Escritores a las puertas de la Biblioteca Nacional / HOY

Opinión

Día del Libro en Madrid con escritores extremeños

La sonrisa de nuestros labios podía entreverse a través de la mascarilla en sintonía con la de nuestros ojos...

Hoy, 23 de abril, el Hogar Extremeño de Madrid, sito en Gran Vía 59, quería celebrar el Día del Libro reuniendo a todos los socios escritores y editores en una mesa redonda. Reunidos en la atalaya del corazón de Madrid, los hombres y mujeres de las letras, biógrafos, novelistas y poetas, siempre en busca de la belleza de la palabra, contarían sus experiencias desde la primera vez que se encontraron ante una página en blanco hasta la conclusión de un libro, en la búsqueda de un ideal que les haría libres.

Al permanecer cerrado el Hogar a causa de la pandemia, socios y amigos escritores decidimos encontrarnos a las puertas de un lugar emblemático: la Biblioteca Nacional. Esa catedral de los libros que tan buenos recuerdos nos traía, pues, como investigadores de la literatura, eran las muchas horas que habíamos pasado en sus salas, entre el olor a libros, a imprenta o a maderas recién enceradas.

A lo largo del año, el Hogar, un faro de la cultura extremeña en todas sus facetas y manifestaciones, recibe en su sede a expertos que viven en nuestra tierra o alejados de ella. Arqueólogos, comerciales, profesionales del turismo y de la gastronomía, profesores, músicos o académicos disfrutan de nuestro Hogar en actos donde sienten la acogida de los socios, una cantera representativa de todas las profesiones.

Club Universo Extremeño

Precisamente por nuestra costumbre de cultivar el hermanamiento, este año en nuestra mesa redonda del Día del Libro iban a estar presentes los escritores del Club Universo Extremeño que viven en Extremadura, por ser su presentación en nuestra sede el primer acto que hubo de suspenderse en el Hogar a causa de la pandemia.

Los que pudimos asistir a las puertas de la Biblioteca Nacional nos despedimos con el mismo cariño con el que nos recibimos al encontrarnos. La sonrisa de nuestros labios podía entreverse a través de la mascarilla en sintonía con la de nuestros ojos.

Una pena contenida y no por ello menos expresada flotaba en el aire: el recuerdo indeleble de nuestro querido amigo Pepe Iglesias, poeta de hondura fina, que nos dejó en 2020 víctima de covid. Realmente fue así, pero, en nuestra fantasía y en nuestro corazón, él no faltó a nuestra cita.