La Policía respaldará a los jardineros para evitar conflictos por los perros

El Ayuntamiento hace un nuevo llamamiento para terminar con las cacas en aceras, viales y zonas verdes

Anastasio Pérez contempla, con su perro, el pipican que se construye en las Minas
Falta de civismo

Los jardineros municipales de Navalmoral tienen instrucciones precisas de llamar a la Policía Local cuando vean perros sueltos en los parques y jardines de la población, y muy especialmente cuando su propietario no recoja los excrementos que haya hecho el animal.
El acuerdo se tomó en una reunión que los trabajadores mantuvieron con el concejal de Infraestructuras, Miguel Ángel Sierra, para tratar de atajar una situación incómoda para ellos que va en aumento, como son las críticas e incluso los insultos que reciben cuando llaman la atención a algún propietario por dejar las cacas de sus perros en las zonas verdes que están segando o limpiando. Y no solo para evitar que se manchen los usuarios, sino los propios jardineros, que en ocasiones se tienen que ir a cambiar de indumentaria por los restos que les caen encima cuando utilizan el hilo de la segadora.
La ofensiva del Ayuntamiento contra las cacas de los perros la anunció ayer el portavoz municipal, Pepe Pascual, señalando que no puede continuar la impunidad de los propietarios que no recogen los excrementos que dejan sus mascotas y la reacción que tienen algunos de ellos si se les recrimina la acción. Eso origina un conflicto que los jardineros "no tienen por qué soportar o se callan para evitarlo".
Ante la insistencia de los informadores sobre la falta de sanciones de la Policía Local a los infractores, Pascual señaló, por un lado, que "con un uniforme es muy difícil sorprender a nadie" y por otro que están esperando una "solución administrativa" sobre un tema que llevan tiempo trabajando.
Construcción de pipicanes
Dentro de esta actuación se enmarca también la creación de los nuevos pipicanes que adelantó HOY días atrás, y que se construyen ya en uno de los laterales del parque de las Minas y en la zona de la Olivilla, cerca de la pista de la casa del deporte. "Se quiere ver como funcionan y como se utilizan antes de hacer más, pero lo que está claro es que hay que terminar con estas actitudes incívicas que ensucian el casco urbano y molestan a los vecinos", dijo.
Esos pipicanes son unos pequeños cuadrados cerrados, de algo más de un metro, que llevarán tierra, un cilindro en el centro y cuatro difusores que se activarán automáticamente para que salte el agua y se mantengan limpios.