El Instituto Nacional Antipalúdico, reconocido fuera, ignorado aquí
En contraste con las alabanzas de la comunidad científica por su labor, ni una sencilla placa recuerda su existencia
Miguel Ángel Marcos
Domingo, 20 de agosto 2017, 21:14
Cuando la comunidad científica reconoce, a nivel nacional, la labor de un centro de investigación que funcionó en Navalmoral en las primeras décadas del pasado siglo y de los investigadores que lo formaron, aquí buena parte de la población desconoce su existencia. Entre otras cosas porque ni una simple placa recuerda lo que debería ser un hecho destacado de la historia local.
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Nos referimos al Instituto Nacional Antipalúdico, que resultó esencial para erradicar el paludismo en España pero que en Navalmoral es un gran desconocido, salvo porque el edificio donde se ubicó alberga el Palacio de Justicia.
Por el contrario no lo olvidan algunos de los principales investigadores españoles del momento, como se puso de manifiesto en el curso Europa ante los desafíos globales de la Cooperación al Desarrollo. Erradicación y prevención de enfermedades endémicas: malaria, celebrado semanas atrás en el Campus Yuste de la Fundación Academia Europea de Yuste.
El reconocimiento que allí se hizo a lo que se considera «un hito de primera magnitud para la salud pública española», lo destaca en el número de agosto de HOY Navalmoral Juan Carlos Moreno, promotor del curso desde la Iniciativa del retiro del Carlos V al fin del Paludismo en Extremadura, con la que trata de «poner el valor» el patrimonio científico e histórico del Arañuelo y la Vera en relación con la erradicación de esa enfermedad en la región.
«Una lucha que tuvo en el Instituto Nacional Antipalúdico un referente de nivel internacional y en los principales expertos de la época a sus protagonistas, como Gustavo Pittaluga, Sadí y Eliseo de Buen, Emilio Luengo, Felipe Jiménez, Rafael Rodríguez o Álvaro Lozano», dice Romagueras en su artículo.
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Trabajo de Álvaro Lozano
El último de los expertos citados, Álvaro Lozano Morales, tuvo especial protagonismo en el curso ante la presencia de uno de sus hijos, el microbiólogo Jesús Lozano Olivares, quien repasó la trayectoria de su padre a través del libro que escribió su hermano Álvaro, también médico e investigador, fallecido hace unos años.
«Si Álvaro Lozano Morales no hubiese sido un trabajador incansable, que dedicó su vida a la eliminación de la malaria en el país, no estaríamos en la situación de hoy», aseguró el director del curso, Quique Bassat, profesor Icrea de Investigación en el Instituto de Salud Global de Barcelona.
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Y todo ese trabajo lo hizo en Navalmoral. Sin embargo a día de hoy nada recuerda su nombre, ni el del resto de sus compañeros, en el edificio donde estuvo el Instituto Antipalúdico, como ha reivindicado en numerosas ocasiones el Cronista Oficial de la Villa, Domingo Quijada, en distintas ponencias e intervenciones.
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