Fútbol, Tercera División
El Moralo destituye, por sorpresa, a Dani Pino como entrenador
El club verde piensa en el placentino Miguelete como sustituto de cara al playoff de ascenso a Segunda RFEF
Miguel Camacho
La etapa de Dani Pino al frente del Moralo ha llegado a su fin. Las dos derrotas consecutivas frente a Cacereño y Diocesano, que le han dejado sin opciones de ascenso directo en la promoción, han precipitado la decisión de su salida.
El club cesa al tĆ©cnico talaverano despuĆ©s de que el equipo perdiera su primer encuentro en casa esta temporada y busca la reacción para impulsarlo en la primera eliminatoria, de dos posibles, en el playoff una vez agotada la vĆa rĆ”pida de ascenso. Ahora mismo, el Moralo estĆ” a una victoria casera para alcanzar la final y jugarse, si asĆ fuera, el cambio de categorĆa a Segunda RFEF, bien en su campo o fuera dependiendo del rival que supere su semifinal.
Suena Miguelete
Y para ese cometido, en la órbita del club parece el mejor situado Miguel Rubio 'Miguelete', con dilatada experiencia en el grupo extremeƱo. El placentino, que militó en el Coria hasta hace un par de temporadas, es uno de los que el presidente Horacio López ha tanteado en los Ćŗltimos aƱos, y no serĆa descabellado su llegada.
Su fichaje, o el de cualquier otro entrenador de su perfil, aterrizarĆ” en el vestuario verde como revulsivo para dirigir al equipo en Jerez en la intrascendente Ćŗltima jornada de la promoción y en el partido de semifinal del playoff. En el mejor de los casos queda un tercero, el de la final para intentar ascender. Es lo que persigue el club con este cambio de rumbo que anunció en sus redes sociales agradeciendo los servicios de Dani Pino, que se marcha con su ayudante Sergio Corroto y el preparador fĆsico Carlos SĆ”nchez.
De 33 años, el joven técnico se despide del Moralo con 15 victorias, 6 empates y 4 derrotas en liga y habiéndose proclamando campeón regional de la Copa Federación.
Firmó por el Moralo en mayo del pasado año, después de dos etapas anteriores como jugador. Ha sido su primera experiencia al frente de un equipo de Tercera División, con la presión que genera un Moralo con casi la necesidad de dar el salto a la reestructurada Segunda División RFEF. Fue entonces una arriesgada decisión, como ahora con su imprevista destitución.