Francisco Gómez, 38 años salvando vidas de forma altruista

Francisco Gómez recibiendo la placa de reconocimiento /EGR
Francisco Gómez recibiendo la placa de reconocimiento / EGR

La Hermandad de Donantes de Sangre Campo Arañuelo le homenajea al superar la barrera de las 100 donaciones

E. G. R.

No es fácil sobrepasar la barrera de las 100 donaciones de sangre, máxime si se comienza con tan altruista acción a los 27 años. Pues bien, este es el logro de Francisco Gómez González, el moralo homenajeado por la Hermandad de Donantes de Sangre Campo Arañuelo en la última asamblea general y que recientemente se ha 'cortado la coleta' en estas lides, al haber cumplido los 65 años.

Gómez, quién humildemente resta importancia a tal logro, ha conseguido llegar a la nada desdeñable cifra de 103 donaciones, o lo que es lo mismo, de forma desinteresada ha dado 46,35 litros de su sangre (a razón de 450 mililitros por donación) a personas que lo necesitaban.

«Desde los 27 años estoy donando 3 ó 4 veces al año, sin falta. Si cuando llegaba la fecha en la que podía volver a donar y no me coincidía con alguna de las extracciones programadas en Navalmoral me buscaba alguna de las que se hacen en los pueblos de la zona que me cuadrase para ir», rememora.

Pero... ¿por qué a los 27 años?. «Recuerdo que estábamos en la peña Los Cuervos haciendo una carroza para el Carnaval. Allí estaba Crescen, el primer presidente de la Hermandad. Se fue a una reunión de los donantes y yo me fui con él para ver como iba la cosa. Al día siguiente doné por primera vez, en el hospital Campo Arañuelo,... ¡Y desde entonces sin parar!», comenta entre risas.

No obstante ahora sí se ve obligado a parar, toda vez que a los mayores de 65 años no les está permitido donar por motivos de salud, si bien Gómez asegura sentirse en perfecta en forma para seguir donando sangre.

«La verdad es que me da un poco pena, por verme obligado a dejarlo y porque no estamos siendo capaces de inculcar a los más jóvenes la necesidad de donar. Ellos son los que tienen que involucrarse y coger el testigo de quienes lo vamos dejando. Ahora pienso que ojalá pudiese retroceder en el tiempo para empezar a donar con 27 años, sino con 18», afirma, haciendo alusión al descenso en el número de donaciones que a nivel regional se viene registrando durante los últimos años.

Lejos quedan aquellos tiempos, prosigue, en los que el índice de donación era tal en la región en general, y en el área de influencia en particular, que se mandaba sangre a otras regiones con carencias. «Y es que donar es todo ventajas, si incluso sirve para que te tengan controlados tus niveles de colesterol y de hierro en sangre, etcétera».

Salvar vidas

«No debemos olvidar que la sangre no se puede fabricar y que siempre hay alguna persona, en algún lugar, que necesita nuestra sangre», argumenta. Además, explica, donar es algo que nunca le supuso un gran esfuerzo. No ha tenido mareos, ni malestar. «Siempre me pareció superfácil, algo que no os cuesta nada y que sin embargo ayudamos mucho».

De ahí el llamamiento que hace a los jóvenes para que se involucren en esta labor altruista, entre otros aspectos «por la satisfacción que da el ayudar, algo de lo que te das especial cuenta cuando un familiar tuyo necesita sangre, porque ahí si ves que estás salvando vidas. Y la sangre caduca, así que hay que estar renovándola continuamente», concluye.

Además de su faceta de donante, Gómez ha colaborado activamente con la Hermandad. Durante tres años fue presidente de la misma, y con posterioridad vocal.

Mucho empeño y mucha generosidad

El actual presidente de los donantes del Área de Salud, José Luis Fernández, entregaba la placa de reconocimiento a Gómez en la última asamblea, agradeciendo tal entrega a la causa.

«Es difícil, muy difícil, alcanzar la cifra de más de 100 donaciones de sangre que Francisco lleva realizadas en esta Hermandad. Y lo es más si tenemos en cuenta que la Hermandad se fundó hace 34 años y que eso representa que ha estado donando una media de tres veces al año, casi las cuatro máximas que un donante puede realizar en un año. Parece sencillo, pero puedo aseguraros desde mi propia experiencia que no lo es… Hace falta mucho empeño y mucha generosidad para conseguirlo», explicaba.

Además, Fernández incide en el mérito de Gómez al tratarse de donaciones de sangre y no de plasma, «que pueden hacerse con más frecuencia, una vez al mes más o menos, y que hasta hace poco se contabilizaban como donaciones dobles por el tiempo necesitado para realizarlas».

De igual forma coincide con el homenajeado en la necesidad de captar nuevos donantes. El envejecimiento de la población «y lo difícil que nos resulta atraer a los jóvenes» están propiciando una paulatina disminución en el número de bolsas obtenidas.

«Por ello es de todo punto necesario, tal y como Paco nos dice, volcarnos en concienciar a los que pudiendo donar o estando cerca de la edad de poder hacerlo, no se deciden a dar el paso. Después, y si se los atiende adecuadamente, lo normal es que repitan y se conviertan en donantes habituales. Trabajemos en ello e intentemos conseguir más personas que sigan los pasos de Paco y que podamos algún día felicitarlas por sus cien actos de generosidad, salvando o ayudando a salvar vidas», concluye.