El movimiento antinuclear homenajea a Paquillo con dos charlas y una manifestación

Concentración final en el Jardincillo /MAM
Concentración final en el Jardincillo / MAM

Fallecido hace unos meses, era una persona «comprometida y altruista que ha servido de ejemplo a varias generaciones»

Miguel Ángel Marcos
MIGUEL ÁNGEL MARCOS

Representantes de distintos grupos ecologistas y antinucleares en los que participó de forma activa el recientemente fallecido Francisco Javier López, conocido cariñosamente como Paquillo, se reunieron el sábado en Navalmoral para rendirle homenaje con varios actos.

En concreto Ecologistas en Acción, Adenex, Foro Extremeño Antinuclear y Movimiento Ibérico Antinuclear, que eligieron Navalmoral porque aquí ejerció su actividad antinuclear, ecologista y social durante cuatro décadas.

La actividad arrancó en la Fundación Concha con dos ponencias en su honor de temática antinuclear, un tema al que dedicó buena parte de su militancia. En la primera, 'El desmantelamiento de una central nuclear', Alberto Mayor, de Ecologistas en Acción Guadalajara, detalló el proceso de desmantelamiento de la central de Zorita y sus consecuencias socioeconómicas para la comarca.

La Fundación Concha acogió dos charlas y la proyección de un video
La Fundación Concha acogió dos charlas y la proyección de un video / MAM

A continuación estaba prevista la intervención de Fernando Llorente, activista ecologista, y Carmen Ibarlucea, de Ecologistas en Acción Extremadura, para hablar sobre alternativas económicas al cierre de Almaraz.

Tras las ponencias llegó el momento más emotivo. Un vídeo elaborado por sus compañeros recordando muchos de los momentos de la vida de Paquillo, de quienes familiares, amigos y conocidos han destacado siempre su constancia, su imaginación, su generosidad y su disposición a colaborar en todo aquello que se le pidiera.

Entierro de la nuclear

Después los participantes se trasladaron al centro cultural La Gota, desde donde partió una modesta manifestación por el centro del casco urbano que representaba el entierro simbólico de la central nuclear de Almaraz y de las demás nucleares españolas, para terminar en el Jardincillo con un nuevo reconocimiento a Paquillo.

«Una persona comprometida y altruista que ha servido de ejemplo a varias generaciones», en opinión de los organizadores.