Los jóvenes de Confirmación 'peregrinan' hasta la ermita del Berrocal
Los participantes disfrutaron de una jornada muy emotiva, pero también de convivencia y diversión
Óscar Salgado, catequista de confirmación
Domingo, 5 de mayo 2019, 16:32
Los jóvenes que van a recibir el don del Espíritu Santo mediante el Sacramento de la Confirmación en Navalmoral, se congregaron a las 8:30 de la mañana en la ermita de Nuestra Señora de las Angustias, convocados por sus catequistas y por Vladimir, sacerdote encargado de la Confirmación. Allí, tras reflexionar brevemente lo que significa peregrinar, recibieron la bendición como peregrinos.
La meta de dicha peregrinación sería la ermita de Nuestra Señora del Berrocal, en Belvís de Monroy. Durante los 9 kilómetros que separan las dos ermitas se fueron alternando los cantos con momentos de silencio y meditación. Además, durante el camino los jóvenes se acercaron a «ayudar a Jesús» portando la Cruz mientras se iban confesando y recibiendo el perdón misericordioso de Dios.
Al llegar a las Casas de Belvis, entramos todos a la iglesia parroquial y allí tuvimos un momento muy especial con el rezo del Santo Rosario, en el primer día del mes dedicado a la Virgen María. Fue un momento de gracia y bendición en el que los chicos participaron guiando uno de ellos cada misterio, dejando para el último la participación de todos y cada uno de los presentes, ya que todos ofrecimos un Avemaría de ese misterio a nuestras madres. Con las fuerzas recargadas proseguimos la peregrinación.
Al llegar al santuario del Berrocal y saludar a María, alimentamos nuestros cuerpos con una deliciosa barbacoa y otros alimentos que unos y otros pusieron en común.
Ampliar
Por la tarde, dedicamos un tiempo a preparar las lecturas, oraciones y cantos de la misa. También hubo un momento de risas y esparcimiento con una divertida y participativa gymkana. A esa hora empezaron a llegar los padres de los chicos y algunos de ellos se sumaron a los juegos mientras otros animaban.
Abrir los corazones
El broche de oro, como no podía ser de otra manera, fue la Eucaristía. Una misa sencilla pero a la vez muy emotiva y en la que todos -padres, hijos, catequistas y nuestro sacerdote, junto con algunos vecinos de Belvis y las Casas- nos alimentamos de la Palabra de Dios y de su Cuerpo y su Sangre. En la homilía Vladimir invitó a los chicos a abrir sus corazones a la gracia del Espíritu Santo que van a recibir y a continuar en la Iglesia para hacer que sea más cercana y joven.
Así mismo, animó a los familiares a acompañar a los jóvenes con la oración y con el ejemplo de vida y terminó agradeciendo a los padres, catequistas y anteriores sacerdotes el haber plantado y cuidado la semilla de la fe en los corazones de aquellos chicos.
Una jornada que, sin duda, quedará grabada en el corazón de todos los participantes. Un día maravilloso con la Virgen, nuestra Madre, una buena forma de preparación para recibir el Sacramento de la Confirmación.