Tribuna HOY

El dolmen de Guadalperal, una oportunidad de desarrollo que Extremadura no puede dejar escapar

Imagen aérea del dolmen /Candi Campos Díaz
Imagen aérea del dolmen / Candi Campos Díaz

«En Nueva York, ArtNet lo ha declarado uno de los 8 descubrimientos arqueológicos más espectaculares de la década»

ÁNGEL CASTAÑO, PRESIDENTE DE RAÍCES DE PERALÊDA

El Dolmen de Guadalperal, reaparecido de entre las aguas este verano en el Campo Arañuelo, ha sido declarado por algunos medios «la noticia del verano», pues miles de medios de comunicación la han divulgado por todo el mundo.

Que este dolmen tiene tirón y despierta entusiasmo eso nadie lo puede negar. Extremadura ha sido situada en el mapa mundial. No hay continente que no haya hablado estos días del dolmen, desde China hasta Estados Unidos, desde Dinamarca hasta Argentina pasando por África, Australia o Arabia y toda Europa.

The Times, La Stampa, Le Figaro, Die Welt, la BBC, Newsweek, la NASA, Euronews, Smithsonian, Sound of Hope (China) o TF1 entre muchos, han convertido y siguen convirtiendo al dolmen extremeño en el segundo más famoso del planeta después de Stonehenge. Documentales y reportajes están en marcha y la noticia sigue en crecimiento exponencial.

En Nueva York, ArtNet lo ha declarado uno de los 8 descubrimientos arqueológicos más espectaculares de toda la década. Se necesitarían tal vez millones de euros para lograr una campaña de márquetin como esta, que nos ha salido gratis. ¿Y qué van a hacer el Gobierno de España y la Junta de Extremadura al respecto? Hundirlo de nuevo, igual que hizo el Gobierno de hace 56 años. Parece que hay cosas que no cambian mucho.

Las razones que dan las administraciones son ya conocidas. Ellos dicen limitarse a obedecer las indicaciones del comité de expertos que ellos mismos formaron. Nosotros también tenemos expertos independientes que afirman contundentemente lo contrario, como es la Asociación Geológica de Extremadura, que se atreve a contradecir a Madrid (algo poco frecuente en nuestra tierra) y dejar claro que el monumento no sobrevivirá en el agua más allá de unos cuantos años, no sólo por el alarmante estado de muchas piedras sino porque además el barranco subacuático donde se asienta ya se está desmoronando y cayendo al fondo.

También tenemos de nuestra parte a uno de los arqueólogos españoles más prestigiosos internacionalmente, Miguel Ángel López, quien ha rescatado del agua y el fango colosos milenarios en Egipto y está especializado precisamente en asuntos como éste que nos ocupa. En su opinión, el rescate es relativamente sencillo con las técnicas actuales y la alternativa a no sacarlo del agua es perderlo para siempre. Estos expertos independientes han realizado su labor de forma enteramente altruista y sin esperar nada a cambio salvo, quizás, problemas. Su nivel de competencia y su diagnóstico no puede ser despreciado a la ligera.

Pero no queremos centrarnos en los desastres que ocurrirán si no se rescata el dolmen, sino hablar de las maravillas que ocurrirán si se rescata.

Cuando el presidente egipcio Nasser dio la orden de construir la presa de Asuán, recibió las críticas del mundo entero porque dejaría bajo el agua a buena parte de las joyas arquitectónicas del Antiguo Egipto. Dicen que respondió que su pueblo vivía de la agricultura y que no podía comer piedras. No mucho después se pudo comprobar hasta qué punto se equivocó, y hoy Egipto vive principalmente de sus piedras. Una campaña internacional financió el rescate de las aguas de algunos de esos templos más importantes. Afortunadamente ningún arqueólogo entonces se alarmó por la «descontextualización» que suponía sacar del embalse templos tan increíbles como Abu Simbel.

Igual que tampoco nadie se quejó cuando sacaron el templo romano de los Mármoles, en nuestro mismo pantano, para reubicarlo a la orilla a salvo de las aguas. ¿Por qué entonces ahora estos arqueólogos seleccionados por el Gobierno parecen tan alarmados ante la idea de que el Dolmen de Guadalperal se pueda reubicar?

Para nosotros el Dolmen de Guadalperal no es sólo nuestro pasado, es también nuestro futuro, o puede serlo si así lo peleamos todos y si la Junta se pone, como al principio, del lado de nuestra tierra. Al igual que Egipto, nuestra comarca puede encontrar en estas piedras su porvenir, si las autoridades nos ayudan a rescatarlo, hacerlo visitable, y convertirlo en la primera piedra, nunca mejor dicho, de una industria turística que genere valor para toda nuestra comarca. La millonaria campaña de márquetin ya está hecha; el tirón turístico ya está demostrado. El Dolmen será un imán que atraerá turismo a nuestra zona y, si tiene alrededor otras opciones, también las aprovechará.

El dolmen está siendo un atractivo turístico
El dolmen está siendo un atractivo turístico / HOY

No es ningún secreto que el Campo Arañuelo es tal vez la única comarca extremeña que carece por completo de la más mínima infraestructura turística, a pesar de los muchos valores que en su conjunto puede ofrecer. Nuestra comarca vive principalmente de dos cosas, del sector agropecuario y de toda la economía que directa e indirectamente genera la central nuclear de Almaraz. Esta nuclear tiene ya sus días contados ¿qué será de nuestra comarca cuando la cierren?.

Los sectores económicos caerán uno tras otro como piezas de dominó y la depresión económica generada expulsará a buena parte de nuestros convecinos, especialmente los más jóvenes, obligados a buscarse el pan en pastos más verdes y lejanos. Es necesario ir buscando alternativas de desarrollo ya, antes de que sea demasiado tarde, porque los que se van difícilmente regresan.

Hace casi 60 años el Gobierno nos robó nuestro pasado, ¿vamos a permitir que el Gobierno ahora nos robe otra vez no sólo nuestro pasado sino también nuestro futuro?