María Elena Gómez rodeada de ovejas / HOY

«No lo tenía pensado, pero me alegro de ser ganadera», dice María Elena Gómez

Estudió informática, pero decidió hacerse cargo de la expotación familiar con solo 24 años al no encontrar trabajo en el sector en el que se había formado

ELOY GARCÍA

Con solo 24 años esta joven ganadera de Casas de Belvís se hizo cargo de la explotación familiar, que actualmente cuenta con 350 ovejas

-¿Cómo llega al sector agropecuario?

-Provengo de familia ganadera. Mi padre tenía una explotación aquí, en Casas de Belvís, que es la que gestiono yo ahora.

-Pero comenta que estudió informática…

-Así es. Cursé los ciclos formativos de informática que imparten en el instituto Augustóbriga de Navalmoral. Sin embargo en aquella época no había mucho trabajo y coincidió que mi padre se jubilaba, así es que decidí hacerme cargo de la explotación. Mejor que estar parada. Aunque en principio no lo tenía pensado, por suerte o por desgracia me ha tocado esto, y con el tiempo he visto que me gusta mucho. El contacto con los animales, la naturaleza, la libertad que me da,… me gusta.

-Una libertad relativa…

-Bueno, la verdad es que al ganado hay que atenderlo todos los días. Evidentemente no es como el trabajo de una oficina, que acabas y te vas, que tienes tus vacaciones, etcétera. Yo tengo que estar a diario, y depende de la época del año tienes más o menos trabajo. Pero por otro lado estoy en algo que me gusta, y por ejemplo en la época de confinamiento los ganaderos éramos de los pocos privilegiados que podíamos salir todos los días, porque tenemos que echar de comer a los animales. Eso también es libertad, y con la pandemia hemos aprendido a valorarlo más.

- ¿Y vacaciones?

-Eso ya es más difícil, pero evidentemente también te puedes ir. Pero antes debes encontrar a alguien que se encargue de estar pendiente de las ovejas. En mi caso de algún familiar. Te puedes ir unos días, pero tampoco faltar dos semanas porque la finca necesita mucha atención.

-¿A que edad se hizo cargo de la explotación?

-A los 24 años. Fue en febrero de 2019 y la verdad que en estos dos años todo ha ido muy bien. Es rentable y te da para vivir, aunque he de aclarar que en parte gracias a las ayudas que tenemos, porque el precio de la carne está muy bajo.

-¿Animaría a otros jóvenes a que siguiesen su camino?

-Claro. ¿Por qué no?. Es un trabajo más, otra forma de ganarte la vida. Aunque haya mucho paro he de decir que en el campo y la ganadería hay mucho trabajo. En la ganadería tal vez menos, pero otros sectores, como los frutales y el tabaco, generan mucha mano de obra. Lo que pasa que es un trabajo muy duro, en el que hay que madrugar mucho, y la mayoría de la gente prefiere estar en una oficina, o directamente en casa, antes que aquí.

-¿Cómo es un día normal en la vida de Elena?

-Pues depende de la época del año. Ahora hay menos trabajo. Madrugo para ir a ver al ganado, entre las siete y las ocho de la mañana, paso por la finca para ver si necesitan comida, agua, si hay que cambiarlas de cercado, etcétera. Cuando las ovejas están paridas hay más trabajo, porque tienes que cerciorarte que los corderos hayan mamado, que la oveja los quiere, si no es así ayudarlos a mamar,…