Opinión
Carta abierta a Enrique Hueso
El tiempo no juega a nuestro favor, hay que conseguir un reformado del actual proyecto del tren antes de que sea demasiado tarde...
Leonor Fernandez, presidenta y coportavoz de la plataforma No al Muro
Desde la plataforma cĆvica No al Muro, Soterramiento Ya, queremos, en primer lugar, felicitarle por los resultados obtenidos en las elecciones locales pasadas.
En segundo lugar, desear que el gobierno municipal que se configure para los próximos cuatro años aporte la suficiente honradez, responsabilidad ética y serenidad para encarar los retos que Navalmoral tiene por delante. Algunos tan inmediatos y decisivos para su futuro económico y social como la modificación del proyecto actualmente en ejecución (ya licitada su plataforma de alta velocidad, y rehabilitación de la estación, en febrero de 2022 con un plazo de obra de tres años) del paso del tren de altas prestaciones por la ciudad.
Modificación, que no paralización, que implique el soterramiento de la parte urbana, es decir 3 kilómetros de los 6,7 que tiene el subtramo Arroyo de Santa Maria-Casatejada, de la lĆnea Madrid-Badajoz. Todos sabemos, precisamente, que la continuación a Madrid, segĆŗn datos del propio Ministerio, no estarĆ” hasta el aƱo 2050.
¿De qué tenemos miedo entonces en exigir el tiempo necesario para modificar el proyecto y ejecutar la parte urbana? ¿Que el tramo Plasencia- Talayuela esté en funcionamiento para el 2027 según se prevé, y solo este trozo urbano moralo quizÔ tenga aún dos años mÔs de obra?
Desde que la plataforma se configuró en octubre de 2018, siempre nos hemos mostrado abiertos en reunir todos los esfuerzos para explicar la mejor solución al paso del tren por la ciudad. Alianzas ciudadanas, pero tambiĆ©n con organismos tĆ©cnicos e institucionales tanto a nivel estatal, como regional, local, comarcal y provincial. Hemos demostrado, de manera pacĆfica, que el diĆ”logo y las reuniones e informes publicados son posibles, asĆ como toda la movilización y sensibilización ofrecida en favor de la mejor cohesión social.
La mayorĆa de la población sĆ ha entendido que un muro que divida la ciudad para los próximos cien aƱos es una insensatez social, económica y tĆ©cnica. Como Ud. conoce, todos los informes de expertos, profesionales y tĆ©cnicos en la materia han seƱalado, con argumentos suficientes que con la inversión requerida (algo mĆ”s que lo que cuesta el proyecto en superficie) nos jugamos el modelo de ciudad que precisa Navalmoral, que en tĆ©rminos de comunicaciones representa la cabecera de las comarcas del norte y es la tercera ciudad de la provincia.
Por tanto, nos encontramos en un momento decisivo, de cordura polĆtica y firmeza en defensa del bienestar y la cohesión social que toda democracia reclama.
Conocida es su posición pĆŗblica, y la de su partido, en defensa del soterramiento y a esa apelamos una vez mĆ”s, conscientes de la premura de tiempo para conseguir modificar un proyecto (se trata de un reformado, no de una parĆ”lisis) que, aunque aprobado y en obra, exige justicia y entendimiento social. Como próximo alcalde, considere a esta plataforma ciudadana como aliada y activa socialmente para apoyar y exigir cordura polĆtica, asĆ como para elaborar los informes y estudios que se precisen para conseguir lo que, a otras ciudades, Adif y el Ministerio les conceden.
El tren soterrado, mixto de viajeros y mercancĆas, es el mejor reclamo para que los servicios ferroviarios y de comunicaciones que proporciona tanto a la ciudad como a las comarcas vecinas, sean de verdad una herramienta de desarrollo sostenible y de un futuro social y económico que los desafĆos actuales de emergencia climĆ”tica exigen a todos los representantes polĆticos, en estas en próximas elecciones.
No es una ocurrencia
Soterrar el tren no es fruto de una ocurrencia, como asĆ hemos desmontado con varios informes y trabajos con expertos urbanistas y de accesibilidad. Soterrar dos kilómetros (mĆ”s sus respectivas rampas) es un requerimiento de integración urbana, que el proyecto en superficie no puede cumplir. Con el soterramiento vamos buscando justicia social y no concesiones segĆŗn dĆ”divas polĆticas y electorales.
Soterrar no es un capricho, viene dado por la trama urbana que la ciudad ha ido construyendo en torno al ferrocarril y los servicios que proporciona. No nos merecemos que un muro nos divida los próximos cien años sin hacer nada para conseguirlo. El proyecto en superficie invierte para dejar una ciudad ahogada y constreñida para siempre, tendiendo en cuenta que también estÔ afectada toda la población de las comarcas vecinas
Navalmoral asà lo necesita, como es bien sabido y demostrado para que se cumplan las normativas y leyes de movilidad, accesibilidad y agenda urbana tanto regionales como estatales. Y de este modo toda inversión pública en infraestructuras ferroviarias haga mÔs cómoda y amable la ciudad, y las comarcas, a las que sirve.
Es al propio Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana al que nos debemos dirigir lo antes posible tanto la ciudadanĆa como todos los representantes del municipio para trabajar en defensa del soterramiento. En una democracia los recursos económicos (como inversión de futuro) no deben servir para destruir, dividir y segregar. De nada sirve decir Ā«ya se harĆ” despuĆ©sĀ», dado el alcance de la obra planteada y que responde a una reclamación histórica de mĆ”s de cuarenta aƱos.
Para lo cual desearĆamos tener una reunión preparatoria lo antes posible. El tiempo no juega a nuestro favor, hay que conseguir un reformado del actual proyecto, trabajando conjuntamente desde las instituciones locales y regionales apelando a Adif antes de que sea demasiado tarde. La plataforma seguirĆ” reclamando, por todos los medios, que escuchen a la ciudadanĆa, para lo cual contamos con su buen gobierno y atención posible.
Quedamos a su disposición, como asà hemos hecho siempre, con el firme convencimiento que, como sociedad civil organizada, vamos a seguir reclamando una ciudad del siglo XXI, abierta, inclusiva, permeable y accesible universalmente.