

Una conocida familia local es víctima desde hace años de una situación auténticamente kafkiana, de la que no es responsable, que ninguna institución quiere o puede solucionar y que les está generando riesgos higiénicos y sanitarios. De hecho lo tienen denunciado en la Policía Local, en el Ayuntamiento y más recientemente ante las instituciones sanitarias.
La última denuncia la hizo en enero la abuela de la familia, Amparo Sánchez, de 77 años, que es quien más directamente está sufriendo la basura que se acumula en los bajos de un bloque que se dejó a medio construir junto a su vivienda, donde se encuentra la popular librería Rivero, en pleno centro urbano. Vamos, que a escasos metros de la plaza de España existe un vertedero incontrolado, repleto de bolsas, cajas, latas o cartones que se supone arrojan viandantes y vecinos del entorno, y que ha provocado la aparición de ratas y olores nauseabundos.
La denunciante explica que en la obra inacabada de la calle León Moyano-Urbano González Serrano que rodea su edificio, «sin dueño conocido -aunque parece ser propiedad de una entidad bancaria- se tiran habitualmente bolsas de basura, colchones y todo tipo de enseres desde hace años, provocando la presencia de ratas muertas o una comunidad de gatos».
Estos hechos ya fueron denunciados por uno de sus hijos a la Policía Local en abril del 2018, por los posibles riesgos para la salud pública, «sin ningún efecto hasta la fecha». Como tampoco ha tenido efecto la entrevista que ella misma mantuvo con la alcaldesa unos meses más tarde para exponer el problema y hacerle ver la necesidad de limpiar la obra, evacuar el agua que se acumula en el sótano y realizar un cerramiento total «para evitar la continuidad del cúmulo de basuras».
Pasado un tiempo, en enero de 2019, volvió a dirigirse a la alcaldesa, ahora por escrito, para poner en su conocimiento, además de todo lo anterior, problemas de humedades «que están afectando a todas las paredes del edificio, suelo del sótano y escaleras y que me están provocando problemas de salud».
Denuncia a Sanidad
Un año después, en enero del 2020, al no observar ninguna actuación para resolver la problemática, es cuando decide denunciarlo a la dirección de Salud del hospital Campo Arañuelo, puesto que sus problemas de salud continúan, las humedades se están agravando, con el consiguiente perjuicio para el edificio, y las basuras siguen incrementándose.
Lo que pide Amparo Sánchez, en definitiva, es que la dirección de Salud o quien tenga competencia para ello inste a la institución que corresponda, o al propietario de la obra, a la limpieza del espacio, la evacuación del agua del sótano y el cerramiento completo hasta el primer piso.
Una petición en la que insiste ahora, junto con su familia, con más motivo, al encontrarnos en medio de una crisis sanitaria. La suya, lamentablemente, se prolonga ya varios años.
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