Rafael Macías y su padre comparecieron antes los informadores locales / MAM

Rafael Macías niega que insultara al portavoz municipal adjunto

El conocido lotero anuncia que si el acceso que han dado a su padre es válido, darán las gracias y lo dejarán, pero que si no es así «seguirán peleando»

Miguel Ángel Marcos
MIGUEL ÁNGEL MARCOS

«Si la solución que nos han dado -un aparcamiento para minusválidos y el rebaje de la acera- es válida y facilita el acceso de mi padre a su vivienda, daremos las gracias y dejaremos todo esto. Pero si no es así, tendrán Rafa para rato, porque haremos lo que haga falta para que tenga un acceso digno».

Así finalizaba el jueves el conocido lotero Rafael Macías su intervención ante los informadores locales, a los que había citado con el objetivo principal de desmentir las acusaciones que hizo días atrás el portavoz municipal adjunto, Juan Máximo Villar, sobre los insultos y coacciones que le había proferido, además de ejercer un «chantaje moral» que el concejal de Ciudadanos no estaba dispuesto a admitir.

Sí reconoció que en su última conversación telefónica le mando «a tomar...», por lo que pide disculpas si le ha molestado, pero cree que es lo menos que hubiera hecho cualquier persona que llevara varios meses soportando «promesas, cambios de decisiones y engaños» tras numerosas llamadas telefónicas y reuniones con políticos y técnicos, además de estar pasando por una situación familiar complicada.

Macías relató lo sucedido desde que empezó a pedir en el Ayuntamiento un acceso digno para su padre, una persona de 85 años con movilidad reducida, reconociendo que en un primer momento los concejales Pedro Fernández y el propio Villar se interesaron por el tema y le prometieron una solución. Pero como no llegaba -«cuando incluso se pintó una línea amarilla que misteriosamente desapareció»- llevó a cabo una huelga de hambre a las puertas del Consistorio.

A raíz de ahí hubo varios intentos de solución, como uno que asegura le hubiera costado unos 3.000 euros al tener que pagar él los gastos que suponían las actuaciones a realizar, cuando lo único que ha pedido es un rebaje de la acera y pintar un paso de cebra, «como hay decenas repartidos por el pueblo».

Falta de respeto

Por todo lo sucedido entiende que «se ha faltado el respeto« a su padre, criticando ahí a la alcaldesa por no haberse interesado cuando les vio en la plaza o no responder a un escrito que le envió a finales de noviembre.