El comedor escolar del colegio El Pozón no se reparará, al menos, hasta septiembre

Cada día que pasa el comedor está más deteriorado /HOY
Cada día que pasa el comedor está más deteriorado / HOY

La Asociación de Madres y Padres de Alumnos muestra su indignación y pide que las obras se hagan con urgencia

Miguel Ángel Marcos
MIGUEL ÁNGEL MARCOS

A primeros de febrero el entonces portavoz municipal, Iñaki Rodríguez, anunció en rueda de prensa que tras varios requerimientos a la consejería de Educación había entrado en el Ayuntamiento el proyecto de obra para la reforma del comedor escolar del colegio El Pozón, muy demandada por padres y madres de alumnos ante su lamentable estado interior y exterior.

Según detalló, las actuaciones que incluía el proyecto eran la sustitución del cerramiento exterior de la fachada por placas de granito, la reforma de la cubierta, canalones y porche, la instalación de un sistema de ventilación y extracción de aire, la sustitución del falso techo y la mejora del acceso, con un importe de 60.500 euros, esperando que se pudiera conceder la licencia de obra solicitada en la siguiente Junta de Gobierno Local.

Rodríguez aprovechó ese anuncio para «agradecer y reconocer la reivindicación constante y responsable» de la asociación de madres y padres de alumnos y de la dirección del centro, y que, además, se hiciera por los canales establecidos.

Unos y otros, padres y profesores, mostraron su satisfacción por el anuncio, confiando en que todo quedara reparado antes de finalizar el curso. Pero no ha sido así. Ni tampoco estará cuando empiece el próximo, ya que en Mérida les han dicho que la licitación de la obra no se resolverá hasta septiembre. Eso supone que los trabajos no empezarán hasta el otoño, cuando de haber actuado con mayor celeridad administrativa hubieran tenido todo el verano para hacerlo.

Decepción e indignación

De ahí la indignación que muestra la ampa en una nota de prensa, y no solo por los destrozos que tiene la fachada, «que casi es lo de menos aunque sea lo que más se ve», sino fundamentalmente por las deficiencias del edificio «que rayan ya la peligrosidad».

«Se trata de un edificio que se proyectó y se construyó mal, afirman. Tan mal se realizó que enseguida empezó a mostrar deficiencias, que se acumulan a día de hoy. Tiene humedades de tal envergadura que estamos seguras de que infringen las normativas en cuanto a espacios de alimentación infantil en centros públicos. Humedades que están provocadas por innumerables goteras que suponen un peligro para el entramado eléctrico».

A ello añaden las baldosas del suelo que están levantadas, la imposibilidad de ventilar ante la ausencia de mosquiteras o su sospecha de que las placas solares no funcionan y que los baños no están adaptados a la edad de los usuarios.

«Después de años de solicitar que todo esto se solucione, este invierno nos dijeron que se había aprobado la reforma, recuerdan. Pero a día de hoy nos dicen que se encuentra en licitación y que hasta septiembre no se empezará a resolver nada, por lo que nos tememos que el invierno que viene la situación va a seguir igual. Y esto es algo que nos parece ya intolerable, por lo que pedimos a quien corresponda que tome cartas en el asunto para que de una vez por todas se destine una partida presupuestaria para arreglar el comedor».