Campodrones llega a Navalmoral para ayudar al agricultor extremeño desde el aire

Promovida por un empresario de Losar de la Vera, Jorge Torés, la firma se ha especializado en tratamientos fitosanitarios con drones

Miguel Ángel Marcos
MIGUEL ÁNGEL MARCOS

Si hace unos años nos hubieran dicho que el mejor aliado para el agricultor iba a ser un dron, no nos lo hubiésemos creído. Sin embargo hoy es una realidad y uno de los primeros en aplicar esa nueva tecnología en la agricultura es el extremeño Jorge Torés, natural de Losar de la Vera, con su empresa Campodrones, ubicada en Madrid y especializada en la realización de tratamientos fitosanitarios con drones en campos de cultivo.

Tras tres años de experiencia en cultivos de tabaco, pimiento, tomate, maíz y arboleda, entre otros, la empresa ha dado un paso más para afianzarse en el campo extremeño con la apertura de su primera delegación en la región, en Navalmoral. Para ello ha contado con Agribemar, «un referente en materia de maquinaria agrícola en la zona».

De este modo, ambas firmas ponen a disposición de agricultores y productores extremeños una amplia gama de drones, que se ensamblarán y comercializarán en Navalmoral, para cualquier actividad en el campo. Desde aplicación de productos fitosanitarios, hasta la toma de fotografía multiespectral que permita realizar análisis del terreno y conteo de cultivos.

Según explicaron Jorge Torés y Benito Martín, de Agribemar, que la primera delegación en Extremadura se haya establecido en Navalmoral no es casualidad, «ya que es la puerta de La Vera y desde aquí pretendemos ser el mejor aliado para los productores de la zona, en cuyos cultivos ya tenemos una gran experiencia y éxitos demostrados que nos han valido, incluso, el apoyo de Cetarsa».

Respecto a los beneficios del uso de drones como complemento al tractor, fueron rotundos.

«Para la aplicación de tratamientos fitosanitarios en agricultura todo son ventajas. Por un lado, al volar a cinco metros de altura, el cultivo no sufre a su paso y, ayudado por la propulsión hacia abajo de los motores, el producto llega a empapar toda la planta. Además, el dron puede acceder al cultivo incluso cuando la tierra está empapada tras la lluvia, ganando así un tiempo precioso para la realización de tratamientos. Y algo muy importante, se minimiza al máximo la contaminación de los cultivos al ser de propulsión eléctrica».

Ahorro cuantificable

Tanto Jorge Torés como Benito Martín coincidieron en afirmar que trabajar con drones supone para el agricultor «un ahorro fácilmente cuantificable al darle la posibilidad de hacer el tratamiento de una hectárea en seis minutos, minimizando el consumo de agua y el producto fitosanitario, ya que esta extensión puede cubrirse con 10-12 litros de caldo frente a los 600 litros que supondría hacerlo con un tractor», añadiendo que pese a los beneficios del dron, nunca será un sustitutivo del tractor tradicional, «sino un complemento».

Con esta iniciativa, Campodrones quiere poner su «granito de arena» en la revitalización económica de la zona, ya que la gran demanda de tratamientos con drones está favoreciendo que se necesiten pilotos que trabajen con estos sistemas. Además, según Torés, «trabajar en campo con un dron es algo innovador que atraerá a muchos jóvenes que en su día renegaron de hacerlo por la dureza que supone».

Conscientes de la expansión que va a experimentar este tipo de tratamientos con drones, la empresa matriz y la nueva delegación regional proporcionarán formación y asesoramiento a aquellos que quieran ser piloto de dron acreditado.