Opinión
Vuelta a la carga, a la actualidad, la Relación de los Puestos de Trabajo en el Ayuntamiento de Navalmoral de la Mata, reluciendo, nuevamente, la ... discriminación, funciones, injusticias, minusvaloraciones, …. a decir de los representantes sindicales.
La RPT es el instrumento técnico organizativo fundamental utilizado por las Administraciones Públicas para estructurar su personal. Define la denominación, funciones, requisitos, sistemas de provisión y retribuciones complementarias de cada puesto, garantizando transparencia y una ordenación eficiente según el Estatuto Básico del Empleado Público, elemento que debería ser vital para la lógica administrativa, racionalización, formación, funciones, gasto …. Pero, bueno, tranquilos, sabemos dónde estamos, dejemos de fantasear.
En la mayor 'empresa' de Navalmoral de la Mata al decir de algunos –autónomos, preferentemente-, por el número de empleados, que por lo otro…. se saca a relucir el tema nuevamente, que queda un año de Gobierno municipal, y no se ha tocado con carácter total, aunque se planteó al inicio de este periodo gubernativo, una vez más.
El hecho de hacer una RPT no implica una subida salarial, del gasto, como algunos mencionan -¡ay!, subconsciente, ¿a dónde va?-, hasta puede ser traidor y, nuevamente, discriminador, como en su vez anterior; y, si no es condición, suele producirse en la inmensa mayoría de los casos al partirse con el principio de que nadie pierda. Puede darse tras ajustar el organigrama municipal, sus operarios, sus cometidos…. intentando racionalizar, pero …. ¡flores, o paja, al viento!
Visto su historial, el afrontarla en distintos periodos de gobierno, se es consciente de que se perdía el tiempo, quizás intentando que durara el máximo posible del periodo gubernativo para no abordar otras cuestiones laborales, de seguridad, formación…: horas de reuniones interminables, preparación de ellas, estudios de posiciones…. mareando la perdiz por la parte contratante, como para mostrar que se hacía algo por ello para «ná de ná», en general, pagar más a algunos con poco justificar –o sí, desde la parte gubernamental-, no estructurar el organigrama con lógica, funcionalidad…
Últimos decenios
Se llevan varias en los últimos decenios. Al principio, se hacía directamente desde el Gobierno, sin representación laboral; a dedo, se le ponía un sueldo a ojo, aprovechando la coyuntura sociolaboral y económica. Luego, de compadreo, sin negociación colectiva –demonización evitable, «porque lo digo yo», que, con cierto asesoramiento preceptivo, «puede firmar cualquier cosa, que se le ponga a ello»-: una subida salarial generalizada con disparate de fichas organizativas, falseando datos, poniendo funciones para que no funcionaran algunos servicios –desconocimiento de causa con cierto grado de alfabetización funcional-, intentándolo solventar, luego, metiendo más personal –inflación laboral y económica-, sin formación en muchos casos…..pasando por el Pleno cuan balsa de aceite, con un dineral desbordado; pero bueno, a los paganinis de siempre –contribuyentes al uso- se les pasaría, tendrían merma de otras partidas o servicios, y puede que hasta subida de impuestos o tasas para no desequilibrar el presupuesto municipal.
Las otras dos siguientes, en manos de empresas privadas su elaboración, sin tener en cuenta, directamente, las elaboradas en ayuntamientos similares -con el consiguiente ahorro económico-, de la que coincidirían la mayoría de puestos de trabajo– al final, pastizal para ellas, y. hasta puede, que para alguna financiación de las que se suelen dar en este país de jauja últimamente, dadas las conexiones de municipalidades políticas en línea afectadas a la par, en sintonía con las que la estaban haciendo….-, sólo afectaron a unos pocos puestos, más bien personas -también con fijación de contratos, sin publicitar ni convocar: «Antes vosotros, ahora nosotros, y ¡a callar¡»- en lo referido a la subida salarial, que de lo demás -funciones, estructuras…- en la misma tónica para no variar. Tampoco hay que lanzarle guirnaldas a la última –no ejecutada tampoco, ¿a qué quejarse ahora la parte contratante que fue de ella?, tiempo tuvieron, varios gobiernos- Al vecindario, a seguir contribuyendo y teniendo gastos, servicios ….Plantear otra, otra empresa, queda tiempo…?.
Los empleados municipales pueden hasta esperar la jubilación en que les pueden regalar –¡pego al pego!- un reloj cuyas manecillas, en unas semanas, seguirán la ley de la gravedad arrinconadas en un lateral sin utilidad.
Parece ser que esta institución –en minúscula, claro- en cuanto a actuar con lógica, con el máximo posible de ahorro de costes…, surgen demasiadas dudas respecto a que sea empresa y tampoco llega a los objetivos que se marcan para la Administración, las RPT por la legislación, estructura…
Entonces, ¿qué?. ¿Se hace o no? Se gasta más dinero sin tón ni són? Se racionaliza esta administración en funcionalidad, costes…? Tiempo al tiempo, parné a parte, que las tasas de la piscina parece que para algo ascienden ya.
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