Las firmas de HOY Navalmoral

La casa de Sofía

La casa en cuestión, situada frente a la Fundación Concha /Noemí
La casa en cuestión, situada frente a la Fundación Concha / Noemí

«En diciembre de 1926 recibía una visita un tanto especial, la del rey Alfonso XIII y su séquito, de paso por Navalmoral»

NOEMÍ GARCÍA JIMÉNEZ

En primavera a nadie le pasaron desapercibidas las obras que estaban realizando en la magnífica casa situada frente a la Fundación Concha, donde estuvo la Caja. Una casa de tres plantas, con seis ventanas en el piso superior y seis balcones en el primero, con vistas a la calle principal, no pasa fácilmente desapercibida, sobre todo después del largo tiempo que llevaba sin ocupación alguna, desde que cerró la entidad bancaria.

Uno de los días de primeros de junio que estuve en Navalmoral, no pude evitar asomarme, al ver desde la calle que tenía arcos. Me pregunté si los albañiles los acababan de levantar o si siempre habían estado allí. Erróneamente pensé que sería por lo primero.

Al terminar el curso y regresar a primeros de julio comprobé que las obras habían acabado y una conocida tienda de moda había abierto sus puertas en ella.

Mi curiosidad seguía sin darse por satisfecha y pregunté a unos y otros por la casa. Alguien me habló de que, durante las obras, habían aparecido unas pinturas en el techo de las bóvedas centrales, pero no logré mucha más información. Y ahí no dude en preguntar a aquellos que, vinculados al periódico, podían darme algunas respuestas.

Sofía la millonaria

Sí, los arcos eran originales y efectivamente no era una casa cualquiera. Perteneció a Sofía, 'la millonaria'. Además de la casa, poseía numerosas propiedades en las Villuercas, en Madrid y en otras localidades.

Sofía Díaz González era también la dueña del desaparecido teatro de Salvador, situado junto al actual Jardincillo. Lo mandó restaurar para instalar allí el cine que llevaría su apellido y que luego sería convertido en el complejo Capri.

El cine Díaz fue el segundo cine que se puso en marcha en Navalmoral, después de que el Amarnie fuera inaugurado el 24 de junio de 1908. Ese lejano día, Agustín Marcos Nieto, más conocido como Amarnie, iniciaba en el Frontón, situado entre las calles Castelar y Gabriel y Galán, una serie de sesiones de cinematógrafo, acompañadas con música de piano y gramófono. En aquellas fechas todavía se estaba edificando su histórico cine, que sería inaugurado al año siguiente. No podemos dudar que le fue bastante bien.

En el Amarnie además de las proyecciones emitidas y de algunas funciones de teatro, los moralos de la época disponían de un gran espacio en el que podían jugar al frontón, disfrutar del baile y el café o comprar en las diversas tiendas que alojaba. El complejo Amarnie había sido decorado con esmero y brillantez, tanto en el escenario, desgraciadamente perdido para siempre, como en el resto del local.

Por su parte, el Díaz, de decoración más sencilla, que estaba dirigido en sus primeros tiempos por Félix Santano, no pudiendo competir con el cine de Agustín Marcos en temas cinematográficos, se centraba más en las obras teatrales, como ha quedado constancia que hizo durante años.

A pesar de la patente afición de los moralos al cine, las andaduras de ambos cines tuvieron que vencer algunas trabas. Así, en mayo de 1921 el Ministerio de la Gobernación publicaba una orden prohibiendo a hombres y mujeres sentarse juntos en el cine, salvo en los palcos, y en marzo de 1924, empezaba la censura a actuar sobre las películas. Pero, sin duda, la mayor dificultad vino con la guerra que supuso una parada forzosa de las proyecciones. Fue algo temporal y acabada la guerra, ambos volvieron a emitir. El Díaz estaba explotado entonces por el señor Bruguera.

A finales de los años 50, pasaría a manos de Pedro García, que lo convirtió en la sala de fiestas Capri, cuya propiedad seguía siendo de Sofía. Esta sala funcionaría hasta finales de los años 70.

Visita del Rey

Volviendo a la casa y a Sofia, contrajo matrimonio con el abogado Julián Domingo Martín Rodríguez, alcalde de Navalmoral, primer director de la Caja de Ahorros de Plasencia y tuvieron dos hijas: Sofía María y María Teresa.

Condecorado como Caballero del Mérito Civil, su marido hizo posible que se edificara en el herrenal de Comillas un gran huerto donde, por un lado, Agustín Carreño levantaría tiempo después el parque y por otro, limitando con el arroyo La Sensa, se levantaría el Jardincillo, las actuales calles Urbano González y Gabriel y Galán, y la Cruz de los Caídos.

En diciembre de 1926 el matrimonio recibía en su casa una visita un tanto especial, la del rey Alfonso XIII y su séquito, que estaba depaso por Navalmoral.

El rey, en compañía del Duque de Alba, de Primo de Rivera y varias autoridades, después de la misa de campaña celebrada en la actual plaza de Sánchez Arjona, fue a visitar la iglesia de san Andrés. Luego acudió a comer a casa de Sofía, donde descansó después, antes de partir para el palacio de la dehesa de Guadalperal, en el término de El Gordo, próximo a Peraleda. Eran los tiempos de gloria de la casa.

A mediados del pasado siglo, la casa pasó a manos del padre de Poncho, segundo director de la Caja y en tiempos más recientes, fue comprada por Pedro Fernández Millanes, su actual propietario. Según las fuentes consultadas, es él quien se la tiene alquilada a Felipe Machuca, el empresario moralo que ha mudado su comercio a la planta baja de la estupenda casa de Sofía.

En cuanto a las pinturas que aparecieron en las bóvedas centrales, se tomaron fotografís, y terminado el revestimiento, las han reproducido a partir de las misms, añadiendo unas líneas de adorno. Me cuestiono si no había ninguna posibilidad de dejar al descubierto las originales. Quizá las cúpulas, después de los años de abandono, estaban en demasiado mal estado.