Las nuevas oficinas de la Agencia Tributaria, más luminosas y accesibles

Las nuevas oficinas de la Agencia Tributaria, más luminosas y accesibles

Se abrieron el lunes al público tras varios meses de espera por cuestiones administrativas

Miguel Ángel Marcos
MIGUEL ÁNGEL MARCOS

Un espacio moderno, diáfano, más luminoso y mucho más accesible. Eso es lo que se encontraron el lunes los usuarios que acudieron a las nuevas oficinas que la Agencia Tributaria ha construido en la avenida de las Angustias, no muy alejadas de las anteriores, pero totalmente diferentes.

«Estamos de primer día, decía a HOY el delegado de Cáceres, Francisco Javier Vicente. El traslado se ha hecho en el fin de semana para que el lunes estuvieran abiertas al público. El edificio reúne mucho mejores condiciones que el viejo, sobre todo por el acceso para discapacitados, que no era fácil, mientras que éste está totalmente adaptado. Incluso tiene una zona especial para personas con visibilidad reducida para que puedan ser atendidas y valerse por sí mismas».

También incidía en la luminosidad y en la eficiencia energética que permite, al dotarse de equipos que regularán la iluminación en función de la luz, y en la buena ubicación del nuevo recinto, con numerosos aparcamientos alrededor.

«En cuestiones técnicas es igual, porque los funcionarios (19) y los equipos son los mismos. Pero reúne unas condiciones que permiten atender mejor a los contribuyentes en accesibilidad y en el propio edificio», añadía.

Claridad frente a oscuridad

En parecidos términos se expresaba la administradora, Leticia Sánchez, muy contenta con el cambio «porque los compañeros llevaban 33 años esperando poder estrenar un nuevo edificio. Y hasta que no cierras el otro y entras en este nuevo, y ves la luz y la claridad frente a la oscuridad que tenía, no te das cuenta de las condiciones en las que estaban. Además con un acceso por escaleras, dentro de un portal, y no sabías bien si entrabas a un edificio oficial o a un portal de vecinos»

El delegado justificaba también los meses de espera, puesto que se quería haber hecho el traslado en septiembre, pero distintas cuestiones administrativas lo han retrasado, como la habitabilidad, la licencia de apertura, los contratos de luz y teléfono o incluso una obra para llevar el suministro de energía desde el centro de transformación próximo. Y todavía quedan cosas por hacer, como el pintado de la valla exterior.

El nuevo local, de 875 metros cuadrados entre planta baja y sótano, ha supuesto una inversión cercana a los 900.000 euros.