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Cristina en el parque próximo a su barrio MAM
Cristina, superviviente de varios intentos de suicidio: «Me preguntaba qué hago en esta vida»

Cristina, superviviente de varios intentos de suicidio: «Me preguntaba qué hago en esta vida»

Quiso quitarse del medio por primera vez en 2001 y hoy, a sus 43 años, lucha contra la tristeza y la ansiedad para seguir hacia delante

Álvaro Rubio

Domingo, 10 de septiembre 2023

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Cristina Méndez García vive en Navalmoral con sus padres y su historia está marcada por la lucha de enfrentarse a ella misma cuando ya no podía más y quería dejar de vivir. En realidad, dejar de sufrir.

Ha tenido varios intentos de suicidio, según relata, y hasta hace no mucho, a esta mujer de 43 años le han perseguido ideas para quitarse del medio. Hoy, con valentía y sobre todo como una forma de contribuir con su testimonio a una sociedad más concienciada, visibiliza un problema que en Extremadura acabó con 96 personas en 2022. En el total del país fueron 4.097.

Al preguntarle por la primera vez que pensó en dejarlo todo, se emociona. Fue en 2001, con apenas 21 años, cuanto tuvo su primer intento de suicidio.

«Se me juntaron una serie de cuestiones que se me hicieron grandes. Mi familia tenía una empresa que iba muy bien, hasta que de pronto se vino abajo. Por aquel entonces estaba estudiando Derecho en Madrid y al llegar a casa empecé a ver el problema. Me afectó mucho y caí enferma. Sentía que no podía seguir adelante. Me preguntaba qué hacía aquí, qué hago en esta vida y llegó un momento en que me apagué sin darme cuenta. Es como si me encontrara en un callejón sin salida y eso te supera», cuenta Cristina.

Justo en ese momento resopla. «No sabes qué te pasa, crees que todo gira alrededor de ti y que quitarse del medio es la única forma de resolver el problema. Algo en mí decía que no llegara a más, pero también sentía que era una manera de dejar de sufrir», relata.

A partir de ahí empezó una lucha diaria por vivir. No pudo terminar la carrera y regresó a Extremadura. «Sentía que no podía ayudar en casa. Lo intentaba pero no podía. En esos momentos, tenía un sentimiento de culpa», recuerda Cristina, que ha pasado por la consulta de muchos psiquiatras y psicólogos.

«He perdido ya la cuenta. Hasta que das con la persona que es capaz de entenderte no es fácil», matiza.

Tras la primera tentativa, llegaron más. La última en 2014. «No entiendes qué te pasa y te olvidas de ti», explica esta mujer que reconoce haberse sentido sola. «Eso en ocasiones también me ha venido bien porque no tenía que dar explicaciones a nadie», dice.

Muchos días los ha pasado luchando contra la tristeza. «Llevo con crisis de ansiedad y depresión desde hace mucho tiempo. He vivido con ello, pero no he sido diagnosticada hasta los 32 años. También hay momentos en los que me ha costado salir a la calle o hablar por teléfono», cuenta Cristina, que ahora tiene una pensión no contributiva.

En 2011 trabajó por última vez. Fue en el archivo del Ayuntamiento. «Ahora trabajo en mí para poder seguir día a día», añade esta mujer que confía en estar mejor. «Pienso que hoy no estoy bien, pero que mañana puedo estarlo. No todo es tristeza como antes», dice.

Ayuda

Ella siempre recurre a la misma frase. «Mi psiquiatra siempre me dice '¡Cristina, aguanta!', y eso para mí ya es un pensamiento automático. 'Aguanta, que ya vendrá un momento mejor', me dice. Y eso es lo que le diría a quienes como yo han pasado por eso o están teniendo ideaciones suicidas. Que cuando se presenta ese momento, piensen automáticamente en otra idea, que hagan una mínima cosa diferente, que no se pongan en hipótesis de futuro y no se vengan abajo».

Ella sigue haciendo un trabajo constante con ayuda de psiquiatras. «Intentó luchar. Si la semana tiene siete días, puedo estar bien un par de ellos y esos tienen que superar al resto. La vida también es bonita y a veces se ve una puerta que se abre», comenta con esperanza y dejando atrás los ingresos hospitalarios. Ha pasado por unidades de psiquiatría de Plasencia y Madrid.

Para ello se agarra a la vida con la ayuda de familiares cercanos, con actividades como el boxeo o la bicicleta y amigos con los que comparte aficiones, como ir a conciertos de sus artistas favoritos como Amaral o Dua Lipa.

«Todo se puede superar cuando se tiene una motivación. Y si no eres capaz de motivarte, que te ayuden. Yo sigo viva y pensaba que no llegaba a los 30. Que se apoyen en esa persona que les haga ver lo mucho que ya han superado. Lo más importante es uno mismo, tomar conciencia y la ayuda externa», afirma.

En ese sentido, pide más recursos y que el Gobierno apruebe un plan de prevención del suicidio. «Quiero luchar para que esto no le pase a más gente porque es un infierno», concluye.

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