Almaraz ya se parece al 'caso'. De repente, surge un nuevo conflicto international y la central nuclear se declara imprescindible para resolverle. Antes era por ... el gas, ahora es por el estrecho de Ormuz.
Les importa poco que con el 'caso Almaraz' se trastoque todo lo planificado, aprobado y regulado por instituciones y legislación que como Estado de Derecho tenemos en España. Parece que todo lo que ocurre en el mundo está relacionado con Almaraz.
Desde Adenex, volvemos a demostrar que la zona de la comarca donde está Almaraz sigue siendo antinuclear, a pesar de la fuerte presión por parte de alcaldes de la zona, el pago de voluntades, el control llevado a cabo por los dos partidos mayoritarios autonómicos y la búsqueda de tensiones sociales a través de campañas que se estrellan una y otra vez en su pretensión de involucrar a una población, usando los presupuestos e instituciones municipales para ello.
Las personas que vivimos en la zona conocemos bien el funcionamiento y derivas de la central, aunque es cierto que no se atreven públicamente a decir la verdad. Cada uno siente que depende de la instalación y que pronunciarse abiertamente generaría aislamiento social.
¿Qué es lo que conoce la población de la zona?
- Una falta absoluta de comunicación transparente e información fiable de los continuos incidentes siempre ocultados y cuando son reconocidos minimizados sin dar importancia a la seguridad y salud. El libro 'Amanecer sin Almaraz' lo recoge años tras año.
- Un silencio impuesto por parte de las familias, y compañeros de trabajo, de lo que ocurre en la central, es decir acerca de las consecuencias de la salud en los trabajadores. Hay carencia de estudios epidemiológicos y hay prohibición de divulgar datos reales de la situación sanitaria de la comunidad. En Navalmoral se sitúa un hospital que atiende a 60.000 personas de la zona.
- Un desconocimiento absoluto de qué hacer en caso de accidente o evacuación de la zona (Planes de Emergencia Nuclear). Nadie nunca ha participado en simulacros (más allá de los 10 km de radio). Hacerlo en centro educativos, hospitales e instituciones municipales hubiera supuesto reconocer los riesgos reales y actualizar de manera continua protocolos de seguridad.
- La irresponsabilidad de todos los partidos que han gobernado en los diferentes ayuntamientos que han manejado el empleo a su capricho y voluntad, dado que tanto alcaldes como concejales han trabajado en la central (incluso de portavoces). Son los que eligen, en las paradas de la central, a las personas que pueden trabajar.
- La irresponsabilidad de los sindicatos, que han impedido la denuncia de problemas de seguridad, solo detectados por los inspectores residentes del Consejo de Seguridad Nuclear una vez que dicha institución dejó de ser rehén de la industria electronuclear, es decir desde la reforma del 2007.
Situación real
La zona no tiene riesgo de despoblación, como se pone en evidencia en los datos históricos de empleo. Por una parte, la nuclear tiene 721 empleos de los cuales 400 pertenecen a las empresas subcontratadas, que son los que no consiguen negociar su futuro laboral. (Ni se nos ocurre contabilizar los 1.200 empleos que ofrecen una vez al año durante varias semanas). Todo esto a pesar de contar con 15 años más de actividad de desmantelamiento y otros 50 de gestión de residuos.
Por otra parte, los 12 pueblos del entorno de 10 kilómetros de la central reciben 15 millones de euros al año de los cuales la población de Almaraz, con el PIB más alto de la región, es la única que ha aprovechado para reducir impuestos (la población ha crecido un 15% pasando de 1.300 a 1.600 habitantes), pero siendo incapaz de crear un tejido industrial, junto con otros tres pueblos donde se ubica la central (el triángulo Saucedilla, Romangordo y Serrejón pertenecientes al entorno del parque nacional de Monfragüe).
Hay que tener en cuenta que la mitad de los pueblos del entorno han perdido el 30% de la población en estos últimos 50 años.
El cierre de Almaraz sitúa a la comarca en una zona estratégica de gran potencial empresarial y empleo. No solamente un grupo de empresarios ya ha empezado a invertir en Navalmoral, por considerar la zona como estratégica entre Madrid y Lisboa y las conexiones con los puertos de Sines y Valencia. También el polígono regional va a inaugurar la terminal de carga ferroviaria anexa en la línea ferroviaria de altas prestaciones.
La zona ya tiene un tejido industrial más dinámico desde que se conoce el cierre definitivo. Ya hay una empresa que tendrá tantos empleos como los de la central. Fundamental en Navalmoral de la Mata la puesta en marcha de un polígono industrial regional de 400 Has (4 millones de metros cuadrados) que construido hace 15 años (para amortiguar el cierre de Almaraz) y en total abandono durante mucho tiempo, por fin ha iniciado su gestión y desarrollo industrial.
Impulso a las renovables
El cierre de Almaraz y de todas las demás, supone el impulso decidido a las renovables. Evitando vertidos precisamente de las plantas renovables ya instaladas y situando a las renovables en su verdadero papel de energía descentralizada, ahorradora de energía, instalando al menos una CEL (Comunidad Energética Local) en cada localidad de Extremadura (388), y un parque de renovables que electrifique a la industria allá donde haya polígonos industriales en marcha.
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