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En plena faena en el taller Entretelas, situado en la calle Alberto Montero HOY
«Impone mucho vestir a dioses en el teatro romano de Mérida»

Víctor Manuel López, modisto y diseñador

«Impone mucho vestir a dioses en el teatro romano de Mérida»

En su taller Entretelas ha confeccionado el vestuario de la obra que clausuró el domingo el Festival de Teatro Clásico, 'El regalo de Zeus'

Jueves, 31 de agosto 2023, 00:16

Vestir a Zeus, a Pandora, a Afrodita, a Prometeo..., solo debe estar al alcance de 'dioses'. Desde luego Víctor Manuel López nunca pensó que llegaría a alcanzar ese 'honor' cuando empezó con la costura, primero como afición, porque le ha gustado desde joven, y en los últimos años ya de forma profesional en el taller Entretelas, que tiene en la calle Alberto Montero.

Con anterioridad trabajó en una tienda o con personas mayores dentro de la Ley de Dependencia, dedicando las tardes a su hobbie, hasta que decidió que «era lo suyo».

Nacido en Cádiz, este moralo de adopción, puesto que lleva casi dos décadas viviendo en Navalmoral -donde residen sus dos hijas y dos nietos- ha sido el encargado de confeccionar el vestuario del montaje que clausuró el reciente Festival de Teatro Clásico de Mérida, 'El regalo de Zeus', siguiendo los bocetos de Ángeles Vázquez, de la compañía Albadulaque, y codirectora de la obra junto con Concha Rodríguez, de La Estampa Teatro.

De hecho es el tercer trabajo de vestuario que hace para la compañía afincada en Cuacos de Yuste, que Ángeles comparte con el moralo Juan Antonio Moreno, 'Chato', tras 'Genoma B' y 'Serrana'. Y no ha sido, asegura, el encargo más complicado a la hora de elaborar los trajes, pero sí por la responsabilidad que supone al hacerlo para actores de primer nivel nacional, como Emma Ozores o Juan Meseguer y, sobre todo, por lo que impone el escenario, el Teatro Romano de Mérida.

«Han sido quince trajes, cada uno de su padre y de su madre y cada uno de su medida, con un proceso que empezamos en mayo. Ángeles me trajo unos bocetos para una obra de teatro, sin saber ni los personajes ni el desarrollo, que se han ido cambiando. Después han ido viniendo al taller todos los actores y actrices, primero a medirse y más tarde a pruebas. Un par de veces, el que más tres».

Sobre el resultado final señala que está todo muy estudiado. «Cuando hago algo, soy muy exigente conmigo mismo. De hecho les dije que el primer día que fueran a ensayar con los trajes quería estar. Porque una cosa es verlo puesto en el taller, que queda bien. Pero después hay que verlos en acción y si tienen que hacer según que movimiento y hay que rectificarlo, como ocurrió con Emma Ozores, a la que hubo que acortar el traje al subirse al carromato«.

Sin embargo apenas pudo ver nada el día del estreno, porque reconoce que los nervios le tenían «desatado». Sí lo hizo el día anterior, en el ensayo general, «y con eso tuve bastante», afirma.

Trajes de ceremonia, Carnaval...

Para terminar, le preguntamos por su actividad diaria en el taller al margen de sus incursiones ocasionales en el mundo del teatro.

«Costurero, modisto o diseñador, aquí cada uno te llama de una manera. La realidad es que tengo una tienda de telas, hago confección a medida y doy cursos de corte y confección. No me falta tarea, la verdad. Hago mucho más de mujer que de hombre, porque de caballero piden poco. De mujer, sobre todo, ceremonia y trajes de novia. Y mucho Carnaval, porque ya sabes como se vive en Navalmoral y en Jaraíz (donde residió unos años). He hecho varios trajes de reinas y alguna peña casi al completo, como ocurrió el año pasado con los Maristas con más de 60 disfraces».

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