Opinión

El movimiento antinuclear recuerda, un año más, Fukushima

El movimiento antinuclear recuerda, un año más, Fukushima

El domingo hará una plantación simbólica de cerezos en el bosque creado en el entorno de Los Sauces

RECORDAR Fukushima es ponernos de parte de las víctimas de las poblaciones concernidas. Recordar que el tsunami del 11 de marzo de 2011 en Japón provocó el peor accidente nuclear de la historia. Recordar que aún no se ha desactivado la reacción en cadena. Recordar que las dosis excesivas de radioactividad aún persistirán cientos de años. Recordar que la responsablidad es del Estado nipón por negligencia y de la operadora de la central por no haber tomado las medidas de seguridad y precaución, los cuales deben compensar a miles de afectados.

REITERAR que un accidente nuclear es imposible de «limpiar» sus consecuencias ambientales y que los afectados no tendrán una vida de «tranquilidad», como bien nos recuerda Ucrania (Chernobil, 1986), y en España el caso de Palomares (1966) o del escape radiactivo por la cuenca del rio Tajo (1970), como ejemplos más elocuentes de intranquilidad y descontaminación.

Adenex y Ecologistas en Acción del Campo Arañuelo exigen aprender de Fukushima para la central nuclear de Almaraz y para las demás. Que tanto el Gobierno español como la parte de responsablidad asumida por las distintas administaciones regionales, provinciales y locales, asuman que el mismo diseño y tecnología es compartida por las centrales nucleares en Japón y en España. En el final de la era nuclear sólo cabe un cierre escalonado que debe corresponder con el fin del permiso de explotación autorizado. Para los dos reactores de Almaraz el 8 de junio de 2020.

Por tanto, la central nuclear de Almaraz debe aprender de Fukushima aunque sus propietarios quieran insistir en continuar funcionando hasta los 60 años, pues afirman que las centrales americanas así lo hacen, ignorando por tanto las medidas de precaución como las de seguridad añadidas. ¿Por qué los trabajadores, despreciando la degradación de los sistemas así como los fallos humanos inherentes a una instalación interconectada compleja, no exigen medidas para prevenirlo?. ¿No será mejor pedir al negocio nuclear que invierta en energía limpia y en conservación cuando ya otros países lo están haciendo, como Suiza o Alemania?. ¿ Pretenden ignorar que precisamanete el error de Fukushima fue no aceptar las medidas de precaución recomendadas despues de Chernobyl?.

Queremos destacar Fukushima a proposito de ciertos síntomas que se pueden encontrar en la central nuclear de Almaraz y que no se tienen en cuenta: ¿No se contempla la rotura de la presa de Valdecañas debido a causas naturales o accidentales?. Y tampoco se considera, dadas las experiencias internacionales, que los planes de evacuación pasen de los 10 kilómetros actuales a los reconocidos.

Y se siguen sin tener en cuenta en Almaraz los fallos de diseño sin resolver. Por ejemplo:

• Que reiteradamente, en caso de emergencia no se disponga de generadores seguros y contrastados, así como de las bombas de agua de refrigeración, claves para el funcionamiento «normal» de la central y que en caso de ocurrir simultáneamente con algún fallo del reactor origine la fundición de este.

• Que una vez más los generadores de vapor, cambiados entre 1996 y 1997, aunque de nuevo diseño, siguen teniendo tubos afectados por corrosión intergranular y por tanto continuan degradándose y obligando a taponar fisuras hasta rozar el límite fijado por el CSN.

• Que el fenómeno de corrosión, desconocido cuando se puso en marcha las centrales es un nuevo factor tecnológico de dificil tratamiento y solución, y por tanto afecta a la naturaleza química del metal y puede aparecer tanto en las tapas de las vasijas, como en las penetraciones de las barras de control o en las operaciones de soldadura . Y lo más grave es que se desconocen las afecciones al núcleo del reactor así como parte del circuito primario por ser de dificil acceso y comprobación obejtiva.

Queremos recordar que las siete centrales nucleres aún activas desestabilizan tanto el mercado de electricidad como el desarrollo completo de las renovables y del ahorro energético. Seguir generando residuos radiactivos no va a resolver el defícit presupuestario para su gestión que ENRESA, empresa pública, tiene encomendado. ¿Quién debe pagar lo generado?. ¿ Los ciudadanos o las empresas emisoras?. ¿Y si el déficit aumenta con el nuevo protocolo firmado con ENRESA sin haber desarrollado el nuevo Plan de Residuos obsoleto desde hace mas de 10 años?.

Alegamos que las centrales nucleares en su ciclo completo son también un obstáculo para las estrategias de cambio climático y de la economía verde y circular. Demandamos que un final nuclear ponga también caducidad a la extracción del uranio en paises empobrecidos y a la amenaza de nuevas minas en la provincia de Badajoz sirviéndose en este caso, de leyes franquistas de 1964 (Ley de Energia Nuclear) y de 1973 ( Ley de Minas).

Por todo ello invitamos a plantar el octavo cerezo que nos siga recordando víctimas innecesarias de un tecnología obsoleta y mortífera, que además es un impedimento para las energías limpias y para el ahorro energético en marcha.

La plantación tendrá lugar desde las doce del domingo en el bosque creado en el entorno de Los Sauces.