involucrarme más, a tener conciencia de esto, hace unos 20 años, muchos costos se han duplicado, incluso más, mientras que los precios de la leche, los corderos o la lana, no han subido. Y bueno, en el caso de la lana es que a veces ni se vende. Con este llevamos tres años en los que tenemos que enterrar la lana que saco de esquilar mis ovejas, porque no hay comprador. No me digas que no es una pena… Por dar algunas cifras, el gasoil agrícola, que pagábamos a 60 céntimos, ahora está a 1,4 euros. La tonelada de pienso que solemos comprar ha pasado de 300 euros a 520. Y así con todo. Sin embargo la venta de leche sigue igual que hace 20 años, como el precio de los terneros y las ayudas de la PAC (Política Agrícola Común de la Unión Europea), que no suben nada. Así es que con esta situación solo nos queda aguantar como sea, sacando a las ovejas a pastar donde podemos, en las fincas con praderas que tenemos, sembrar todo el cereal que podemos para alimento de los animales y así ahorrar en pienso, etcétera.

-Otro problema añadido es el de los trabajadores…

-Ya te digo, es increíble. Hay mucha gente en el paro y sin embargo no encuentras gente que quiera trabajar. Hemos buscado tanto en Saucedilla como en Casatejada y otros pueblos de la comarca, y no encontramos a nadie. Ni para ordeñar, ni para quitar lana ni para recoger las pacas. Eso sí, luego todos al paro y a pedir ayudas.

-Con este panorama… ¿Quiere que sus hijos continúen con la explotación?

-Tengo dos, de 13 y 10 años respectivamente. No les gusta mucho, pero es que además yo no quiero que vengan, no sea que lo aprendan y les vaya a gustar y decidan quedarse, como nos ha pasado a otros. Así no se puede vivir, porque a pesar de esta situación nadie mira por nosotros, ni gobiernos ni nadie. Estamos totalmente abandonados.