El picudo rojo ataca dos palmeras pese a haber hecho tratamiento preventivo durante seis años

Una de las dos palmeras afectadas /MAM
Una de las dos palmeras afectadas / MAM

El concejal de Medio Ambiente respalda la labor realizada por el jardinero jefe para luchar contra el insecto

Miguel Ángel Marcos
MIGUEL ÁNGEL MARCOS

El picudo rojo ha llegado a Navalmoral. Concretamente a dos palmeras de una calle que se llama así, Palmeras. Ha tardado seis años en hacerlo desde que se tuvo constancia de su presencia en Extremadura, y no precisamente por falta de atención ni de tratamientos para evitar que afectara a las más de 300 palmeras repartidas por el casco urbano en suelo púbico. De hecho está en más de un centenar de poblaciones de la región, como Badajoz, donde ha 'matado' a 23 árboles, o Mérida, teniendo que talar cuatro.

Los datos los ofrecieron el jueves el concejal de Medio Ambiente, Pedro Fernández, y el jardinero jefe municipal, Ángel Mariscal. Éste recordó que el picudo -un insecto que perfora galerías en el tronco y la raíz de las palmeras destruyéndolas en poco tiempo- entró en España en 1995 por Granada procedente del norte de África, para propagarse una década después a Valencia y Cataluña y más tarde al resto del país.

A Extremadura llegó por Madrigal de la Vera en 2013 desde un vivero de Candeleda y desde entonces se empezó a actuar en Navalmoral con medidas preventivas, por iniciativa del propio Mariscal con el equipo de gobierno de entonces, aplicando todos los tratamientos existentes, como un control químico o un inyectado. Ahí se destaca que fue la primera población de Extremadura donde se empezó a hacer un control preventivo, junto con Villafranca de los Barros.

Pero no se ha podido evitar su presencia, igual que en los 105 pueblos y ciudades de la región donde está localizado. De ahí que se hayan redoblado la preocupación y los tratamientos, sobre todo pensando en las 52 palmeras del parque municipal, de 90 años, o las que hay en el Jardincillo.

La palmera próxima a las viviendas
La palmera próxima a las viviendas / MAM

En cuanto a los dos ejemplares afectados, Ángel Mariscal aseguró que no están muertos y que se van a «tratar de salvar» con una empresa especializada, como ya ha hecho en otros sitios, retirando las partes secas y llegando hasta la yema. Si no está enferma se puede recuperar, empezando a brotar en primavera. No obstante, reconoció que si tenía que pasar lo mejor es que sea en una de estas dos palmeras por las molestias que ocasiona, al estar junto a ventanas de viviendas dado que en su día se puso en un lugar que no era el idóneo.

«Pero por orgullo profesional se van a tratar de salvar las dos, afirmó el jardinero jefe. Abandono no hay ninguno. El picudo ha tardado seis años en llegar, cuando está en poblaciones cercanas y estos insectos pueden recorrer hasta 20 kilómetros en un día».

Llamamiento a los vecinos

En el trabajo realizado en estos años y en la valía y la experiencia de Mariscal incidió el concejal de Medio Ambiente, Pedro Fernández, asegurando que el equipo de gobierno «no va a consentir que se dude de su dedicación, porque la jardinería es su vida, debiendo, por el contrario, agradecer que Navalmoral cuente con un profesional así».

Para terminar, ambos hicieron un llamamiento a los vecinos que tienen palmeras en sus propiedades para que las revisen y hagan tratamientos preventivos. Y no solo porque si existe un foco se puede extender a otras zonas, sino por su propia economía, ya que resulta más costoso talar y enterrar el árbol enfermo que el tratamiento durante varios años.