El claustro de profesores del IES Augustóbriga rechaza la 'ESO de los 1.000 euros'

Los docentes hacen público un manifiesto que han titulado 'El precio de la antieducación'

Medida surrealista

   Los miembros del claustro de profesores del I.E.S. Augustóbriga de Navalmoral de la Mata estamos convencidos de que la educación es la pieza angular del desarrollo futuro de cualquier nación, y una de las claves fundamentales para que España se convierta en un país competitivo capaz de generar empleo para todos.

   Por ello,  ante la dimensión esperpéntica que en los últimos días ha alcanzado una medida tan disparatada como es la popularmente conocida como "ESO de los 1.000 euros", queremos  manifestar nuestra  total oposición a la misma y solicitamos al Gobierno de Extremadura que desista de volver a repetir en el futuro semejante despropósito.

   Consideramos que una medida tan contraproducente como ésta no sólo no resuelve el abandono escolar temprano, sino que a la larga tenderá a incrementarlo, porque va a servir de estímulo a muchos de esos alumnos que ahora tienen 15 ó 16 años, y pocas ganas de estudiar, para que abandonen definitivamente sus estudios con la esperanza de obtener el título unos años después, con menos esfuerzo y 1.000 euros en el bolsillo.

   Consideramos que una medida tan surrealista como ésta no sólo no mejora la calidad de la enseñanza, sino que es muy fácil que consiga empeorarla, porque la implantación de un atajo remunerado para obtener el Título de  Secundaria  aumentará, sin duda, la desmotivación de  muchos de los alumnos que actualmente cursan la E.S.O, con los problemas de convivencia escolar que tal cosa ya conlleva.

   Consideramos que una medida tan desatinada como ésta degrada de manera brutal el Título de Enseñanza  Secundaria, y, por extensión, el trabajo de cientos de profesores y el de miles de alumnos que se esfuerzan cada día en seguir y aprender unos contenidos para obtener un título que la propia Administración se empeña en devaluar.

   Consideramos que Extremadura  no necesita  acometer un despilfarro de varios millones  de euros en un momento en el que toda España se encuentra asolada por una tremenda crisis económica, cuando dispone de una densa red de Centros de  Formación de Adultos donde los esos jóvenes que en su día abandonaron los estudios pueden volver a matricularse para conseguir de manera razonable y fundamentada la formación que necesitan.

   La Administración Autonómica ha de reflexionar sobre el grave daño que esta decisión  que reprobamos puede causar a la sociedad, y está causando ya a la imagen de Extremadura. Premiar a quienes en su día abandonaron los estudios no sólo discrimina a aquellos que cumplieron afanosa y exitosamente con su obligación a los que realmente habría que premiar, es también mandar a la opinión pública española la imagen de una sociedad tan dependiente del subsidio público que necesita fijar unos honorarios a sus jóvenes para que lleguen a obtener un título de enseñanza obligatoria. Una imagen que no beneficia la difusión y el afianzamiento de la cultura del esfuerzo, de la innovación y de la iniciativa emprendedora, que son las bases del desarrollo sostenible de cualquier nación que trabaje para cimentar su futuro en todos los ámbitos. Por eso, creemos que perseverar en medidas tan irracionales como ésta es justo lo contrario de lo que debería hacer cualquier Gobierno, pues, de seguir por este camino, probablemente veremos a nuestros jóvenes condenados al analfabetismo funcional, al desempleo estructural, al subempleo crónico y a la emigración, y todos nosotros al atraso social, cultural y económico con respecto a otras comunidades y a otros pueblos.