Opinión

El 8 de septiembre, en Almaraz

El 8 de septiembre, en Almaraz

El movimiento antinuclear volverá a concentrarse el Día de Extremadura a las puertas de la central nuclear de Almaraz

CERRAR ALMARAZ/ADENEX

La energía nuclear ha sido la mejor inversión económica y más segura para los monopolios eléctricos en todo el mundo, así como el arma más aterradora de la historia de la Humanidad. Las centrales nucleares tienen el honor de crear empleo a través de la generación de la mayores cantidades de residuos radiactivos que se dejan como legado mortal durante miles de años, sin que nadie sepa en qué condiciones se almacenan, se tratan o aislan.

La contestación social y científica deja hoy la energía nuclear en el mundo con sólo un 3% de la demanda energética global. Por tanto estamos en el final de la era nuclear, que sólo es el comienzo de su cierre, desactivación, desmantelamiento y puesta en seguridad de miles de toneladas de plutonio y uranio en todo el mundo, pero como ocurrió con la industria del tabaco se resiste a reconocer su legado mortífero de consecuencias planetarias.

Recordemos que Fukushima, aún sin desactivar, es la mejor candidata para formar parte de cualquier desastre de contaminación no anunciado, como así lo sigue siendo Chernobil y sus consecuencias sanitarias.

Por todo esto, desde ADENEX creemos importante volver a exigir el cierre y desmantelamiento de la central con los reactores más envejecidos del parque nuclear español, si queremos aprender de las lecciones de Fukushima.

La central nuclear de Almaraz es una central que no cumple con las recomendaciones europeas de diseño sísmico post-fukushima y que además sigue en funcionamiento con una cultura de seguridad puesta en evidencia por las reiteradas inspecciones del CSN (Consejo de Seguridad Nuclear), con el deterioro de los actuales generadores de vapor, el riesgo nuevo de la corrosión intergranular bajo tensión descubierto y el uso de unas bombas de refrigeración sin garantía de eficacia comprobada. A esto se suma el no desmentido de que los reactores de Almaraz tengan piezas de calidad defectuosas provenientes de Areva, multinacional francesa la cual ocultaba dicha anomalía para así no frenar el desarrollo de la nueva generación de reactores.

Todo un trabajo para el nuevo CSN cuya responsabilidad de control técnico dicta la continuación o cese de las autorizaciones de funcionamiento pedidas por los propietarios de las centrales nucleares.

Fiesta reivindicativa

Un 8 de septiembre de fiesta institucional, para afirmar que el cierre de los dos reactores atómicos de Almaraz supone un hito positivo para toda la zona y comarca, permitiendo la creación de empleo justamente distribuido durante el período de 15 años del desmantelamiento y acondicionamiento efectivo, como así lo reconoce el estudio de impacto económico del cierre realizado en Vandellós I y publicado por Enresa (2006) y que Greenpeace ha propuesto para el resto de las centrales nucleares del territorio español (2016).

En este escenario de desmantelamiento, desde ADENEX seguimos reclamando que Iberdrola e industrias afines no deben tener la exclusiva, el monopolio ni la prioridad de la energía eólica y fotovoltaica disponible en Extremadura.

Afirmar, una vez más, que el cierre de Almaraz es una oportunidad para que la generación de electricidad en la región se realice de manera descentralizada y que a través del uso de las renovables empresas autóctonas de instalación y mantenimiento verdaderas generadoras de empleo estable y única garantía del uso sostenible del territorio.

El nuevo Gobierno regional tiene la oportunidad democratica de ofrecer un marco legislativo y normativo contando fundamentalmente con el emprendimiento de cientos de jóvenes formados y con responsalbidad profesional suficiente para instalar tanto tejados solares como para convertir a los municipios en energéticamente sostenibles, verdadera garantía contra el despoblamiento rural.

Empresas que construyan edificaciones bioclimáticas que con el mismo confort reduzcan el consumo eléctrico. Empresas de transporte colectivo que hagan realidad otra forma de movilidad mas allá de las pilas de litio, nueva concesión a una minería multinacional depredadora de los recursos naturales en la región. Empresas que inviertan en energía termosolar lo que permite estar desarrollando investigación, mejora e innovación en el almacenamiento de la energía solar.

Cerrar Almaraz, y todas las demás, supone el fin del mito nuclear, como energía del futuro, fiable, segura y barata.

En el desarrollo tecnológico e industrial sostenible y frente a un cambio cliamtico real, no deberíamos volver a caer en modelos donde los recursos energéticos y naturales se desvien a un puñado de grandes corporaciones y a ciertos patrocinadores nacionales.

Necesitamos para Extremadura crear redes de comarcas o zonas autosuficientes y funcionales, así como estrategias sencillas para ahorrar energía donde el tren convencional es una de ellas, tanto de mercancías como de personas.

Necesitamos una región que use sus energías sociales y económicas sin más residuos radiactivos, que defina cuanta energía renovable necesita y dónde se instala para no acabar devastando gentes y ganas de construir un futuro sin falsas soluciones.