Un paseo por la iglesia de San Andrés y el Camino Real

Tercera entrega del Cronista Oficial sobre los distintos barrios en la edición local de HOY

Imagen antigua, y muy llamativa, de la iglesia de San Andrés
Navalmoral, barrio a barrio

Decíamos al iniciar esta sección que, en sus comienzos, la vida morala giraba en torno a la Plaza Vieja, origen del municipio, de acuerdo con lo que entonces exponíamos y justificábamos. El primitivo asentamiento pastoril se va reconvirtiendo en pueblo gradualmente. Pero en la primera mitad del siglo XV aún carece de iglesia y edificio de ayuntamiento, ya que esas funciones entonces todavía se efectuaban en Santa María de la Mata (actuales ruinas de San Gregorio), dada la pertenencia a la Campana de su nombre.

Sin embargo, dos hechos fundamentales que acontecen en esa centuria van a modificar la fisonomía parcial y general del municipio. Durante el reinado de Enrique IV (1454-1474), hermano de Isabel la Católica, a pesar de las frecuentes guerras internas y otros conflictos regios y personales, hubo una recuperación económica de Castilla, a la que en esa época estábamos vinculados. La segunda es que a finales de ese siglo (1497), los Reyes Católicos aprueban la "Cabaña Real de Carreteros", que se encargará de movilizar trigo, material de guerra y otros bienes de primera necesidad entre los diferentes territorios españoles. Aparte de de los propiamente territoriales, dados los frecuentes litigios con Portugal en esa época, entre Madrid y Extremadura hay desplazamiento de armas y pertrechos de diversa índole, trascurriendo como es lógico por Navalmoral.

Por ello, es muy posible que fuera durante esa época cuando se acometen en la localidad dos obras de reconocida trascendencia posterior, relacionada la una con la otra, el Camino Real de Extremadura y la primitiva iglesia de San Andrés. En el primer caso, dada la dificultad que implicaba el tránsito por la 'Plaza Vieja' -con una señalada pendiente desde el arroyo Casas a la misma-, así como la estrechez de las calles que se bifurcan a partir de ahí, se alteró el primitivo trayecto y se desvió hacia el sur, fuera del casco urbano entonces, por lo que más adelante sería la "calle principal" y futura carretera de Extremadura.

Respecto al templo de San Andrés, en esa segunda mitad del siglo XV se acometen los trabajos de la primitiva iglesia, de la que se conservan el tramo inferior de la torre, la pila bautismal y la talla gótica policromada de nuestro patrón. Sería un templo pequeño, acorde con el vecindario de entonces, similar en algunos aspectos a los de Santa María de la Mata, Peraleda, Valparaíso o Millanes.

Una vez que finaliza la guerra entre Isabel y su sobrina Juana (la Beltraneja), y a pesar del descubrimiento y colonización de América, que a Navalmoral apenas afectó, la demografía local experimenta un ligero incremento. De ese modo entramos en el siglo XVI, ya en pleno Renacimiento, cuando aquel prototipo de noble-prelado de su tiempo como era D. Gutierre de Vargas y Carvajal, obispo de Plasencia, consolida la Campana de la Mata en el primer cuarto de ese siglo frente a las pretensiones de la nobleza de la zona (caso de los Zúñiga, Monroy y Álvarez de Toledo) que deseaban apoderarse o dominar sobre la misma y el resto del Arañuelo.

Para ello, potencia los diversos municipios que conformaban nuestra comarca, que incrementan su población paulatinamente; a la vez que erigen o amplían los templos existentes en la misma, al igual que había hecho en Plasencia o en el resto de su diócesis: Almaraz, Majadas, Navalmoral, Peraleda, Saucedilla, Santiago de la Piñuela (junto a Miravete, ya desaparecido), etc. Gradualmente, la parroquia morala va adquiriendo la fisionomía actual; aunque sin torre, pues ese aditivo data del siglo XIX, cuando la Primera Guerra Carlista, al estar reducida en sus orígenes a una especie de espadaña por varios motivos, como asentamiento llano de la aldea, corta extensión de la misma y ahorro económico, fundamentalmente.

Surge Las Angustias

En esa misma época que estamos relatando surge otra edificación religiosa junto a la misma vía, al poniente del pueblo, que será numerosas veces reparada y ampliada a partir de entonces, puesto que era muy pequeña al principio. Nos referimos a la ermita de Santa María de las Angustias. Un rosetón gótico abierto en el sector septentrional de la capilla mayor queda como huella visible de sus orígenes.

Paralelamente, durante el reinado de Carlos I (1516-1556), el mencionado y nuevo 'Camino Real' adquiere mayor importancia tras la construcción del puente de Almaraz-Albalat, entre 1534 y 1539 por orden del emperador pero a cargo de la ciudad de Plasencia y su tierra. Y será a la vera del mismo, no lejos del casco antiguo y frente al templo mencionado, donde edifican la parada de postas o mesón: el más antiguo del que tenemos noticia, según consta en el Libro de Difuntos, que registra la muerte de su propietaria en 1578, María Díaz. Tal vez la famosa 'Venta del Moral', cuya leyenda se populariza a partir de entonces. Otros albergues se añadirían con posterioridad: en 1626 ya había dos, uno más concurrido que el otro, según leemos en un Auto del Tribunal de la Inquisición de esa fecha.

Una obra clave para conocer esa vía en esa época es el 'Repertorio de todos los caminos de España', a cargo de Juan de Villuga (1546). En la misma, podemos observar el itinerario de los que pasaban por Navalmoral, puesto que había dos: el más conocido, de Madrid a Lisboa; más otro secundario o mariano, que unía Guadalupe con el Santuario de la Peña de Francia, cerca de La Alberca.

Templo y vía condicionarán y orientarán en esa dirección las futuras construcciones, como si ya presagiaran la importancia que esta calle y ruta tendría en el futuro. De ese modo, y tras el inicial de la Plaza Vieja, el segundo núcleo poblacional se extiende alrededor de San Andrés y del camino mencionado; a la vez que se unen ambos con la edificación de los espacios sin urbanizar existentes entre ellos y se delimitan las funciones de ambos espacios.

Con la construcción de la carretera de Extremadura en 1854 sobre el anterior Camino Real, que ya había sido mejorado en el s. XVIII, el entorno del espacio que estamos tratando adquiere un mayor protagonismo, unido a otra zona nueva, la Plaza de España, que abordaremos en la próxima entrega.