El agua empieza a entrar en el dolmen de Guadalperal, al tiempo que en Navalmoral se pide que se salve

El agua se acerca a los menhires /Pedro Boga
El agua se acerca a los menhires / Pedro Boga

Uno de los arqueólogos y restauradores más prestigiosos de España, Miguel Ángel López, defiende que se «traslade toda la estructura a un lugar seguro»

MIGUEL ÁNGEL MARCOS

Al tiempo que el agua ha empezado a entrar en el dolmen de Guadalperal, sin que se hayan adoptado todavía las medidas de protección anunciadas por el Ministerio de Cultura y la Junta de Extremadura, en Navalmoral de la Mata se celebraba una concentración promovida por una vecina para pedir que el monumento megalítico se rescate del pantano de Valdecañas.

Inicialmente la respuesta fue tímida, teniendo en cuenta que primero se anunció a través de las redes sociales como una concentración, que se desconvocó poco después por cuestiones burocráticas y que finalmente se transformó en una mesa informativa y una recogida de firmas. Pero a medida que pasaban los minutos fue aumentando el número de asistentes, procedentes de Navalmoral y de otras poblaciones de la zona, en especial de Peraleda de la Mata. También estuvo Silvia Sarro, alcaldesa de El Gordo, en cuyo término municipal se encuentra, y concejales de varios partidos locales.

Algunos de los participantes en la concentración
Algunos de los participantes en la concentración / C. Aurelio

Entre los presentes era evidente el enfado por la decisión de las instituciones de dejar el dolmen bajo las aguas, a pesar de reconocer su antigüedad y su valor histórico, aunque hayan anunciado actuaciones para protegerlo. También hay quien apuntaba que dado que ahora no se va a sacar, lo que hay que hacer es exigir que se elabore un plan a futuro para que todo esté listo para sacar las piedras cuando vuelva a emerger por completo, en uno, dos, tres o cuatro. Pero nunca dejarlo ahí para siempre.

En el transcurso de la concentración la asociación Raíces de Peraleda entregó a los informadores un escrito de uno de los arqueólogos y restauradores más prestigiosos del país, Miguel Ángel López, defendiendo el «traslado de toda la estructura a un lugar seguro como única forma de preservar el dolmen».

Excavación y estudio total

A su juicio, lo primero sería realizar la excavación y estudio total del dolmen y su entorno.

«Existen medios para desplazar y representar al milímetro tanto el dolmen como el relieve de la zona que sea necesario. Estas operaciones son normales y habituales en situaciones de peligro como ésta, desde hace tiempo, dentro y fuera de España. La exhaustiva documentación, y el registro de cada fase reflejada en una exposición permanente al público, puede enriquecer la musealización del dolmen. Si se mantiene en su situación actual, es posible que se haya protegido ese supuesto contexto arqueológico, pero solo durante unos años. Después no habrá restos ni contexto, ni herencia para futuras generaciones, sino un triste recuerdo fotográfico», asegura.

Miguel Ángel López es arqueólogo y restaurador especialista en piedra, dedicado a la protección de patrimonio dentro y fuera de España desde hace más de 30 años, con intervenciones en más de 50 yacimientos arqueológicos. Desde el año 2004 dirige la reconstrucción monumental del templo funerario de Amenofis III en Luxor, en Egipto, donde ha diseñado y aplica un sistema para extraer, desplazar y erigir las mayores estatuas levantadas descubiertas hasta la fecha, con más de 10 reconstrucciones de entre 20 y 300 toneladas de peso, algunas salvadas de las aguas del río Nilo.