Domingo Quijada analiza un año "demasiado caluroso y árido"
El 2017 se cerró con un ascenso global de 9’1º y un 60,7% menos de precipitaciones
domingo quijada
Martes, 2 de enero 2018, 10:21
Concluyó el año y, como hacemos cada vez, veamos cómo se comportó este año tan loco:
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Temperaturas:
La temperatura media global fue superior a la habitual, pues alcanzó los 180º C en el 2017, frente a los 16'9º de media en el cómputo de los últimos 40 años (es decir, +11º por encima). Hasta ahora ha sido el segundo año más cálido, tras los 182º del tórrido 1995.
Individualmente, sobrepasaron la media los meses de Febrero (+05º), Marzo (+01º), Abril (+26º), Mayo (+23º), Junio (+40º, el más cálido que hemos conocido, con 282º), Julio (+08º), Agosto (+10º), Septiembre (+03º) y Octubre (+32º, el más caluroso también, con 206º). En esos meses hubo, pues, un ascenso acumulado de +112º.
Mientras que las temperaturas fueron inferiores sólo en Enero (-07º), Noviembre (-05º) y Diciembre (-09º). El descenso acumulado en este apartado fue de 21º; por lo que, si tenemos en cuenta ambos factores, obtenemos que en el pasado año 2017 hubo un ascenso global de +91º anual.
Nos falta agregar que tuvimos una primavera muy calurosa y seca, verano cálido también y temprano, con otoño muy árido y tardío, e invierno demasiado seco.
En resumen, año muy caluroso en su conjunto en este apartado, pero con sus lógicas anomalías térmicas.
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Precipitaciones:
Respecto a la lluvias, hubo un total de 3910 mms., cifra en su conjunto muy inferior a la media general (6440º mms.), especialmente en épocas claves como la primavera, otoño e invierno. Pero es que, además, se distribuyeron muy irregularmente:
Superaron la media sólo tres meses (y dos no son significativos): Febrero, Julio y Agosto.
Al contrario, fueron áridos (o con lluvias inferiores a las habituales) los otros nueve.
Sintetizando: año muy seco en su conjunto, el más árido desde que funciona esta Estación Meteorológica (40 años). Globalmente, llovió el el 607% de lo habitual.
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Para los catastrofistas, les diré que no es la primera vez que esto sucede, pues ya ocurrió algo similar en 1980 (399 litros), 2005 (438), 1990 (441), 1992 (4414), 1991 (459) y 1982 (462 litros por metro cuadrado).
Aunque quedan muy alejados de los más húmedos: 2010 (9785 litros), 1997 (969), 1996 (917), 1987 (858), 2000 (809) y 1989 (808 litris).
En estos momentos, estamos viviendo de las rentas de 2013 y 2016, que fueron bastante húmedos. Pero los ahorros terminan por caducar
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Otros meteoros o datos:
Al margen de lo anterior, hubo cuatro apartados en el que los meteoros fueron inferiores a la media: menos días de lluvia que lo usual (68, por 92 generalmente), días de niebla (17, cuando suele haber 27), días de tormenta (8 el año pasado, cuando la media está en diez) y días de granizo (escasos, un día: uno menos que la media, que está en dos).
En el resto fueron superiores: más días de rocío (102, cuando la media está en 85), días de helada (34 días en el 2017, por 29 habitualmente). Y en el pasado año tampoco nevó (lo que no debe extrañarnos mucho).
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Dadas las escasez de precipitaciones y elevada temperatura, la evaporación (1.860mms.) fue superior a la que reflejan las estadísticas de los últimos 40 años (1.750mms.).
Y, por lo mismo, la humedad relativa fue inferior a la que nos indica la media: 508 % en el 2017, frente al 547 por ciento generalmente.
Resumiendo, año demasiado caluroso y árido, con diversas anomalías puntuales en el cómputo mensual o estacional.
Además, se están agotando las reservas hídricas acumuladas en los años precedentes. Y no soy muy optimista respecto al año que comienza, porque esas recargas en las capas freáticas, manantiales, embalses, lagunas, ríos y la sierra se efectúan en invierno, que no está cumpliendo con su deber.
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