

ELOY GARCÍA
Domingo, 9 de abril 2023, 11:18
Este joven de Aldeanueva de la Vera siempre lo tuvo claro y con solo 22 años, junto a su hermano, se hizo cargo de la explotación familiar.
-Estudió y volvió al campo, a seguir trabajando…
-Bueno, en realidad nunca lo dejé. Mis padres tenían una explotación de tabaco de doce hectáreas en la finca Torreseca, en término municipal de Cuacos de Yuste. Allí crecimos, ayudando en todo lo que se podía. Durante mis estudios de Técnico Agrícola volvía también a trabajar. El verano currando no te lo quitaba nadie [ríe]. Lo hablé con mi hermano, que es mayor que yo y estaba trabajando de pintor en un taller, y nos hicimos cargo de la finca.
-¿Cómo está siendo la experiencia en estos ocho años que llevan al frente de la misma?
-No me arrepiento de haberlo hecho, pues estoy donde me gusta, pero la verdad es que el campo no está en su mejor momento. Los insumos han subido muchísimo, las normativas medioambientales son cada vez más estrictas,… Está claro que no son los mejores años y eso provoca mucho desánimo en el sector, pero hay que seguir con ello y sacarlo adelante.
-Cuando se hizo cargo tampoco estaba en un buen momento y decidió dar el paso. ¿Por qué?
-Porque siempre me ha gustado, es donde me encuentro bien. Mis padres iban a jubilarse y la finca quedaría parada. Me daba mucha pena que se abandonase, así es que también decidí seguir con la actividad por tradición familiar.
-¿Cómo hace para salir adelante?
-Principalmente ampliando la explotación, porque vivir ahora de doce hectáreas, como hacían mis padres, es inviable. Ahora entre mi hermano y yo, que somos dos familias, tenemos 40 hectáreas de pimiento y tabaco, con una producción anual de 40 y 100 toneladas respectivamente.
-Imaginamos que haciendo frente a cuantiosas inversiones…
-Así es. En este tiempo hemos mecanizado mucho las labores, comprado nuevos tractores, etcétera. Los secaderos de tabaco, por ejemplo, están automatizados y prácticamente podemos controlarlo y verlo todo desde el móvil. También usamos drones, principalmente para hacer mapeos y ver si hay déficit de nutrientes en alguna zona, monitorizar el crecimiento de las plantas, para hacer mediciones, etcétera. La verdad es que las tecnologías nos ayudan mucho a llevar mayor número de hectáreas.
Pero, por otra parte, ahora tenemos mucho trabajo de oficina. La parte administrativa te quita tanto tiempo como la de estar en el campo. No estás con el zacho quitando hierbas al sol, pero estás con el ordenador, que también es trabajo.
-¿Conoce a muchos jóvenes que hayan optado por la agricultura?
-De mi generación no muchos, la gran mayoría ha optado por otras profesiones. No obstante, en Aldeanueva hay una pequeña burbuja de jóvenes agricultores. Más que en otros lugares, pero seguimos siendo minoría.
-¿Animaría a otros jóvenes a que siguiesen su camino?
-A ver, trabajo hay, pero te tiene que gustar. A pesar de contar con la ayuda de las nuevas tecnologías y de mucha maquinaria, esto sigue sin ser un trabajo en el que tienes un horario, que acabas el viernes a las tres de la tarde y te vas para casa, hasta el lunes. Sigue siendo muy sacrificado.
-Comenta que produce 100 toneladas de tabaco, que cada año compra CETARSA. ¿Cómo es la relación con ésta u otras empresas transformadoras?
-Muy buena, la verdad es que todos los años se lo vendemos y sin problema. Es bueno para el sector que una empresa pública esté ahí, pues ayuda a dar estabilidad y debemos reconocer que están haciendo un esfuerzo. Pero debido a las circunstancias necesitamos que nos paguen más por el kilo de tabaco, porque los costes están disparados.
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