Estudiantes del instituto Albalat visitan el campo de concentración de Auschwitz

Estudiantes del instituto Albalat visitan el campo de concentración de Auschwitz

  • "No lo estás leyendo en un libro o viendo en un documental, sino que estás allí, en el lugar donde todo pasó"

Una fina línea divisoria sitúa a Auschwitz fuera de la civilización. Una línea no solo física, pues en su interior reinan el horror, el dolor y el recuerdo de uno de los peores sucesos de la historia de la humanidad, la exterminación de millones de personas (judíos, presos políticos, asociales, gitanos…) durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial.

Los alumnos de Bachillerato del IES Albalat hemos tenido la oportunidad, en el viaje de estudios a Polonia, de visitar este campo. Estar allí supuso para todos nosotros tener las emociones a flor de piel y un cambio en el pensamiento. Es difícil asimilar hasta dónde la maldad y la crueldad humana pueden llegar por las diferencias de ideologías y por la creencia de ser una raza superior.

Al entrar en el campo, hay una inscripción en alemán (Arbeit macht frei, El trabajo os hará libres) que daba a los prisioneros la esperanza de que podrían salir del campo a través del trabajo. Al cruzar la famosa puerta, todo se traduce en un silencio que sobrecoge.

Los visitantes se encuentran en excelentes condiciones los antiguos barracones de los prisioneros, aunque en algunos de ellos se percibe el desgaste de los escalones, provocado por el continuo ir y venir de todos los desafortunados que por allí pasaron. Todos los bloques están numerados, y se observa perfectamente la gran extensión de aquel lugar, cada barracón es idéntico al siguiente. Hasta la arquitectura del campo revela que aquella gente había sido convertida en números.

Simplemente espeluznante

Pero lo peor estaba dentro, porque al visitar los barracones observamos que fotografías y objetos personales se imponen sin piedad alguna en nuestra mente, ¿la sensación de aquello? Simplemente espeluznante. Las fotografías recogen a cientos de prisioneros intentando esbozar una sonrisa hacia el objetivo de la cámara que la inmortaliza, captando miradas que dicen más que las palabras. Las pertenencias de los presos, tales como peines, maletas, gafas o zapatos que les fueron arrebatadas al entrar al campo, se encuentran en un gran estado de conservación. Incluso hay siete toneladas de pelo humano que los alemanes usaban para sus abrigos, almohadas y colchones; y muletas y piernas ortopédicas, que producen un gran estremecimiento.

Al ver la ropa que llevaban los presos, especialmente la de los niños, todos sentimos una gran emoción. Los niños eran los que menos vivían dentro del campo, algunos no sobrevivían más de un mes, y otros fueron asesinados con una inyección en el corazón.

Seguimos adelante, nos acercamos al Campo II, el de Auschwitz-Birkenau; la reveladora imagen de las vías inicia en nuestra cabeza, de forma automática, la reproducción de películas como 'El niño del pijama de rayas' o 'La lista de Schindler'. Pero entre relatos sobre muertos y supervivientes, nuestra indignación aumentaba increíblemente. Porque no lo estás leyendo en un libro o viendo en un documental, sino que estás allí en persona, en el lugar donde todo pasó.

De Auschwitz solo solemos recordar cifras, que aturden cuando las escuchas, pero cuesta caminar por el mismo suelo sobre el que se arrastraban todos ellos. Porque sí, te mareas, sientes rabia y asco, y hasta ganas de salir a respirar aire fresco. Pero el hecho de necesitar salir para respirarcausa vergüenza. La mayoría de nosotros intentamos no llorar ante la contemplación de semejantes monstruosidades, mientras que para ellos era su día a día, su lucha diaria y, para la mayoría, eterna.

Recordar para no repetir

Así que, aunque es difícil asimilarlo, todos deberíamos ser conscientes de lo ocurrido y tener la oportunidad de visitar este campo de concentración y, así, tener en mente la afirmación del filósofo Jorge Santayana: "Aquellos que no recuerdan el pasado, están condenados a repetirlo".

Después de este viaje, somos todos más conscientes de que es necesario conocer esa historia que acabó sin ninguna compasión con la vida de millones de inocentes, para evitarla. Esta experiencia, para nosotros, no va a quedar en el olvido, porque ha dejado de ser un simple tema de historia.

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