«Cetarsa ha conectado el campo extremeño con la industrial mundial del tabaco»
Rafael Ayuso se jubiló tras 36 años ejerciendo como Jefe de Personal y Administración en las fábricas de Talayuela y Navalmoral
Eloy García
Miércoles, 25 de marzo 2026, 17:54
Tras 36 años ejerciendo como Jefe de Personal y Administración en las fábricas de Cetarsa en Talayuela y Navalmoral, Rafael Ayuso Cuesta llegó a la ... jubilación. Natural de Salamanca, recaló en la zona con solo 4 años.
A los 11 se fue a estudiar a su ciudad natal, donde cursó Bachillerato y Derecho. Antes de incorporarse a Cetarsa realizó su actividad laboral en Chistu (después Gigante Verde) en Navalmoral, Navarra y Madrid. En enero de 1990 se incorporó a Cetarsa, trasladando su residencia a Navalmoral.
-¿Recuerda cómo eran las cosas entonces?
-En aquellos momentos Cetarsa se componía de cuatro fábricas (Talayuela, Navalmoral, Granada y Coria) y dos centros de compra y almacenes (Jarandilla y Jaraíz) con unos 1.100 trabajadores entre fijos y fijos discontinuos. En la actualidad sólo tiene dos centros de trabajo, Talayuela y Navalmoral, y algo menos de 300 trabajadores.
Como se puede ver, la evolución ha sido muy importante y para ello fue necesario llegar a acuerdos con los sindicatos para la reducción de centros y de trabajadores, como fueron los dos Expedientes de Regulación de Empleo, motivados principalmente por los excesos de producción de tabaco y los cambios en la Política Agraria Común, como la eliminación de ayudas a la producción y subvenciones al abandono del cultivo.
Por este motivo, el departamento de Recursos Humanos durante esos períodos se vio abocado a una continua e intensa tarea negociadora con los sindicatos con el único fin de que sus trabajadores, tanto los que seguían en la empresa, como los que tenían que abandonarla, tuvieran las mejores condiciones posibles.
-¿Cómo evolucionó su labor a lo largo de estos años?
-Ha ido cambiando y adaptándose a los momentos que iban llegando, más que por la situación de la empresa y del sector, por las personas con responsabilidad que llegaban y dejaban la empresa conforme cambiaban los gobiernos. No olvidemos que Cetarsa es una empresa pública del grupo SEPI.
Así, he tenido la oportunidad de trabajar con diez presidentes y otros tantos directores generales, adaptándome a los nuevos cometidos que en cada momento se definían en los distintos comités de dirección, poniendo mi pequeño granito de arena en la consecución de los fines y objetivos de la empresa.
-Y Cetarsa… ¿Cómo ha evolucionado en este mismo periodo?
-A lo largo de su historia, indistintamente de la época de la que hablemos, con más o menos kilos, con más o menos actividad, con más o menos clientes, con más o menos empleo, etcétera, su principal función siempre ha sido la del mantenimiento del sector con una doble vertiente: su función económica y su función social.
Ha sido el sostén del sector agrícola del tabaco, ya que compra prácticamente todo el tabaco producido en España, además de garantizar su salida comercial a cientos de agricultores y explotaciones familiares e insertar la economía local y regional en cadenas globales de todo el mundo al vender a multinacionales.
En cuanto a su función social, su actividad ha hecho que se fije la población rural en la Vera y el Campo Arañuelo, generando empleo donde hay pocas alternativas. Cetarsa ha colaborado en conseguir que el tabaco forme parte de la identidad de muchas localidades, pues ha sido el eje organizador del sector.
-Y llegó la jubilación….
-Ha sido, sin duda, uno de los momentos más importantes de mi vida, a ratos deseado, a ratos, no tanto. Durante los últimos años he visto a un montón de compañeros y amigos jubilándose. Un deseo que todo trabajador anhela al final de su vida profesional. Sin embargo, mis emociones estaban encontradas.
Por un lado, pensaba: ¡cómo no me voy a querer jubilar!, pero por otro, pensaba todo lo que dejaba allí y me embargaba la tristeza y la añoranza de sentir que he estado en la mejor empresa del mundo y con los mejores compañeros que jamás hubiese imaginado tener. Pero el momento llegó, el 14 de septiembre de 2025, con casi 68 años.
Ya hace más de seis meses de ese momento y puedo decir que soy feliz compartiendo mi vida con mi familia y practicando mi deporte favorito que es el ciclismo. Ahora tengo todo el tiempo del mundo para disfrutar de ambas cosas.
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