Ignacio Araluce en su despacho en Madrid / Laura

Ignacio Araluce: «Lo de verde o no verde son etiquetas que se ponen, pero no afecta al calendario de cierre de las centrales»

El presidente del Foro Nuclear -que fue director de la CNA- defiende que la nuclear es una energía que «ayuda a combatir el cambio climático»

Miguel Ángel Marcos
MIGUEL ÁNGEL MARCOS

Ignacio Araluce preside desde hace casi 5 años el Foro Nuclear, la entidad que agrupa a las principales empresas de España relacionadas con la energía nuclear. Son cerca de 60 entre eléctricas, centrales nucleares, empresas de explotación de instalaciones nucleares y radiactivas, fabricantes de componentes y suministradores de sistemas y empresas de ingeniería, de servicios nucleares y radiológicos, entidades para el desarrollo tecnológico nuclear y empresas de obra civil y montaje.

Buen conocedor de Extremadura y del Campo Arañuelo, puesto que ocupó durante 13 años la dirección de la central nuclear de Almaraz, ha visto cómo se ha pasado de convocar manifestaciones pidiendo el cierre de las plantas a movilizaciones para que sigan en funcionamiento. O que incluso la Comisión Europea proponga que se considere energía verde.

-En su opinión, ¿la energía nuclear es energía verde?

-Es una energía que ayuda a combatir el cambio climático. Lo de verde o no verde son etiquetas que se ponen. Lo que sí sé es que nosotros, de momento, todavía somos el mayor contribuyente en España a la no emisión de CO2 y por tanto a la lucha contra el cambio climático. Y en ese sentido ahora mismo somos imprescindibles.

-¿Qué supondría para la energía nuclear y para las empresas del sector que se aprobara ese calificativo de verde?

-La situación en los diferentes países de Europa es distinta. Distingamos entre unos y otros. En el caso de España, tenemos un horizonte temporal en el que vamos a seguir funcionando hasta el año 2035, con un acuerdo empezando las paradas con Almaraz I en el 2027 hasta el 2035 que será Trillo la última. Y durante este tiempo vamos a seguir produciendo. Lo que ahora se ha conocido es una propuesta de la Comisión Europea que se viene debatiendo desde hace mucho tiempo y que había quedado medio cerrada ya con el tema de la taxonomía verde, el pacto verde europeo, pero que estaba pendiente de si se introducía o no a la energía nuclear y al gas. Esta propuesta lo que hace es incluir durante la transición energética la energía nuclear y el gas como necesarios para la consecución de los objetivos de la descarbonización en el año 2050. Como de momento las energías renovables y el almacenamiento no pueden suministrar toda la energía eléctrica que necesitamos, la Comisión Europea dice que hay que seguir recurriendo a otras fuentes para cubrir la producción que no pueden las renovables. Y acude a las que son necesarias y que menos contaminan. La nuclear no emite C02, con lo cual está en línea con la descarbonización que se pretende. Y luego está el gas natural, que sí emite CO2, pero menos que el carbón y será necesario durante este periodo.

-Entiendo que eso permitiría hacer inversiones en instalaciones de ambas energías y no tener penalizaciones…

-El fin de la definición de la taxonomía verde no es más que indicar a los mercados en general hacia donde deben ir las inversiones. Y las inversiones está claro que van a ir a las renovables y al almacenamiento. Y lo que ahora dice es que también deberían ir, sin estar penalizadas, a otras energías que contribuyen durante esta transición energética a la descarbonización, como la nuclear y el gas, aunque a éste le pone un poco más de cortapisas. Porque de la nuclear dicen que entrarán dentro de la taxonomía todas aquellas inversiones en centrales cuyo permiso de construcción sea anterior al año 2045 y en cambio en el gas es hasta el 2030 o 2035, con una exigencia de emitir menos C02. Eso significa que en los mercados, cuando necesitas buscar financiación para hacer inversiones, no te penalicen porque se considera que son sostenibles. Y por tanto puedes encontrar financiación un poco más barata que si no fuera sostenible

-¿Esto afectaría de alguna manera al cierre programado de las centrales o se mantiene como está, en 2027 y 2028 en el caso de Almaraz?

-No, eso se mantiene. Para España, de momento, no cambia el horizonte de cierre entre el 2027 y el 2035. Y en concreto Almaraz 2027 y 2028. Eso no se cambia. Es simplemente reconocer que la energía nuclear tiene una contribución muy importante durante esta transición y que puede acudir a los mercados financieros sin estar penalizada.

- A quien le viene muy bien es a Francia, firme defensor de la energía nuclear y que ha anunciado la construcción de nuevas plantas…

-A Francia muchísimo, porque va a construir nuevas centrales y va a tener que hacer inversiones multimillonarias. Y no es lo mismo que pueda acudir a los mercados financieros con un coste mucho mayor por estar penalizada por no ser sostenible que si está dentro de la taxonomía, ya que entonces sí es sostenible y los créditos son más baratos.

-¿Y qué le parece la postura del Gobierno español, no pero sí?. Energía verde no, pero inversiones sí...

-Verde no, porque en su ADN no está decir que la nuclear es verde. Pero, por otra parte, reconoce que esta energía es necesaria durante la transición y si es necesaria, habrá que invertir también para mantenerla. Está en un punto medio, entendiendo que son necesarias, cosa que hace muy poco tiempo no estaba tan claro que lo dijera cantidad de gente. Ahora, en cambio, prácticamente todo el mundo dice que las centrales son necesarias.

-Insisto, para terminar, ¿este nuevo planteamiento podría llevar a modificar el calendario de cierre de los siete reactores que funcionan en España?

-De momento no. Por este tema en concreto de la taxonomía no cambia el calendario de cierre. Otra cosa es que en un momento dado, Red Eléctrica y el Gobierno consideren que no se puede mantener el calendario de cierre por las necesidades energéticas del país. Pero esto de la taxonomía no tiene ninguna implicación en ese calendario.