Reconocimiento y agradecimiento a quienes siguen apostando por el cultivo del tabaco, a quienes se trasladan a vivir a poblaciones pequeñas para trabajar en su ... cultivo y a quienes hacen lo posible por visibilizar la problemática de un sector continuamente amenazado por directivas y restricciones.
Es un breve resumen de las palabras de la alcaldesa de Tiétar, Laura González, en la plenaria de la Mesa del Tabaco celebrada semanas atrás en Jarandilla de la Vera, que congregó a representantes institucionales, administraciones públicas, organizaciones agrarias y empresas de toda la cadena de valor del sector, con el objetivo analizar el contexto actual y abordar los principales retos que marcarán su futuro.
La unidad del sector, el relevo generacional, la necesidad de un marco normativo estable, que se escuche en Madrid y en Bruselas a los municipios tabaqueros y a los propios tabaqueros o el empleo que genera para evitar la despoblación fueron argumentos repetidos.
En la mesa de alcaldes, Laura González explicó que Tiétar es un municipio peculiar porque apenas tiene historia, al tratarse de un pueblo de colonización creado en la década de los 60, pero que «la está construyendo en torno al tabaco».
La mayor parte de los habitantes -explicó- llegaron de Talavera la Vieja, de donde fueron desalojados ante su inminente inundación debido a la construcción del pantano de Valdecañas.
«Ya se cultivaba tabaco en Talavera la Vieja, cultivo que continuó en Tiétar. Somos un pueblo que está haciendo su historia en torno al tabaco y así lo quiere seguir haciendo», recalcó.
En otro momento se refirió al problema de la despoblación, al que Tiétar no es ajeno. Nunca ha llegado al millar de habitantes, apuntando a la baja natalidad como una de sus causas. Sin embargo, prosigue, hay familias que están apostando por el cultivo del tabaco, dándole continuidad.
«Gracias a ellos el pueblo sigue viviendo y tirando para adelante. A ellos y a todo lo que este cultivo social conlleva. Es social porque no solo emplea a los propios cultivadores, sino a muchas personas más de su entorno», argumenta.
También mostró su agradecimiento a las personas que se han instalado en estas poblaciones, dando respuesta a la necesidad de mano de obra de los agricultores y asentando población en los municipios pequeños.
Valentía
La primera edil de Tiétar destacó la «valentía» de los agricultores, que no se amedrantan ante el incierto futuro y afrontan grandes inversiones, arriesgando mucho sin saber el rendimiento que van a tener sus explotaciones en cada campaña.
«Hay que ser muy valiente para hacerlo y digo esto con conocimiento de causa. Se de lo que hablo porque mi marido es tabaquero y conocemos de primera mano lo que supone y conlleva este cultivo», señaló.
En cuanto a las jornadas organizadas por la Mesa del Tabaco, considera «de vital importancia» la celebración de actos de este tipo, puesto que a su juicio es la forma de visibilizar las diferentes problemáticas del sector, «lo que supone y conlleva para todos, desde los organismos hasta los agricultores, que son los que están primeros y quienes se juegan su economía en cada campaña».
Gracias a ellos y a las importantes inversiones que asumen, concluye, la población se va manteniendo en Tiétar y en otras poblaciones similares, «sacando adelante un cultivo de tabaco de tanta calidad como el que producimos en esta zona».
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