María Milagros Rodicio renuncia a su acta de concejala por motivos "estrictamente personales"

María Milagros Rodicio renuncia a su acta de concejala por motivos "estrictamente personales"

  • Lo anuncia en una carta abierta que publicamos en su integridad

En la mañana de hoy he presentado en el registro municipal mi renuncia, por motivos estrictamente personales, al acta de concejal que obtuve en las elecciones celebradas en mayo de 2015.

Ha sido una decisión profundamente meditada, pues, tras casi 19 años formando parte de la Corporación Municipal, ya no volveré a estar presente en la vida pública de nuestra localidad, algo que ha formado parte de mi vida cotidiana durante ese periodo de tiempo. Pero ha llegado el momento de que mi vida personal y familiar pase a ser mi prioridad.

Quiero poner de manifiesto mi creencia absoluta en lo público y en sus servidores y modestamente deseo reivindicar la labor de la inmensa mayoría de los hombres y mujeres que se dedican a la política basándose únicamente en su inquietud por intentar mejorar la sociedad en la que vivimos. Es cierto que hay ovejas negras, frutas podridas, pero no es menos cierto que son una minoría, aunque en muchos casos escandalosa, y contra los que debemos luchar todos los que consideramos que la defensa de lo público debe ser el faro que guíe la actividad política.

Soy consciente de la gratitud que debo a todos aquellos que confiaron en mí y me permitieron alcanzar responsabilidades que nunca hubiera podido imaginar, con la misma humildad, honestidad y convicción con la que he trabajado desde que en 1999, a propuesta del presidente del PP de Navalmoral, Rafael Mateos, del que todo lo aprendí, concurrí por primera vez a unas elecciones municipales, movida por el afán de conocer cómo se gestiona la vida de un municipio, así como el deseo de mejorar la vida diaria de mis vecinos.

Con esta carta abierta, quiero mostrar mi agradecimiento, por ser de justicia, a quienes me han ayudado en mi labor, porque han hecho que todo sea más fácil, y a los que me han criticado, porque me han hecho más fuerte y me han abierto los ojos para reconocer mis muchos fallos.

En primer lugar, a los moralos, por el apoyo que me han dado a lo largo de mi vida política, ya fuese con su voto en las urnas, ya por el respeto que siempre me han mostrado, aunque no hubiesen confiado en mí para participar en la gestión de gobierno.

Sé que puede sonar a tópico el agradecimiento a los trabajadores del Ayuntamiento por su trabajo y colaboración durante tantos años, pero este reconocimiento lo hago desde lo más profundo de mis sentimientos. Siento una profunda admiración por las personas que son el verdadero sostén de la actividad municipal en nuestro Ayuntamiento, objeto en muchas ocasiones de la incomprensión ciudadana.

Quiero trasladar, así mismo, un afectuoso saludo a todos los miembros de la Corporación Municipal. A los que integran el actual mandato y todos aquellos con los que coincidí en el pasado. Pido disculpas a todos aquellos que, en algún momento, hayan podido sentirse ofendidos con mi forma de actuar. Ni siquiera el calor del debate puede justificar que, en alguna ocasión, haya podido traspasar la línea del respeto por el adversario (que nunca enemigo) político.

No menor agradecimiento merecen para mí los medios de comunicación locales, con los que creo que he mantenido y mantengo una relación mutua de cordialidad y respeto. Su papel es fundamental en el desarrollo del sistema democrático, pues son ellos el altavoz que permite a nuestros vecinos conocer mucha de la actividad municipal que de otra manera pasaría desapercibida.

Mis últimos agradecimientos son para mis compañeros de agrupación política, que han confiado en mí durante tantos años y, sobre todo, para mi familia, que han sido los mayores perjudicados en mi decisión de continuar, por espacio tan dilatado de tiempo, n la vida pública.

Uno de los pricipales campos que han centrado mi actividad en estos años ha sido la cultura. Por eso quiero finalizar esta carta haciendo referencia a la mayor obra literaria de nuesto país, El Quijote, y las reflexiones que el Caballero hizo a Sancho cuando éste iba a ser nombrado gobernador de la Ínsula Barataria:

“No sólo debes ser honrado y trabajador, sino también un hombre del pueblo, entendiendo a tus vecinos y escuchando a todos, aún a tus enemigos, porque serás tú, Sancho, quien deba tomar las decisiones, pero no sin antes escuchar a todos, y muy atentamente a los más sabios y prudentes, que conocen a sus gentes y a sus lugares pues los habitan y los sufren y gozan”

Y cuando Sancho quiere dejar su gobernación, porque añora recostarse a la sombra de una encina, se despide así:

“Y a vosotros, ciudadanos de esta ínsula Barataria, adiós. Si no os hice mucho bien, tampoco quise haceros mal. Nadie murmure de mi, que fui gobernador y salgo con las manos limpias. Desnudo nací, desnudo me hallo: Ni pierdo ni gano. Adiós señores”.

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