La opinión de los lectores de HOY

«El hospital tiene hojas de reclamaciones pero no de agradecimientos, y creo que debería tenerlas»

Eugenio Martín Miguel en el hospital /HOY
Eugenio Martín Miguel en el hospital / HOY

Eugenio Martín Miguel muestra públicamente su gratitud a los sanitarios que le salvaron la vida tras sufrir un Ictus

EUGENIO MARTÍN MIGUEL

Ruego considere considere publicar esta noticia, alejada de actualidades políticas, judiciales y deportivas... No se me ocurre desde la cama del hospital en que me encuentro, mejor manera de difundir, y si me permite gritar mi agradecimiento a quienes la mañana del pasado domingo 10 salvaron mi vida, miembros del 112 y del hospital Campo Arañuelo, que creo tiene hojas de reclamaciones pero no de agradecimientos.

Actuaron más allá de lo que su contrato o convenio colectivo les obliga. Estará de acuerdo conmigo en que quedaría bonito decir que la ambulancia la conducían ángeles y las manos que me tocaban eran algo celestial. Tal vez así fuera, quien sabe, pero lo que más me congratula con la vida es que eran manos, conocimientos, preparación, deseos y fuerzas de mis congéneres quienes me salvaron.

Sufrí un Ictus isquémico que quería devastarme, la celeridad en el aviso de mi mujer, la rápida llegada y la toma de decisiones de quienes me atendieron en Navalmoral fueron clave para atajar el mal con la misma fuerza que este pretendía adueñarse de mí.

Tras estabilizar todo me trasladaron a la Unidad de Ictus del San Pedro de Alcántara en Cáceres. Cuando llegué ya estaba recuperándome de las facultades motoras perdidas, luego regresaron con sus compañeros a seguir trabajando como si no hubieran hecho nada, imagínese. También en Cáceres deberé agradecer mucho a muchos aunque la falta de gravedad hizo que su atención fuera más cotidiana y rutinaria, pero igual de vital para mí.

La vida es corta y los momentos críticos fugaces. Por eso debemos darle sentido a nuestros días, hacernos dignos de cuanto tenemos y a ellos darles las gracias....