Opinión
La economía de la comarca no depende de AlmarazSi los incentivos públicos para amortiguar el cierre definitivo de la CNA se deja solo en manos de los alcaldes y alcaldesas volverá a perderse otra oportunidad de futuro real para la comarca
José María González Mazón. Coordinador Energia Adenex
Domingo, 25 de enero 2026, 14:29
No nos engañemos, la gente que vivimos en la zona lo sabemos bien, aunque muchas veces el miedo social al qué dirán obligue a responder con un apoyo obligado a fin de alargar el funcionamiento de los dos reactores nucleares. La población de la zona conoce bien todo el proceso de continuos incidentes en estos casi 55 años de funcionamiento (la central se empezó a construir en 1971) y así lo han hecho notar en varios actos públicos en Navalmoral de la Mata.
Uno en respuesta a la convocatoria pro alargamiento y de apoyo a la presidenta Guardiola (4 de octubre) junto con los dos partidos mayoritarios, presidente de la diputación de Cáceres y alcaldes del entorno. De las 4.000 personas esperadas (en el edificio multiusos), a ese acto de fé (anunciaron que 80 instituciones estarían en dicho acto), no acudieron ni los propios trabajadores (600 personas según algunos medios de comunicación).
El segundo desplante ha sido la aparición de una asociación de mujeres ingenieras pronucleares cuya pretensión era que todas las mujeres de la comarca las secundaran.
No nos engañemos: de los 850 empleados que tiene la central, los trabajadores de las empresas subcontratadas, suman 500 personas, y son los que tienen más difícil su continuidad pues las negociaciones, con sus respectivas empresas, acerca de su futuro laboral están estancadas.
Ciertamente se crearán 500 puestos de trabajo nuevos para el desmantelamiento (unos 15 años de trabajos) y también habrá una inversión millonaria del Estado, que bien gestionada creará muchos más empleos diversos y de calidad que la propia central, como lo ha demostrado el proceso de desmantelamiento de Vandellós I (Tarragona), cerrada por accidente grave en 1989.
Lo que debemos alertar es que si los incentivos públicos para amortiguar el cierre definitivo de Almaraz, se deja solo en manos de los alcaldes y alcaldesas de la zona volverá a perderse otra oportunidad de futuro real para la comarca.
Los alcaldes y alcaldesas, de la zona se olvidan de la millonada recibida año tras año (12 millones de euros anuales) precisamente para poder amortiguar el cierre, dado que este tipo de industria tiene fecha de caducidad por su diseño tecnológico y de capacidad de respuesta a cualquier accidente como se demuestra en el reciente libro publicado por Adenex, 'Amanecer sin Almaraz' (septiembre 2025).
Y por supuesto, como bien ha demostrado el apagón de abril, para responder de manera flexible e inmediata. Almaraz es una central de segunda generación, años 70, que, a pesar de haber cambiado piezas fundamentales en los años 90, tiene zonas críticas de seguridad sin resolver con total fiabilidad
¿Qué han hecho los municipios con todo lo recibido por parte de Enresa? La propia asociación de municipios afectados por las nucleares (Amac) lo han publicado en un informe demoledor. Con Almaraz la zona no ha conseguido ni bajar el paro, ni aumentar la población, ni retener a muchos jóvenes a los cuales se les ofrecía un mes de trabajo al año durante las paradas de recarga y mantenimiento de central.
Considerar puestos laborales a los 1.200 ofrecidos, una o dos veces al año, estos últimos años es el mayor fraude que la central haya podido ofrecer.
Resurgir empresarial
Es cierto que hay equipamientos deportivos totalmente desproporcionados para cada una de las localidades del entorno, pero desde que se conoce la fecha de cierre sostenida por la política energética de Estado (2027/2028) y pactada con las empresas propietarias hasta el año 2035, hay un resurgir empresarial en toda la comarca más que evidente.
¿Por qué vamos a silenciar la realidad de una incipiente industrialización de la zona? Almaraz no es la única empresa de la comarca, ya le alcanzan otras superándola en puestos de trabajo. Y desde luego la fecha ineludible de cierre, ha dado lugar a que el polígono industrial regional situado en Navalmoral de la Mata (nada menos que 400 hectáreas), creado hace 15 años, haya comenzado, por fin, su andadura. Máxime cuando se inaugura al año que viene la terminal de carga ferroviaria adosada a dicho polígono.
Los pequeños municipios en ese entorno de 10 km. de la central no necesitan iluminación extra pagada por Iberdrola, o quizá sí para ocultar un final atómico para el cual la comarca ya se está preparando. ¿Deberían haberlo hecho antes, los respectivos responsables de las diferentes administraciones, como constantemente lo han denunciado algún alcalde, el partido Unidas y los movimientos sociales y ecologistas?
¿Por qué no han invertido en crear comunidades energéticas locales en cada pueblo? ¿Quién se lo ha impedido? Y sin embargo desde los dos partidos mayoritarios de la región se ha priorizado la instalación de grandes parques fotovoltaicos por parte de Iberdrola y Endesa.
La zona todavía estará expuesta hasta 50 años más debido a que seguirá albergando el cementerio de residuos altamente radiactivos (los denominan ATIs, Almacén Temporal Individualizado) peligro grave en caso de sismicidad, de rotura de la presa de Valdecañas o de atentado.