La vida sigue igual
"Un Gobierno que se vanagloria de crear empleo, pero que cierra los ojos para no ver que los salarios actuales no permiten levantar cabeza"
José María Gómez de la Torre
Lunes, 16 de enero 2017, 15:56
Hace dos años por estas fechas escribí un artículo que titulé "Vuelve a casa, vuelve...".
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Criticaba en él aquellas declaraciones de la siempre sonriente -y ocurrente- ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Bañez, en las que afirmaba que no se trata de emigración sino "de un fenómeno de "movilidad exterior" que hay que ver con naturalidad".
Ponía también de relieve las palabras de Marina del Corral, secretaria de Inmigración y Emigración, en las que afirmaba que la emigración de jóvenes españoles se debe "al impulso aventurero de la juventud" sin avergonzarse un pelo. Y sin pensar en el trauma que supone ese paso de frontera con separaciones familiares de miles de kilómetros, decía que "debe valorarse como esencialmente positivo que los trabajadores españoles cualificados hayan dejado por fin de ser 'locales' para ponerse a la altura de los trabajadores cualificados de nuestros socios europeos".
Sólo le faltó decir que era recomendable y, si se tercia, obligatorio, ignorando que el objetivo de la acción pública debe ser el fortalecimiento de las condiciones nacionales y del tejido productivo para que la emigración no sea una necesidad.
No es un fenómeno aislado
Lo malo es que la forma de pensar de la ministra y de la secretaria no es un fenómeno aislado. El 21 de diciembre pasado al ministro de Exteriores le preguntaron sobre la información de que dispone su ministerio acerca de nuestros emigrantes y si tiene previsto poner en marcha servicios para ayudarles en su vida en el extranjero y favorecer su retorno a casa.
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Su contestación -«tenemos información y tenemos una red de embajadas y consulados que está dirigida a apoyar a todos los españoles en el extranjero»- tópica y genérica recibió la siguiente réplica: «El problema es que ni siquiera saben cuántos compatriotas tenemos fuera. Según el INE, el año pasado 11.182 españoles se fueron al Reino Unido, pero según la Seguridad Social británica fueron más de 50.000 los españoles que se dieron de alta. Hay cientos de miles, quizá millones, de españoles que han tenido que emigrar por culpa de una crisis que ellos no causaron y que hoy en día se encuentran en distintos países afrontando condiciones laborales y vitales sumamente difíciles y ustedes les han abandonado a su suerte.
Es más, han legislado contra ellos. En el año 2012 ustedes aprobaron esa legislación bochornosa que da de baja automáticamente en el sistema sanitario a quienes pasan más de noventa días fuera del país. Pongan los medios para no abandonarlos a su suerte. Me daría vergüenza gobernar un país que, como en los peores momentos de su historia, sigue expulsando a su gente de su tierra».
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La respuesta del ministro fue como poco pintoresca. Aparte de insistir en que embajadas y consulados trabajan eficazmente y de manera denodada en favor de nuestros ciudadanos en el extranjero continuó diciendo que «Esa visión apocalíptica no se compromete con la realidad. Usted está pintando una visión de los años sesenta del pasado siglo. Actualmente, quienes salen fuera lo que muestran es una iniciativa, una inquietud, una amplitud de miras, una adaptabilidad y una apertura a nuevos horizontes. Ir fuera enriquece, irse fuera a vivir, a trabajar, enriquece, abre la mente, fortalece habilidades sociales».
Posteriormente a preguntas de la prensa sobre el mismo asunto dijo que «salir al extranjero contribuye a la formación personal y profesional, es algo que enriquece a uno, que aprende a vivir en nuevas culturas y nuevas costumbres. Da un capital que nosotros queremos que, cuando vuelvan, puedan poner al servicio del desarrollo en España».
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Parece que nuestros gobernantes aún no se han enterado de que la emigración, en la mayoría de los casos, es la vía de escape para aquellos que se encuentran atrapados en el desempleo con un futuro que no invita al optimismo y se ven obligados a emprender la "aventura" de encontrar un país con trabajo y con políticos inteligentes.
Obligados por la crisis
Nuestros emigrantes actuales no lo son por gusto. Se van obligados por la crisis, que unida a un modelo de desarrollo económico parasitario y a la gestión de un Gobierno que obedece sin rechistar a los intereses financieros y económicos externos y permite y justifica el empobrecimiento de millones de españoles "porque no nos queda otro remedio". La gestión de un Gobierno que se vanagloria de crear empleo, pero que cierra los ojos para no ver que los salarios que se pagan no permiten levantar cabeza.
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Hay una frase de Abraham Lincoln que debería ser interiorizada por todos los que se dedican a la función pública: "Hay momentos en la vida de todo político, en que lo mejor que puede hacer es no despegar los labios".
No sé cómo, encima de tener ministros que no demuestran tener muchas luces, se les deja abrir la boca en tantas ocasiones para que veamos que, efectivamente, son unos incompetentes.
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