Los subcontratistas denuncian que se paraliza el tramo del AVE entre Navalmoral y Casatejada

La paralización les supone pérdidas millonarias por las inversiones que han tenido que hacer y decenas de puestos de trabajo

La maquinaria y el personal ha desaparecido poco a poco del tramo en obras
Crisis

El AVE, el ansiado tren de alta velocidad que estaba llamado a ser una de las herramientas que impulsaría el desarrollo de la comarca, se encalla a su paso por el Campo Arañuelo. Desde hace unas semanas las maquinarias y el personal se han reducido de forma considerable en el tramo que empezó a construirse a principios del 2012 entre Navalmoral y Casatejada. Unos hablan de ralentización. Otros de paralización, que esperan no sea definitiva.

Ahora mismo los principales afectados son los propietarios de las empresas subcontratistas a las que la adjudicataria del tramo, la constructura OHL, encargó distintos trabajos, que debieron afrontar inversiones millonarias para poder llevarlos a cabo. Empresas de Navalmoral, Casatejada, Talayuela, Jarandilla de la Vera, Majadas de Tiétar, incluso Cáceres, como la UTE Mivic-Bursan, Hormigones Moralos, Grúas Ramos, Grúas Campos, Excavaciones Guerrero, Canteras Cacereñas o los encofrados Alsina, Ulma o Doka.

Después de las empresas están sus trabajadores, algo más de un centenar, a los que ya han despedido o despedirán en los próximos días, y en último extremo los negocios que indirectamente se beneficiaban de todo ese movimiento, como restaurantes, gasolineras o los propietarios de los pisos que tenían alquilados los trabajadores. Un varapalo económico que llega en el peor momento posible, dado que los trabajos del AVE eran el sustento de las empresas al haber desaparecido prácticamente la obra pública como consecuencia de los ajustes presupuestarios.

Antonio Frade, de Hormigones Moralos, y Juan Carlos Martínez, de Mivic, ejercen de portavoces de la decena de firmas afectadas. Frade explica que para tener opción a que le contrataran para este tramo debió hacer una inversión de unos 500.000 euros; Martínez de unos 400.000 y entre todos de unos 2 millones de euros, preguntándose ahora que si se paralizan las obras como afrontarán ese coste.

Según detallan los propios empresarios, los trabajos entre Navalmoral y Casatejada iban más despacio desde que empezó el 2013, pero hace unas semanas les dijeron que se iban a ralentizar, que éste año no hay partidas y que se paralizan los tramos de AVE que se están haciendo por toda España, que son muchos ante la decidida apuesta de los gobiernos anteriores por la alta velocidad. Pero todo se lo comunicaron de palabra. Nada por escrito.

Ante la delicada situación que se está viviendo ambos aseguran que la ralentización sería "un mal menor" siempre que las obras se reanudaran el próximo año, ya que aún con dificultades podrían ir sorteando el problema, pero se temen que vaya para largo o incluso que no vuelva a reanudarse. A la memoria les viene la relativamente cercana línea entre Talavera de la Reina y Guadalupe que después de estar construida no llegó a entrar en funcionamiento, algo que no les gustaría se repitiera con el AVE.

Escrito a Monago

Así se lo han manifestado al presidente de la Junta de Extremadura, José Antonio Monago, al que remitieron una carta informándole de lo ocurrido y pidiendo su intermediación, igual que al consejero de Fomento, Víctor del Moral. En ese aspecto Frade insiste en agradecer la colaboración que les está prestando en todo momento el alcalde de Navalmoral, Rafael Mateos, que asegura "no tiene horas para hacer llamadas, intercambiar mensajes o hablar con unos y otros" buscando explicaciones que les tranquilicen, que de momento no llegan.

Antes de terminar apuntan el despilfarro de dinero público que supondría dejar las obras como están, cuando ya se ha ejecutado un 30% del tramo, con un coste de varios millones de euros de los 30 en los que se adjudicó a la empresa OHL. En ese porcentaje incluyen los movimientos de tierras, el hormigonado, las estructuras que ya se han hecho, la vigilancia o el laboratorio. Entre todos esos apartados llegaron a trabajar cerca de 300 personas. Hoy aseguran que apenas quedan diez para labores de vigilancia.

A pesar de todas esas evidencias desde el departamento de comunicación del ADIF, el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, para Extremadura y Andalucía, insiste en que no les consta que haya paralización alguna, y que ya se han ejecutado más de un 20% de las actuaciones previstas.