Las entrevistas de José Luis PdE

«Hemos pasado de 80 socios a más de 800 en tiempo récord», afirma Horacio López

Horacio López, presdente del Moralo /Xelu Díaz
Horacio López, presdente del Moralo / Xelu Díaz

«Cuando acabemos la temporada a todos los niveles valoraremos la opción de seguir o dar paso a nuevas personas que vengan con aires renovados», dice el presidente del Moralo

JOSÉ LUIS PDE

Horacio López nos habla de los orígenes de su afición por el fútbol en general y en particular por el Moralo CP, del que es presidente desde hace tres años. Aparte nos desvela los motivos que le llevaron a fijar su residencia en Navalmoral y alguna de sus pasiones.

–¿De dónde eres natural, y cuál es el motivo de fijar tu residencia en Navalmoral?

–Soy natural de Benavente, en la provincia de Zamora, y con trece años nos trasladamos a Navalmoral, donde mi padre regentó durante mucho tiempo un establecimiento hotelero, el restaurante La Parrilla.

¿Cuándo y cómo surge tu afición por el fútbol, en general y en particular por el Moralo?

–La afición por el fútbol desde muy pequeño, cuando mi tío Paco me llevaba a ver los partidos del Atlético de Madrid y en particular con el Moralo, prácticamente desde mi llegada a Navalmoral. Al poco tiempo fundamos junto con Ubaldo e Iván la peña de animación Brigadas Verdiblancas y para mí es un orgullo ver cómo perdura al cabo de los años. Recuerdo también de esa época de las Brigadas mi vinculación a modo de colaborador con la directiva de Ramón Barbado.

¿En qué condiciones estaba el club cuando le cogiste y cómo está ahora?

–Estaba en auténtica bancarrota. Se debía dinero a entrenadores, a jugadores, a proveedores... Cogimos el club con 80 socios y con apenas 150 personas de media en cada asistencia al municipal. La gente estaba asqueada del Moralo, las puertas cerradas para pedir y nos encontramos más trabas de las previstas.

En cuanto a cómo está ahora, creo que el cambio es significativo. Hemos dado un giro auténtico al funcionamiento del club. Lo primero que hicimos fue sanearlo en la medida de lo posible a nivel económico, y seguimos con esa tarea. Posteriormente había que recuperar el arraigo con la gente y esa es una de las cosas de las que más orgulloso me siento, que los niños por la calle vayan con la camiseta verde del Moralo y no con la del Madrid o el Barcelona. Hemos creado una estructura importante de trabajo y una base para quienes lleguen detrás con fuerzas renovadas y, a nivel de números, hemos pasado de 80 socios a más de 800 en tiempo récord, que no hablamos de un cambio en diez años sino en menos de tres temporadas. Ver el municipal como lo hemos visto en el partido contra el Linares con cerca de 3.000 personas es algo que yo, personalmente, no he visto nunca aquí.

¿Cuál es tu principal pretensión con el equipo, hasta dónde te gustaría llevarle?

–Llevarle hasta donde las fuerzas nos dejen y están muy justas. Es un sacrificio enorme el día a día y la responsabilidad que el Moralo acarrea. Es algo que te va minando, que te obliga a estar alerta desde las 8 de la mañana de un lunes hasta pasadas las 12 de la noche de un domingo. No sé hasta dónde llegaremos, primero vamos a terminar esta temporada y después analizar con el grupo de directivos, (Míchel López, José Ángel López y Felipe del Castillo) y el fundamental grupo de colaboradores del club que hacen posible el día a día y que hayamos llegado a los niveles que hemos llegado.

¿Puedes contarnos alguna anécdota relacionada con el Moralo?

–Quizá la más graciosa nos sucedió el año pasado en Montijo. Pedimos adelantar el partido a un jueves por la noche porque nos habían nombrado pregoneros del Carnaval y el viernes teníamos el pregón. Fue para nosotros el mayor orgullo desde que estamos dirigiendo el club ser nombrados como pregoneros y no podíamos faltar a la cita. Jugamos el jueves, como comento, ganamos 0-4 y una vez finalizado nos montamos en el coche de vuelta a Navalmoral y ya, de camino, nos damos cuenta de que faltaba mi hermano Míchel. Tuvimos que dar la vuelta de nuevo hasta Montijo y no creas que nos estaba esperando, había un corro de 15 o 20 personas rodeándole en el bar del estadio y él contando sus batallitas. Cómo serían de interesantes que no nos dejaban montarle de vuelta en el coche esa noche. Alguno todavía se acordaba de él este año cuando volvimos a visitar Montijo a pesar de que el resultado y la experiencia fueron muy diferentes.

El momento más duro, sin duda fue el de Santa Amalia.

–Fue el más duro y el más injusto. Estuvimos durante 38 jornadas y 95 minutos en puestos de play off. Más de la mitad de la temporada la pasamos como líderes, fuimos campeones de invierno y fue el principio de lo que este año vivimos a nivel social. En la última jornada en Santa Amalia nos valía el empate frente al colista y perdimos 1-0 en el minuto 6 del descuento. Habíamos desplazado 400 personas hasta allí, no he estado peor en mi vida a nivel deportivo. Fue un palo muy gordo.

¿Cómo ha sido la temporada a nivel personal?

–Muy dura y muy difícil. Es algo que no se puede explicar. El equipo empezó a rodar el 11 de julio, pero desde el día siguiente al varapalo en Santa Amalia nosotros estábamos trabajando para no perder ni un minuto. Supimos hacer virtud de la necesidad y aprovechar el mazazo que supuso el fatal desenlace de la temporada pasada y a raíz de ahí generamos una nueva campaña de abonos y conseguimos unas cifras históricas para nuestra entidad. Al margen de todos los datos positivos, a nivel personal le temporada ha supuesto para mí un desgaste enorme. Sacrificas muchas horas de tu tiempo libre, de tu familia, de tu trabajo y todo para dedicárselo al Moralo.

Con todo esto que nos dices ¿Continuará Horacio López al frente del equipo la próxima temporada?

–No es ahora el momento de decirlo, no se pueden hacer valoraciones en caliente. Primero vamos a acabar la temporada a todos los niveles, deportivo, económico y social. Una vez que acabemos creo que será necesario para todos los que trabajamos para el Moralo tomarnos un respiro. Es cierto que si continuamos no nos podremos descuidar muchos días en el descanso porque pronto habría que ponerse con el proyecto del próximo año, pero yo llevo mi continuidad unida a la de mi gente y cuando terminemos el trabajo de este año valoraremos la opción de seguir o dar paso a nuevas personas que vengan con aires renovados y con ganas de trabajar por el Moralo.

Muchas gracias por tu tiempo Horacio y mucha suerte. ¿Quieres añadir algo para despedirnos?

–Pues sí, para despedirme creo obligatorio mencionar a quien apenas se menciona durante toda la temporada y son las personas que me permiten estar en el día a día, son quienes aguantan mis malos días en el Moralo y a los que debo todo. Gracias a mi pareja, Angélica, porque sin su apoyo y su comprensión yo no podría estar al frente de un club como éste. Y gracias a nuestros 6 niños, que nos hacen estar cada día más fuertes ante cualquier adversidad. Y, por supuesto, gracias a vosotros por dar cabida en vuestras líneas a nuestro equipo de una u otra forma.