Más de una semana después del accidente en el que dos vecinos de Navalmoral, un padre y su hija, resultaron heridos al chocar el vehículo en el que viajaban con dos caballos sueltos en la carretera Nacional V, entre el hospital Campo Arañuelo y el acceso a la autovía de Plasencia, los cuerpos de los animales que murieron tras el impacto siguen allí, sin que nadie los retire.
Una situación que extraña, no entienden y hasta indigna, a quienes transitan por la zona, no solo por la imagen que ofrecen junto a la carretera sino por la propia descomposición de los cuerpos.
Según fuentes conocedoras de los protocolos existentes en la materia esa tarea le corresponde a la Junta de Extremadura que, en los últimos tiempos, está tardando bastante en realizar esa retirada, al menos en la zona, como demuestra el cadáver del caballo que ha permanecido durante varios meses junto a un camino en la dehesa boyal.
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