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Tractorada contra la reforma de la PAC y el acuerdo con Mercosur MAM

Opinión

La PAC depende de ti

Con Guardiola nos encontramos un sector dividido que denuncia no ser atendido en la consejería, donde se diferencia el trato entre «unos y otros»

Raúl Vázquez Sánchez Delegado Territorial de PSOE provincia de Cáceres

Miércoles, 4 de febrero 2026, 16:53

Iniciado el periodo de solicitudes de la PAC 2026 y con la que está cayendo -me refiero a lo meteorológico, porque del desencuentro manifiesto de algunos para coger las riendas de esta región no lo voy a valorar porque se veía venir- lo cierto es que estas tardes de lluvia y frío dan para mucho brasero y reflexión.

Con el paso del tiempo no me he hecho conservador como le suele pasar a muchas personas a medida que van pasando por la vida. Lo cierto es que cada vez soy más socialista, defendiendo mis ideas con un mayor convencimiento, teniendo claro que el socialismo no es una utopía sino la defensa organizada de los débiles frente a los fuertes como nos decía nuestro fundador, incidiendo en aquellas políticas que busquen y apliquen el reparto de la riqueza de manera que sirva para todos sin destruirla. Con cabeza, en la búsqueda real de la igualdad de oportunidades y del equilibrio territorial, la cohesión, cuestiones muy europeístas todas.

Lo que sí ocurre es que con los años uno acumula conocimiento y experiencia, con empeño, dedicación y honestidad intelectual, dotado de la información necesaria para hablar con propiedad de los asuntos en cuestión y trabajando las mejores políticas para que el poder actúe y de soluciones a realidades concretas.

Una de estas realidades es el cultivo de tabaco en nuestra región y su relación con las reconversiones, reformas de la PAC, OCM oportunas y algún que otro tratado comercial de relaciones internacionales. Con todo ello pocos ámbitos requieren tanta memoria, rigor y perspectiva.

Para entender dónde estamos conviene retroceder, al menos, hasta 2003 cuando se inicia una de las grandes batallas del sector: el acoplamiento o desacoplamiento de las ayudas. Aquella reforma de la PAC y su correspondiente chequeo médico nos colocó ante un modelo híbrido, con un reparto 60-40, que ya anticipaba un futuro complejo. Posteriormente, en 2010, se libró una nueva lucha en Bruselas que desembocó en la creación de los derechos históricos y en la desaparición definitiva de las ayudas acopladas al cultivo de tabaco.

Ante ese escenario, y esto es importante recordarlo, Extremadura reaccionó, siendo la única comunidad autónoma que articula una estrategia integral. Se configuró la estructura inicial de la futura Región Tabaquera, dando sentido al argumento que tanto nos valió a posteriori: el tabaco pasa a ser considerado en Bruselas un cultivo sensible desde el punto de vista sanitario pero estratégico en zonas desfavorecidas (Nosotros producimos tabaco, no fumadores).

Desde la Junta presidida por Guillermo Fernández Vara, con la colaboración leal y responsable de todo el sector (APAs, OPAs y cooperativas) se puso en marcha a contrarreloj el Plan de Apoyo al Sector Tabaquero. Un plan serio, trabajado y ambicioso, que permitió inyectar mejoras sustanciales en la producción: plataformas conjuntas de secado con biomasa, adquisición de maquinaria para reducir costes (cosechadoras, tractores, remolques) y un plan de mejora y eficiencia de las parcelas de regadío de enorme calado.

Paralelamente, y tras un trabajo concienzudo, técnico y constante con la Comisión Europea, se diseñó una Agroambiental específica, destinada a compensar una parte muy relevante de las pérdidas derivadas de la eliminación de las ayudas acopladas (lucro cesante= compromisos medioambientales). Hablamos de un plan que movilizaba en torno a 110 millones de euros.

«El Plan de Apoyo al Sector Tabaquero dará respuestas al sector ante el escenario creado tras el acuerdo del Chequeo Médico de la PAC y la entrada en vigor del desacoplamiento total de las ayudas al tabaco prevista para el año 2010».

Se dejó perder

Ese plan, lo digo sin rodeos y con conocimiento de causa, se dejó perder durante la etapa de José Antonio Monago. Se dejó perder y se destinó a otros sectores, los números están ahí y las realidades presupuestarias de esos años también. Resultado fatídico, pérdida ingente de fondos y un sector seriamente perjudicado, cuyas consecuencias aún arrastramos.

Hay argumentos y hechos probados de esos cuatro años de legislatura popular que muestran las heridas sangrantes del sector a lo que se sumó el destrozo que propició Mella y que una vez más, y bajo el consenso y acuerdo del sector, asumió en parte la empresa pública Cetarsa. Y a lo que hay que sumar que en esos años se crean nuevos canales ilegales de venta de tabaco con centros de distribución y producción de contrabando, traficantes de la hoja de tabaco extremeño.

En un momento clave de 2015, es justo reconocerlo, Guillermo Fernández Vara volvió a desempeñar un papel determinante sentando las bases para la lucha contra este tráfico de ventas ilegales que tanto daño estaba causando en las comarcas tabaqueras.

A su vez, y con la Junta en manos de los socialistas, con trabajo, discreción y perseverancia se logró retomar, renovar y ampliar la Agroambiental, pese a las trabas y la dejadez encontradas. Todo ello fue posible gracias a un equipo de técnicos, funcionarios y responsables políticos que supieron anteponer la importancia estratégica del sector a cualquier aspiración personal o partidista. Esto también debe quedar claro.

Como claro tengo y en esa línea va una de las críticas de este artículo: a día de hoy a escasos meses de la aplicación de la nueva PAC, quien rige los designios de las políticas agrarias en esta región debiera estar ocupado en resolver los informes necesarios para dar la batalla en Bruselas de la mano del Ministerio, centrándose en el recorte presupuestario, en el 'capping', en el fondo único o fondo país, en el relevo generacional, en la profesionalización, en definitiva centrarse en el contexto de la negociación y dejar la política barriobajera, esa que no conduce nada más que a pérdidas, para ayudar al sector a salir de esta. Allá ellos…

En Agroexpo 2026, en movilizaciones agrarias o en tractoradas, algunos 'aspirantes' reducen todo su discurso a disparar contra el socialista, a vilipendiar el nombre de Pedro Sánchez o a rascar votos del PSOE utilizando el cultivo de tabaco como munición política, no puedo sino advertirles, con toda la legitimidad del mundo, de que se equivocan gravemente.

Una muestra son los precios por kilo de tabaco entregado a las transformadoras desde que Pedro Sánchez es presidente del Gobierno de España. Cojan el período que quieran, apliquen la tabla de precios de insumos que quieran, costes salariales y demás gastos de producción y no habrá un momento equiparable al actual del Gobierno socialista al frente de la empresa pública, salvo los años previos a la reconversión del 92, ninguno. No es una cuestión baladí, es una reivindicación que se interpreta con justicia al albur de la Ley de Cadena Alimentaria, ventas dignas y precios justos para nuestros tabaqueros.

Ya lo vivimos en 2013, cuando se perdió una ayuda fundamental como era la ligada a las producciones de calidad o la que se ligaba a las explotaciones tabaqueras por las que recibían importantes y necesarios ingresos y las consecuencias fueron duras. Por aquella legislatura se dejó aparcada la Asociación de Municipios Tabaqueros (META) que tan reclamada y necesaria se hace varios lustros después.

En principio, porque de mantenerse y repetirse la inanición y dejadez, los efectos serían irreversibles. Ya nos hicieron perder más de 110 millones de euros. Ahora llevamos dos años y medio perdidos, tiempo en el que no se ha elaborado ni un solo informe serio, conjunto, de respaldo y refuerzo a un sector que, por su idiosincrasia, sostenibilidad y producciones de calidad, necesita una PAC bien trabajada y digna. Las cantidades que el sector se juega de cara al nuevo período de ayudas es impresionante, unos 80 millones entre renta básica y agroambiental.

Con María Guardiola nos encontramos un sector dividido que denuncia no ser atendido en la consejería, donde se diferencia el trato entre «unos y otros», donde no se ha trabajado ni una sola línea de la nueva PAC, y por tanto mucho menos la imprescindible Agroambiental. No se ha estudiado con rigor el relevo generacional, existen ayudas a jóvenes bloqueadas en cajones políticos, hay demandas claras de nuevas plataformas de secado y mejoras productivas, y la Junta apenas se compromete a aportar un 20%, perfectamente consciente de que esa cifra no cubre nada, más que la burocracia (esa que prometían reducir).

Un momento crucial

El momento es crucial. Estamos en 2026, a las puertas de una nueva PAC de la que muchos hablan y pocos conocen. Una PAC que debería estar siendo trabajada ya, en alianza con otras comunidades autónomas y con el Ministerio, construyendo estrategias sólidas. Pero si todo se limita a convertir cada foro en un mitin y cada jornada técnica en un ajuste de cuentas ideológico, como algunos pretendieron en las Jornadas de Cetarsa sobre el cultivo en la Feval, mal vamos. A esto se suma, además, la guerra abierta entre la «derechita cobarde» y la nueva derecha (ultra) por el control de una consejería tan sensible e importante para Extremadura como la de Agricultura. Un pulso político cuyos efectos sobre el sector todos podemos anticipar… y temer.

El cultivo del tabaco necesita precio justo, estabilidad, respeto institucional y políticas serias, ni trincheras ni aspiraciones personales. La experiencia nos ha enseñado que cuando se gobierna pensando en el sector, este responde; cuando se utiliza como arma arrojadiza y política, el daño es profundo y duradero. Para muestra, el ensayo de estos últimos años de Guardiola: la retirada de fondos a determinados cultivos para derivarlos a toros y zarabandas, sin que esos recursos hayan servido en absoluto para mejorar la ganadería del toro bravo, que es lo único que podría justificar una apuesta de ese tipo. Un trasvase de fondos más simbólico e ideológico que técnico, cuyos resultados productivos son, sencillamente, inexistentes.

A ello se suma la paralización de inversiones y mejoras en regadíos, absolutamente necesarias para la subsistencia de muchos cultivos en un contexto de cambio climático, costes disparados y exigencias ambientales cada vez mayores. Bloquear el regadío y las explotaciones tabaqueras no es una decisión neutra, es condenar explotaciones, acelerar el abandono y debilitar el tejido agrario de muchas comarcas.

Con todos los datos y recorrido del sector, hay preguntas en el aire: en cuatro años de José Antonio Monago ni una crítica ni manifestación de la derecha agraria en Mérida, ni una tractorada en Madrid en tiempos de Rajoy. En cuanto llegó Guillermo Fernández Vara, reivindicaciones y exigencias; con los socialistas en la Junta todas las políticas agrarias solo dependían de Vara, incrementando esas exigencias en cuanto Pedro Sánchez pisó Moncloa con manifestaciones a las puertas de la Ccnsejería y del Ministerio.

Pero claro uno se pregunta, ¿por qué lo que era cuestión de Vara ahora con Guardiola solo lo es de Pedro Sánchez, ni siquiera de Europa donde los eurodiputados populares tanto tienen que decir?

«La Comunidad Autónoma de Extremadura es titular de la competencia exclusiva en materia de agricultura, ganadería e industrias agroalimentarias, de acuerdo con la ordenación general de la economía, atribuida en virtud del artículo 7.1.6 del Estatuto de Autonomía de Extremadura».

No seré yo el que pida a base de tractoradas, de quemar fardos de tabaco a las puertas de Cetarsa o de tirar huevos contra las ventanas de la consejería de Agricultura en Mérida, el que haga ver a algunos donde deben estar las reivindicaciones del sector, donde deben dirigirse las peticiones y donde poner las soluciones para esta nueva encrucijada.

El riesgo real de convertir la política agraria en un campo de batalla ideológico, gobernando a golpe de consigna, donde los sectores productivos dejan de ser una prioridad y pasan a ser moneda de cambio, pasa a ser la tormenta perfecta que alimente la desesperación y la desaparición. El sector del tabaco, como ya ocurrió en el pasado, no puede permitirse la división retroalimentada por actores lejanos, no puede concederse otro experimento fallido.

La experiencia demuestra que cuando hay planificación, precio justo y respeto al sector, la actividad es viable. Los otros que hagan lo que más les interese como hasta ahora. Nosotros los socialistas vamos a seguir luchando en la senda de la firma de los contratos plurianuales, el entendimiento con las multinacionales del sector, elaborar los informes y documentos que respalden la estratégica necesidad del mantenimiento de este cultivo, justificación del acompañamiento de las ayudas a la renta de la futura PAC, las apuestas inquebrantables de mejoras productivas e incorporación de nuevos productores para revitalizar el sector…

Exigiendo políticas que surten efecto, distribuyen la riqueza, defienden a los débiles frente a los fuertes, intervienen los mercados, permiten a todos desarrollar sus capacidades, distinguiendo y haciendo incidencia en las desigualdades sociales. En definitiva, todo aquello que nos distingue y caracteriza como socialistas, en todo aquello que aplicamos desde los inicios en nuestra zonas rurales, que nos han fortalecido y que nos han mantenido como sociedades, fijando población, trazando mapas difíciles pero no imposibles, poniendo en valor lo que nos identifica como pueblo, lo que nos mantiene como Región Tabaquera.

Ahora, mucho cuidado porque cuando se improvisa y se prioriza el rédito político (disparando al socialista) las consecuencias no tardan en llegar, pueden ser definitivas, probablemente no habrá marcha atrás. Salud!

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