El pedrisco daña cerca de 600 hectáreas de tabaco, lo que supone entre el 8% y el 10% de la región
Las plantaciones se concentran entre Jaraíz de la Vera, Casatejada y Majadas de Tiétar, con medio centenar de cultivadores afectados
Miguel Ángel Marcos
Alrededor de 600 hectáreas de distintas explotaciones tabaqueras de las comarcas de la Vera y el Campo Arañuelo, lo que supone entre el 8% y ... el 10% del total que se cultiva en Extremadura, se vieron afectadas en distinto grado por la tormenta con pedrisco que descargó en esas zonas en la tarde del pasado 15 de agosto. Hay más de medio centenar de cultivadores afectados en mayor o menor medida.
Los datos los ofrecía a HOY Rubén Martín, gerente de Cotabaco, la Sociedad Cooperativa Tabaquera Comunitaria, quien incide tanto en el «fastidio» que supone en lo personal que al agricultor le ocurra eso en este momento, como por el tiempo que se pierde en trámites con el seguro y lo que se tardará en cobrar la indemnización que le corresponda por el porcentaje de cosecha que haya perdido.
«Ha caído en el peor o en el mejor momento, justamente cuando el tabaco tenía despuntada la flor y solamente faltaba ya recolectar. Y quien ha tenido la mala fortuna de que le haya ocurrido el siniestro es para estar preocupado, además de ocupado con los pertinentes partes de los seguros», explica el gerente agrario.
En ese sentido Rubén Martín señala que la tasa de aseguramiento del sector del tabaco es prácticamente del 100%, la mayor de todas las líneas de Agroseguro.
«Y Agroseguro, como no podía ser de otra manera, está respondiendo y peritando para constatar el distinto grado de afectación de cada una de las superficies dañadas. ¿Y qué voy a decir?, que te sientes impotente cuando ves que se destrozan las cosechas por las que has esforzado y no puedes hacer nada. Por mucho que estés asegurado, es un fastidio que se destroce el fruto de tu trabajo y después tengas que andar con papeleos, con peritos y demás. Ningún agricultor, absolutamente ninguno, quiere que le caiga ningún siniestro. El agricultor quiere ver, satisfecho, el fruto de su trabajo durante todo un año. Y encima que tenga que venir al final, justamente cuando te falta lo bonito, que es la recolección, o sea, recoger los frutos. Emocionalmente es un drama para el agricultor que sufre estos daños».
La vega de Jaraíz
De esas 600 hectáreas que se estiman las más dañadas se encuentran, principalmente, en distintas fincas de la vega de Jaraíz.
«Y ha afectado mucho más al tabaco que al pimiento. El tabaco, al ser más vigoroso y tener más fuerte la planta, se ha visto más afectado. De hecho, el pimiento se ha peritado, pero no llega ni siquiera a cubrir los daños la franquicia mínima que estipula el condicionado del seguro», añade.
A partir de ahí, el gerente de Cotabaco se centra más en el procedimiento que se debe seguir cuando se le pregunta si los afectados tienen que peleárselo mucho o cuanto tardarán en cobrar lo que les corresponda.
«Una vez que se sufre el siniestro, todo depende del seguro. Afortunadamente, Agroseguro funciona muy bien, al menos en la línea de la 326, que es la de cultivo industrial de tabaco, y vienen los peritos o los profesionales independientes que están contratados para hacer esa evaluación. Suelen tardar cuatro o cinco días, en función del trabajo que tengan de otros siniestros o de otros cultivos. La verdad es que en este caso han tardado muy poco y vinieron a los tres días. Ocurrió un sábado y el martes y el miércoles ya estaban peritando», rememora.
En el caso de que ambas partes estén de acuerdo, tanto el agricultor como el perito de Agroseguro, se firma un acta de conformidad. Esos datos se pasan después a oficinas y es allí donde se calcula el daño sobre la producción real esperada, que se transforma en el importe a indemnizar. Lo recibirán, como muy pronto, «en el mes de noviembre», vaticina.
Buena agua
Días después de caer el pedrisco, los cultivadores volvían a mirar al cielo con preocupación al anunciarse nuevas tormentas, que finalmente no se produjeron o fueron mucho menos intensas.
«La verdad es que el agua que ha caído es buena. Pero claro, con estas altas presiones que tenemos, debido al exceso de temperatura durante todo el año, se puede transformar en una tormenta como la del 15 de agosto, que al agricultor le cayeron granizos como pelotas de golf».
Ante la pregunta de cómo se presentaba la cosecha tabaquera antes de esa fatídica jornada, Rubén Martín es claro.
«Bien, la verdad, a pesar de las restricciones que tenemos en productos fitosanitarios y del exceso de temperatura desde mayo. Desde ese mes de mayo, el día 9, que cayó una tormenta también enorme en Rosalejo, con granizos que no había visto en la vida, no había caído una sola gota de agua. Y hemos tenido temperaturas sostenidas diarias durante más de 40 días por encima de 40 grados, y lo peor es que las nocturnas estábamos por encima de los 30 grados. Pero las previsiones eran buenas en torno a la campaña, en la que esperábamos acercarnos a los 24 millones de kilos. Ahora podrían ser unos dos millones menos».