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Domingo Quijada, un moralo de Montehermoso
Opinión

Domingo Quijada, un moralo de Montehermoso

Aplauso ·

Si tuviera que elegir el momento álgido de todos los vividos, ese es, sin duda ninguna, la sincera y espontánea ovación en pie que brindamos a tu mujer y a tus tres hijas al finalizar el acto...

Fernando Alfonso Velasco, amigo

Miércoles, 15 de marzo 2023, 08:34

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Parece que te estoy oyendo decirlo con esa voz rotunda con la que adornabas tus master class cada vez que uno tenía la fortuna de cruzarse contigo por la calle: «Hoy hace una temperatura impropia para la época del año en la que estamos, porque, según mis anotaciones…»

Efectivamente, tu querido Montehermoso, la luminosa mañana del 12 de marzo, nos recibió con un sol radiante y con una calidez chocante para la fecha. Sé que el de ahí arriba te hizo caso y ante tu petición de regalarnos un extra de luz el día de tu homenaje, no pudo por menos que acceder a tu humilde súplica. La calle Plasencia, en el número 13, a mi llegada, ya estaba llena de bullicio y de gente que te sigue queriendo y, sobre todo, añorando. Allí, en ese emplazamiento, viste la luz por primera vez. Opté por mirar los toros desde la barrera, a una distancia discreta, para así otear mejor el horizonte.

Muchas caras conocidas de moralos y moralas que, de corazón, estaban donde había que estar en esa fecha y a esa hora. Se acercó a mí un antiguo alumno tuyo de cuando impartías cátedra en el Campo Arañuelo, y, como todos los que te hemos conocido de cerca, me contó con sumo cariño anécdotas de cuando tomabas tus apuntes en la estación meteorológica que allí montaste. Concluimos que tu talante, tu sabia argumentación, tu equidistancia con lo que es justo, tu preparación global, hoy día se echa mucho en falta en la convulsa realidad morala.

Juan José, el promotor de todos los actos programados, fue el perfecto maestro de ceremonias. Emocionado desde el minuto uno, rezumando adoración por ti por cada uno de sus poros, dio paso a una brillante y sentida intervención de la alcaldesa montehermoseña, María del Mar, que marcó el inicio oficial de tu merecido homenaje.

Unas palabras que dieron paso a que Pilar, tu mano derecha, tu apoyo incondicional, tu faro, tu encantadora esposa, descubriera una preciosa placa hecha en cerámica, con una emocionante reseña sobre tu persona junto al nombre de la calle. Los móviles volaron raudos a inmortalizar el momento, tu momento, Domingo. Ya tienes ligado para siempre tu nombre a tu calle de nacencia.

La primera sorpresa musical de la mañana surgió de las manos virtuosas de Andreana que, acariciando su violín, nos regaló un emocionante 'Moon river', mítica canción de la no menos mítica película 'Desayuno con diamantes'. En silencio, todavía emocionados por la interpretación y buscando la sombra, nos dirigimos hacia el auditorio, cuya entrada está engalanada con un precioso y monumental mural urbano que rinde homenaje a, como no, la gorra montehermoseña, orgullo no sólo de tu pueblo sino, creo yo, marca registrada con la que se identifica toda Extremadura.

Cascada de emociones

La cascada de emociones que vivimos en el interior solo es una muestra de lo que significaste para todos y cada uno de los que llenamos el recinto. Cada interviniente, la mayoría muy cercanos a ti, con mucho roce durante años, hablaron desde el corazón, a veces con la voz entrecortada, de algo intangible que sólo se puede describir con una palabra que te definió en vida, Domingo: HUMANIDAD.

Estuvieron presentes gentes del ámbito de los cronistas locales, todos ellos destacando tu sapiencia, tu curiosidad investigadora; subieron al escenario amigos que reseñaron que desde 'mu' chiquinino tuviste una curiosidad innata, y que les deleitabas con tus hallazgos en la dehesa boyal montehermoseña; hablaron de ti ex alumnos que destacaron tus sabios consejos en momentos claves en sus vidas, y entre col y col, léase oradores, unas veces Juan José, comentando pinceladas de la historia de tu pueblo, y otras tu hija Flor al teclado, acompañada por la gran violinista nos interpretaban canciones de tu gusto, entre las que pude identificar 'La vida es bella', una de mis bandas sonoras favoritas de películas.

El colofón lo puso tu hija mayor con un sorprendente power point en el que pudimos ver extractos que ella misma había elegido y que locutó para el auditorio sobre tu autobiografía que acabaste de escribir el 11 de enero del 2020. La catarata de logros que pudimos presenciar nos hizo sentirnos orgullosos de tu persona, un hombre con una pasión por el estudio y por su tierra.

Fue un radiante domingo, el 12 de marzo del 2023, cuando asistimos a la constatación de que tu obra será atemporal, de que tu figura será eterna, de que tu bonhomía les será transmitida a tus nietos cuando, una tarde cualquiera, paseando por las calles montehermoseñas, y llegando a la esquina de la calle Plasencia con la calle Rafael Alberti, alcen la mirada y puedan leer orgullosos: «El pueblo de Montehermoso en recuerdo y homenaje a su ilustre e insigne vecino Domingo Quijada González, como reconocimiento por su labor en la promoción y difusión de la historia cultural artística de nuestro pueblo. Insigne defensor de nuestras tradiciones y valedor de nuestro patrimonio natural. Escritor e historiador que divulgó por el mundo nuestras leyendas populares».

Si tuviera que elegir el momento álgido de todos los vividos, ese es, sin duda ninguna, la sincera y espontánea ovación en pie que brindamos a tu mujer y a tus tres hijas al finalizar el acto en el auditorio. Aplauso interminable y un merecido reconocimiento a esos cuatro pilares de los que siempre dijiste sentirte particularmente orgulloso.

Y para finalizar, me atrevo a pedirte un favor, a ti, que seguro ya te has 'camelao' al encargao celestial de los asuntos locales. Envía a tu pueblo adoptivo, por la vía de urgencia, toneladas de sensatez, arrobas de cordura, quintales de sabiduría, una 'tupitá' de flexibilidad y, sobre todo, miles de rayos de luz para que iluminen a aquellos que tienen que regir los destinos de un pueblo que, sin ti, es más oscuro que nunca.

¡Hasta siempre, maestro!

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