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"Cuando peor lo paso es a la vuelta", afirma Pepe Lirón

"Cuando peor lo paso es a la vuelta", afirma Pepe Lirón

El conocido óptico ha ayudado a tratar y operar a cerca de 500 personas en Pawe, una de las zonas más deprimidas de Etiopía

miguel ángel marcos

Domingo, 21 de febrero 2016, 09:48

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Hace unas semanas regresó de su segundo viaje a Etiopía y ya está pensando en el tercero. Y es que aquello de que los viajes al Tercer Mundo para llevar a cabo ayuda humanitaria engancha debe ser verdad. Y muy verdad a tenor de lo que explica el conocido óptico local José Lirón, que por segundo año consecutivo se ha embarcado en una campaña de tratamiento de enfermedades oculares que impulsan las fundaciones Bellmas 2007 y Allegro, en colaboración con la organización no gubernamental Progreso y Desarrollo Humano.

El proyecto en el que colabora se desarrolla en Pawe, una de las zonas más pobres y primitivas de Etiopía ubicada al noroeste del país, cerca de la frontera con Sudán. Allí se desarrollan dos campañas anuales, en mayo y noviembre (que este año se ha retrasado), en las que operan a pacientes con cataratas y tracoma, una enfermedad infecciosa de los párpados.

Allí es lo que más se da y lo más factible para hacer. Se opera de forma básica, con una técnica muy primitiva, pero es muy bonito comprobar como la gente llega prácticamente sin ver y se puede ir andando tranquilamente, celebra Lirón.

No obstante no todo son satisfacciones. El óptico moralo relata que su trabajo consiste en filtrar pacientes, decidiendo a quién se opera y a quién no es posible.

Yo soy el que hace el filtrado de la gente. Hay que valorar y decidir a quién se puede operar y a quién no, por diversas causas. Hay gente que tienes que citarle para la siguiente campaña, pero a otros directamente hay que decirles que no es posible. Eso es duro, se lamenta.

En sus dos semanas de estancia en Etiopía viene chequeando a medio millar de pacientes, de los que unos 150 acaban siendo operados.

La verdad es que es una experiencia fuerte, muy intensa, pero por otra parte muy reconfortante. Realmente cuando peor lo paso es cuando vuelvo, la primera semana que estoy aquí. Porque cuando estás allí estás trabajando a tope, y cuando te vienes la gente allí sigue a tope. Realmente no haces nada... Una gota en un océano. Ayudas a mucha gente, pero cuando te vienes te quedas pensando que allí todo seguirá igual, afirma.

Primer contacto

Lirón recuerda que conoció esta iniciativa a través de un oftalmólogo salmantino, Luis Cuadrado, y que desde el principio tuvo claro que quería formar parte del proyecto. Cuando surgió la ocasión no lo dudó, a pesar de que muchos voluntarios optaron por no ir al surgir la epidemia de Ébola. A pesar de los riesgos existentes, y de que debe sufragarse su desplazamiento (puesto que la mayor parte de las ongs solo se hacen cargo de la manutención y el alojamiento de los voluntarios) se embarcó rumbo a Addis Abeba, la capital etíope, y de allí hasta Pawe.

Esta vez hemos ido en avión, pero la verdad es que prefiero los tres días que se tarda en coche, porque en el avión prácticamente llevas la hélice rozándote la cabeza, comenta entre risas.

Una vez allí, además de la labor médica, también se encuentran inmersos en otra de corte más psicológica. También se trata de alegrar un poco la vida a aquella gente, que vean que hay quién se preocupa por ellos, apunta.

Este año he estado enseñando a las monjitas a hacer las cosas, para que sean independientes y puedan hacerlo sin la necesidad de que estemos nosotros y nos podamos ir a otros sitios. Pero ellas nos dicen que aunque sepan hacerlo quieren que vayamos, porque son 15 días en los que ven un cambio, otra alegría,... Somos españoles y donde hay españoles siempre hay bullicio. Intentamos llevarlo lo mejor posible y con la mayor alegría, entre comillas, posible, señala.

Otros proyectos

Para terminar insiste en que se trata de una experiencia más que recomendable para cualquier persona que se lo pueda permitir.

Yo se lo recomiendo a cualquiera. Es es una experiencia única, a la que espero volver en noviembre, afirma, además de avanzar otros proyectos en los que trabajan, como ampliar el colegio que gestionan las monjas en cuyo convento estuvieron alojados y mejorar la alimentación de sus alumnos.

Les hicimos una revisión y de la vista están todos muy bien, pero tenían una falta de vitaminas bestial. Realmente el proyecto es sencillo, porque con el cambio de la moneda con solo 12 euros das de comer a un niño durante un año. Y 12 euros aquí se gastan en cualquier tontería.

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