La morala Livia Drusila Castro ha sido galardonada con el XXI Premio Internacional de Periodismo 'Manuel Alcántara', en la categoría Periodistas Jóvenes, por su reportaje multimedia 'El tren de la muerte: así es el viaje de los migrantes de México a EE UU pese a la amenaza de Trump', publicado en 'Público'.
El galardón a la Trayectoria Profesional se concedió a la periodista y presentadora Sonsoles Ónega, quien no pudo asistir al acto celebrado en la Universidad de Málaga, organizadora del premio junto con Prensa Malagueña (editora de SUR) y la Fundación Manuel Alcántara.
Formada en Periodismo y Comunicación Audiovisual, Livia Drusila trabaja actualmente en Ciudad de México como productora y realizadora de RTVE para Centroamérica. El trabajo premiado sigue a migrantes que atraviesan México a bordo de 'La Bestia' en su intento por alcanzar Estados Unidos.
El fallo del jurado resalta la combinación de texto, fotografías y un vídeo de 20 minutos, así como su capacidad para unir contexto e historias humanas y mostrar riesgos como los secuestros, la violencia y las desapariciones. Lo considera «un ejemplo de reporterismo multimedia»
Castro dedicó una parte de su intervención a los periodistas mexicanos que «ponen en riesgo su vida» para contar lo que sucede en el país. Pero también habló de la precariedad que acompaña a determinados trabajos periodísticos: recordó el coste en tiempo, desplazamientos e incluso el riesgo personal que supone y lamentó que, en ocasiones, sea necesario recibir un premio para recuperar la inversión realizada.
Hacer memoria
Igualmente se refirió a las personas que cruzan fronteras, a quienes buscan a desaparecidos en México y a las víctimas de guerras y violencia. «Quizá el periodismo no pueda detener una guerra ni reparar una injusticia, pero sí puede hacer memoria», afirmó. Y resumió esa función: «poner un nombre, un rostro y una historia donde otros solo ven cifras».
En el acto intervinieron también el presidente de la Fundación Manuel Alcántara, Antonio Pedraza, y el subdirector de SUR, Juan Cano, quien resaltó la «humildad» y la «empatía» que desprende el trabajo de la joven morala.