Opinión

Almaraz en positivo

«Los pueblos del entorno han estado recibiendo compensaciones económicas que no han querido usar para mejorar el empleo»

José María González Mazón,

Miércoles, 13 de febrero 2019, 20:03

La generación de electricidad a través de centrales nucleares llega a su final anunciado. Un final que es el principio de una tercera etapa industrial, esta vez referida al desmantelamiento y clausura. En junio de 2020 serán los dos grupos atómicos de la central nuclear de Almaraz los que procedan a esa fase de deconstrucción y nueva gestión de los residuos generados. Y esta es, a día de hoy, la legalidad vigente en un momento de indecisión ministerial, de cambio en el Consejo de Seguridad Nuclear y donde dos grandes eléctricas quieren cerrar definitivamente.

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Para Adenex el comienzo de esta nueva fase supone el comienzo, en la propia central, de nuevas labores y actividades industriales al menos durante los próximos 15 años y también de gestión de los residuos radiactivos de alta actividad a través de un ATI diseñado para al menos 60 años. Un escenario temporal más que suficiente para impulsar nuevas oportunidades de empleo sin dejarnos llevar por impulsos emocionales de cuántos años más son necesarios aún para seguir produciendo incidente tras incidente (ya hay acumulados más de 4.500 desde su puesta en marcha en 1981) y por tanto generando más residuos latentes y dañinos durante miles de años.

Las empresas propietarias ya han regulado con sus empleados ciertas condiciones para esta nueva fase industrial de clausura, y toca a los responsables sindicales mejorarlas sin caer en la demagogia de pedir un día 20 años más y al día siguiente 10 años, como si de una empresa tradicional se tratara. Como si no supieran que Chernóbil, y aún todavía Fukushima, nos recuerdan el tipo y diseño de una tecnología industrial caduca, dañina y peligrosa.

¿En qué se apoya Adenex para reclamar sensatez?. Es cierto que la Junta de Extremadura no ha querido, dentro de sus competencias de empleo, analizar la situación de cierre próximo elaborando una estrategia de desarrollo alternativa para la comarca del Campo Arañuelo. Y tampoco lo ha hecho el presidente actual, Guillermo Fernández Vara, faltando al compromiso adquirido con el Movimento Antinuclear de Extremadura a finales del 2016. En lugar de trabajar junto con el Gobierno central una transición económica justa, a fin de minimizar el impacto indirecto inmediato, ha dejado pasar el tiempo y ante unas elecciones próximas no puede ofrecer nada en concreto.

Almaraz en positivo

'Almaraz en positivo' debe recuperar el tiempo perdido, debe plantearse como generadora de nuevas actividades económicas, de negocios y oficios ante esa segunda fase. Y puede hacerlo contando con el potencial de sus gentes, iniciativas y oportunidades de nuevas inversiones, sin el modelo de actividad monopolista energética, de igual manera que otro monopolio agrario como el del tabaco ha impedido un verdadero desarrollo agroindustrial donde sea posible la producción, transformación y venta.

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Sin embargo, desde Adenex afirmamos que aún estamos a tiempo para plantear nuevos empleos en esta nueva fase de toda central nuclear, la de desmantelamiento y clausura. En nuestro caso con oportunidades de desarrollo verdadero, dado que los pueblos del entorno de Almaraz que han estado recibiendo compensaciones económicas no han querido usar para mejorar el empleo en sus localidades: la tasa de paro es igual o superior en algún caso a la media regional. ¿A quién ha beneficiado entonces el funcionamiento de la CNA?.

¿De dónde podemos aprender de un cierre que es realizar la clausura definitiva?. En España ya tenemos un ejemplo con el cierre de Vandellós I en 1989. El proceso de desmantelamiento ha supuesto la creación de 5.900 puestos de trabajo según el informe publicado por Enresa (2006). Una investigación acerca de los efectos globales del desmantelamiento en creación de rentas y empleo en la comarca de ubicación que nos puede servir de modelo para Extremadura.

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¿Entonces de qué tenemos miedo en la comarca del Campo Arañuelo? ¿.De no ser capaces de completar el espacio industrial y logístico Puerta de Extremadura? Urbanizado ya hace más de siete años, y siendo Extremadura Objetivo 1 de la Unión Europea, tenemos obligación de buscar alternativas de futuro apoyándonos en la gestión compartida entre investigación e inteligencia artificial.

Quizá es miedo a no ser capaces de impulsar ciertas iniciativas agroecológicas y de oficios en la comarca que según los estudios realizados por la Diputación de Cáceres y la Mancomunidad de Municipios estamos en las mejores condiciones sociales para desarrollar. O se trata de la incapacidad para coordinar esfuerzos e inteligencia entre los organismos que intervienen: Arjabor, Mancomunidad, Diputación y Junta de Extremadura.

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Para Navalmoral y la zona de influencia de la central de Almaraz, debemos exigir y exigirnos algo más que continuar con lo que ya ha demostrado su equivocación y peligrosidad. Tenemos una situación privilegiada territorial y humana suficiente para crear nuevas expectativas profesionales, de inversión y bienestar social una vez cerrado el espejismo de falsos desarrollos de unos monopolios industriales, ya sean energéticos o agrarios.

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