Los payasos y la ciencia van de la mano

Los payasos y la ciencia van de la mano
PsF

Charo Amaya y Javier González, de Circobaya, participan en una expedición de Payasos Sin Fronteras en Líbano

Miguel Ángel Marcos
MIGUEL ÁNGEL MARCOS

«Lo mejor de esta experiencia, además de los niños, es que ha quedado probado que los payasos y la ciencia van de la mano». Con estas palabras resume la circense Charo Amaya las vivencias de su última estancia en el Líbano, en los campos de refugiados sirios y en varios colegios ubicados en el Valle del Bekaa, donde durante un mes ha permanecido junto a Javier González 'Romero', pareja artística de la compañía Circobaya.

Ambo son pacenses, de Zafra y Badajoz respectivamente, pero afincados en Villanueva de la Vera. Para estos profesionales del circo, especializados en clown y teatro de calle, la del Líbano no ha sido la primera ocasión en la que han colaborado con la organización no gubernamental Payasos Sin Fronteras ni tampoco la primera en que se han desplazado a los lugares más inhóspitos, a veces en guerra, para llevar sonrisas a los más pequeños. Con anterioridad estuvieron en Jordania, Congo y Etiopía.

Durante su última expedición, la cómica pareja ha llevado a cabo un total de 34 actuaciones de alrededor de 45 minutos cada una, llegando a unas 8.400 personas, la inmensa mayoría niños.

Tal sucesión de actuaciones, en contacto directo con un público tan receptivo, se traduce en numerosas vivencias inolvidables. ¿Lo mejor de esta expedición? «Ufff [suspira]. Es difícil quedarse con algo en concreto, pero me quedo con los niños, con estas personitas que tienen los mismos sentimientos y los mismos miedos que tú y que yo, que se ríen con lo mismo que tú y que yo, pero que han nacido en un país en guerra y son refugiados», responde Amaya.

«Ellos son el motor y por ellos estamos ahí. Además, por fin ha quedado demostrado de forma científica que la risa es capaz de anular sentimientos negativos y recuerdos traumáticos», celebran. Tanto es así que no dudarán en repetir la experiencia en cuanto se presente la oportunidad.

«Al final esto engancha. Pero no solo por lo que vamos a dar, sino por lo que vamos a recibir. Estando en lugares como estos campos de refugiados te das cuenta que muchas veces aquí nos preocupamos por cosas que no tienen sentido», afirman.

Hace tiempo que tanto Amaya como Romero participan en expediciones de Payasos Sin Fronteras y aseguran que «colaborar con ellos es todo un regalo para nosotros».

Hacen hincapié en la función que desempeña esta oenegé allá donde va. «Nos parece que la labor que desarrollan es verdaderamente espectacular», concluyen.

Beneficios de las risas

Precisamente en la misma región del Líbano en la que Charo y Romero participaron en esta expedición de PsF, la Unidad de Trauma, Crisis y Conflictos de Barcelona (UTCCB), que forma parte de la Universidad Autónoma, ha realizado el estudio al que Amaya hacía referencia al asegurar que «payasos y ciencia van de la mano». Éste viene a constatar que las actuaciones de payasos reducen los síntomas de depresión en niños refugiados.

El estudio, encargado por PsF, se ha desarrollado sobre una población de 220 alumnos con edades comprendidas entre los 7 y los 14 años (media de 10,2), distribuidos en cinco escuelas del Valle del Bekaa, entre septiembre de 2017 y febrero de este año.

Se hicieron tres grupos, además del grupo de control, que no recibió tratamiento alguno. El Grupo I recibió la visita de los payasos, con espectáculos de artistas voluntarios que participan en las intervenciones y que tienen una duración de entre 60 y 75 minutos; el Grupo II siguieron el programa de rehabilitación TRT (Teaching Recovery Techniques, Enseñanza de técnicas de recuperación en castellano, metodología desarrollada desde 1997 por la Fundación Children and War consistente en cinco sesiones grupales con los niños, acompañadas de dos sesiones destinadas a familiares de los mismos); finalmente el Grupo III recibió ambos tratamientos.

Conclusiones

Del estudio se desprende que con las actuaciones de payasos los niños refugiados experimentan un efectivo positivo sobre los síntomas de intrusión y evitación (pertenecientes al trastorno por estrés postraumático), reduciendo los síntomas relacionados con problemas emocionales y conductuales. No obstante, cuando se combina esta medida terapéutica con las TRT estos efectos positivos aumentan, además de una importante disminución de la sintomatología depresiva de los niños estudiados.

La relevancia de esta investigación no sólo radica en la mejora de la situación emocional y conductual de los niños, sino que la mejora observada es una garantía para su posterior desarrollo. «Si se sienten mal, si sufren intrusiones, si están deprimidos no podrán prestar atención en la escuela, se retrasarán en sus aprendizajes y, por ese camino, lastran su futuro», concluyen.

Su metodología científica y el valor de los resultados ha supuesto que la revista Journal of Traumatic Stress (www.istss.org), una de las más prestigiosas a nivel mundial en cuanto al intercambio de estudios sobre el estrés postraumático, vaya a publicar los contenidos en breve, por lo que hasta entonces se mantendrán en secreto las principales conclusiones de dicha investigación y los datos cuantitativos que las soportan.

«La publicación en una revista tan prestigiosa es un importantísimo aval para la ONG, que ayudará a proseguir con su labor humanitaria», concluyen.

 

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